Revista de prensa

Rajoy convocará elecciones el 10 de enero de 2016, según 'Abc'

El insólito caso de las banderas españolas mutantes en El País. La Liga oculta la irrupción en aguas catalanas de un tiburón inaudito, un escualo de 4,5 metros. Puigverd defiende a Raimon.

10 min
Pablo Planas
Lunes, 12.05.2014 09:37

La vexilología es una disciplina auxiliar de la historia que data de mediados del siglo pasado. Se encarga de estudiar el origen, simbología y peripecia de las banderas, lo que viene siendo en alemán la "flaggenkunde", puesto que fue el señor Ottfried Neubecker quien desarrolló tal clase de materia. Como es sabido y notorio, los pendones u oriflamas experimentan singulares mutaciones que suelen coincidir con las agitaciones políticas. Se inflaman, se achican, se transforman, se crean, se destruyen, se queman, se besan, desaparecen y renacen. Cuestión de blasones.

En Cataluña, lo de las banderas es una guerra fría, un conflicto de baja intensidad pero de alta densidad, un interminable debate entre los partidarios del rojo y amarillo y los acérrimos del amarillo y el rojo, una controversia entre las tres franjas y las cuatro barras, lo que ha dado pie a la singularidad del "balconing", que según algunos analistas de fachadas empieza a remitir suavemente.

Total, que en El País han descubierto un fenómeno extraordinario, que firma Pere Ríos:

"La bandera de España que ondea en diversos edificios oficiales dependientes de la Administración del Estado en Barcelona ha aumentado de tamaño. Ha ocurrido en los últimos meses, de manera progresiva, según admiten tanto la Delegación del Gobierno como el ministerio de Defensa. Fuentes de ambos organismos coinciden también en que no existe ninguna orden verbal ni escrita que explique la sustitución de las banderas y que lo ocurrido no guarda ninguna relación con el proceso soberanista que se vive en Cataluña ni con la proliferación de banderas independentistas en miles de balcones de la capital catalana".

El aumento de tamaño de los últimos meses no sólo es paralelo al "proceso", sino que coincide con el incremento de la población de gaviotas en el Ensanche. Pero el estirón de las banderas no ha sido natural, no no. Sospecha El País de la Delegada del Gobierno, Llanos de Luna, a quien imputa una fijación vexilológica:

"Un portavoz de la Delegación del Gobierno en Cataluña declaró a El País que Llanos de Luna no ha dado ninguna orden verbal y escrita para que sean sustituidas las banderas españolas por otras de mayor tamaño en los edificios que son de su competencia, pero que si eso ha ocurrido 'se ha hecho con naturalidad'. Las mismas fuentes recordaron el contenido de los discursos que viene pronunciando la delegada desde que está en el cargo, en el sentido de que Cataluña es España y que la Administración General del Estado debe tener en Cataluña 'la visualización que le corresponde'".

Naturalidad, ahí está la clave. ¿Cómo explicar si no que a la senyera le haya salido una estrella?

Otro fenómeno natural impresionante es el hallazgo de un tiburón de cuatro metros y medio. Téngase en cuenta que el tