Revista de prensa

Mas fija el rumbo de derrota y sirve en bandeja el triunfo a ERC

Los periódicos de Cataluña apuntan al triunfo del soberanismo en unas elecciones marcadas por el incremento de la participación. En Madrid, Pablo Iglesias moviliza a la izquierda antieuropea.

10 min
Pablo Planas
Lunes, 26.05.2014 09:59

La prensa de Madrid certifica el derrumbe del bipartidismo; la de Barcelona alude al auge del soberanismo. El trazo grueso indica que han ganado el PP y ERC, así como la irrupción en la escena europea de "Podemos" y Ciudadanos. En las claves catalanas, el triunfo republicano es un acontecimiento muy relevante, tanto porque ERC no era el partido más votado en Cataluña en unas elecciones desde las que dieron la victoria al Frente Popular, el 12 de abril de 1931, como por el desgaste de CiU. De este modo, el teólogo Terricabras es el sucesor del teniente coronel Macià. El golpe a Artur Mas es insoslayable y le sitúa bajo el foco de los derrotados. El declinar electoral que provoca el proceso en CiU es a la vez el gran vivero de votos de ERC.

La estrategia radical de CiU ha servido en bandeja el triunfo a los republicanos. ERC ha obtenido el 23,6% de los votos (594.052) y CiU, el 21,8% (548.640). El PSC es el gran derrotado en Cataluña, con el 14,2% (358.465), veinte puntos menos que en 2009. A pesar de la fuerte caída del voto socialista, Iniciativa per Catalunya (IC), con el 10,2% (258.476), no ha logrado encaramarse al tercer puesto, pero sí superar al PP, quinta formación en estas elecciones en Cataluña, con el 9,8% (246.168). Ciudadanos ha registrado un fuerte incremento en relación a las pasadas europeas, con el 6,2% y 157.820 votos. "Podemos", con el 4,6% (117.056) y UPyD con el 1,2 (32.607) completan el retrato electoral en Cataluña.

Con este panorama, El Punt Avui y Ara se lanzan en plancha a reforzar la prédica del "derecho a decidir". El titular del primero tiene remembranzas poéticas: "Escolta Europa". En el segundo, la portada es la presunta internacionalización del proceso: "We want to vote". Según Ara, el 61% de los electores catalanes apoyan el proceso. Claro que se trata del 61% del 47,4%. El porcentaje se incrementa por la suma de "Podemos" al bloque soberanista. En El Periódico, en cambio, rebajan la cifra hasta el 55% al no contemplar el influjo indignado de Pablo Iglesias.

La campaña de las europeas en Cataluña ha estado marcada por el "proceso" y se cerró con la presentación de las urnas y las papeletas que la Generalidad ya ha encargado para la celebración de la consulta ilegal. A media tarde de ayer, CiU y ERC se apuntaban el "éxito" de haber rebasado las previsiones de participación en unos comicios que tradicionalmente arrojan un balance desolador. Hace cinco años, en Cataluña el porcentaje de votantes en las europeas fue del 36,94%. En las últimas generales, la participación en esa Comunidad llegó al 66,82% frente al 71,69% del conjunto de España. Y en las últimas elecciones celebradas en Cataluña, las autonómicas del 2012, convocadas ya en plena efervescencia separatista, la participación fue del 67,76%, casi diez puntos más que en las autonómicas celebradas dos años antes, en 2010, en las que votó el 58,78% de los electores.

Sin embargo, el cierre de los colegios electorales en toda España mostró una participación prácticamente similar a la catalana, tan sólo dos puntos por debajo y con CCAA en las que el "sentimiento" europeísta es más agudo. Conviene a los efectos de contextualizar los resultados referirse a la página "dolçacatalunya". Así, toda la movilización separatista se resume en un titular: "Volemvotar? Missatge a Europa? Mobilització pel dret a decidir? CiU y ERC pierden 472.000 votos en 18 meses". Afirman en esta web que "ERC gana en Cataluña e incrementa sus votos en 95.000 papeletas, un 19% más respecto a 2012, hasta 594.000. CiU pierde las elecciones, obtiene 45.000 votos menos que ERC, pierde 570.000 (¡!) de los votos que recogió hace dieciocho meses, un -51%, quedándose en 549.000. Pero Mas sigue con la martingala. Cada día le queda menos para despedirse".

Los matices obligan a replantearse las teorías que se construyeron a media tarde, con datos de participación incompletos. El aumento de diez puntos en la participación es tan reseñable como el hecho de que no se ha logrado el objetivo mínimo de los nacionalistas, cifrado en un 50%. El proceso, por tanto, tiene un apoyo relativo entre una población cuyo teórico anhelo reprimido es el de votar.

Raúl del Pozo en El Mundo ilustra las sensaciones de anoche:

"«El PP gana. El PSOE se la ha pegado. Podemos triunfar». En ese mensaje a las 22:00 horas de la noche, el dirigente del PP no me cuenta que de Génova han volado, probablemente, ocho escaños. De Ferraz, nueve. Después de la infame recesión, hay una Europa donde se va hundiendo el bipartidismo, avanzan el racismo, el antisemitismo, los payasos y los ultras; en Francia triunfa Marine Le Pen, en Italia, Beppe Grillo. En Dinamarca, Reino Unido y Austria avanzan los ultras, aunque en las islas del Egeo vence la Syriza de Alexis Tsipras. Como en otras ocasiones los griegos han pronunciado la palabra No (oxi) a la Europa de los recortes y el paro. (...) Pablo Iglesias, estrella mediática, -¡5 escaños!- ha dado el zambombazo con un mensaje antieuropeo: «El euro no sirve». Le digo a las siete y cuarto de la tarde. «Parece que tiran de vuestras papeletas, pero fuera de Europa están los bárbaros». Contesta: «No queremos una Europa al servicio del poder financiero. Exigimos control democrático». Los de UPyD dicen que en algunos colegios de Madrid son la primera fuerza, pero Podemos les ha alcanzado".

En El País es Josep Ramoneda quien se encarga de explicar los resultados desde una perspectiva favorable a la consulta del 9-N. Escribe Ramoneda:

"Europa no consigue encontrarse a sí misma. Y la pasión europea no cuaja ni siquiera en Cataluña, que ha situado en Europa su horizonte de redención. La participación de los catalanes ha subido sensiblemente respecto del ominoso 36,9% de 2009 y se ha situado con un 47,4%, por encima de la media española. Este crecimiento, sumado a la concentración de voto en Esquerra y CiU, es un aval al proceso soberanista y pone de manifiesto la desmovilización de los que lo rechazan. Si a ello sumamos el ascenso de Iniciativa —hoy referente de la tradición de izquierdas— el llamado derecho a decidir muestra su fuerza. Pero, con una participación inferior al 50%, estos datos difícilmente tendrán impacto en las cancillerías europeas. Y es improbable que impulsen a Rajoy, siempre convencido de que lo mejor es no hacer nada, a tomar iniciativa alguna. Dicho de otro modo, la lectura de las europeas en clave catalana nos viene decir que el soberanismo está como estaba, y se confirma el movimiento que ya empezó en 2012: el desplazamiento del eje hacia Esquerra. (...) Madrid tendrá que empezar a darse cuenta de que, si quieren negociar de verdad, Junqueras va camino de ser el interlocutor adecuado".

En cuanto al PSC, Ramoneda reitera sus apocalípticas teorías: "El hundimiento del PSC —350.000 votos menos que en 2009— repercute en la derrota del PSOE a nivel estatal, incapaz de capitalizar la debacle del PP. Por mucho que se trate solo de unas elecciones europeas, es evidente que los socialistas no pueden seguir sin afrontar la profunda crisis interna que les está convirtiendo en marginales en Cataluña y que les ha incapacitado para aparecer como alternativa al gobierno, en un momento en que el voto ha girado a la izquierda".

El editorial principal del diario de Prisa dedica un párrafo de aliño al caso catalán: "La mayor participación en Cataluña, inmersa en el proceso soberanista, merece un análisis particular. El sustancial aumento de votantes responde al llamamiento movilizador de los partidos nacionalistas, que podrían interpretar este voto como la expresión ciudadana de su deseo de decidir su futuro a través de las urnas. Pero el sentido mayoritario del voto indica también que Artur Mas está entregando la hegemonía a ERC, que ha resultado la fuerza más votada. CiU, como se ha visto por segunda vez en unas elecciones, lleva la misma dirección que la del socialismo catalán, en este caso de forma más intensa y acelerada, hacia la pérdida de la centralidad política".

Como Mas se jacta de hombre de mar y tiene hasta un timón que perteneciera a su abuelo decorando el despacho oficial, sabrá de sobras que el rumbo es propiamente la deriva o la derrota, por esas cosas que tiene el lenguaje de los barcos y los naufragios. Las vías de agua en CiU son alarmantes. Sálvese quien pueda en CiU. La sensación está implícita en la crónica de Ramon Suñé sobre los datos de estas europeas en el municipio de Barcelona:

"Ni siquiera la ciudad de Barcelona ha quedado al margen del sorpasso nacionalista. El quinto partido en el Ayuntamiento de la capital catalana, 2 concejales de un total de 41­, una formación todavía sin candidato para las municipales del 2015, que hace tres años estuvo a punto de quedarse fuera del Consistorio, es el ganador de las europeas en Barcelona. Nunca había sucedido que una formación distinta del PSC o de CiU se erigiera como la fuerza más votada en Barcelona en una contienda electoral. ERC lo ha conseguido pulverizando todos sus registros históricos, superando a CiU por algo más de 5.000 votos y consiguiendo por primera vez ganar en algún distrito de la ciudad. No en uno, sino en seis: Ciutat Vella, Gràcia, Horta-Guinardó, Sant Andreu, Sant Martí y Sants-Montjuïc. CiU retiene la hegemonía en Sarrià-Sant Gervasi, Les Corts y Eixample, mientras que el PSC, relegado a la cuarta posición en el conjunto del municipio, por detrás de ERC, CiU e ICV, se impone en Nou Barris, el único territorio de la ciudad en el que siempre ha sido la primera fuerza política".

Si los datos son inquietantes para CiU y el PSC, el PP no se queda atrás. Escribe Suñé: "En el conjunto de la provincia de Barcelona, también ERC superó a CiU y PSC. Los republicanos consiguen la victoria en importantes municipios de la segunda corona metropolitana (Vilafranca del Penedès, Vilanova i la Geltrú, Sabadell, Tarrasa, Mataró). CiU sigue siendo hegemónica en las ciudades del interior, como Igualada, Manresa, Vic y también en Sant Cugat, otra de sus plazas fuertes, mientras que el PSC salva los muebles en el área metropolitana, eso sí, con caídas brutales en los porcentajes de votantes en la mayoría de ciudades. En este continuo urbano de Barcelona cabe destacar el pésimo resultado del PP. Como botón de muestra, dos ciudades en las que gobierna: Castelldefels (superado por PSC y ERC) y la Badalona del alcalde Xavier García Albiol, donde fue cuarto por detrás de PSC, ERC y CiU".

Conclusiones: Mas se hunde, al PSOE le salió por la culata el tiro del machismo y ya no es el partido de Pablo Iglesias, el PP en Cataluña no consigue capitalizar el voto no soberanista y, como apunta Ramoneda, el interlocutor catalán es Junqueras.

26 de mayo, San Felipe Neri y San Heraclio.

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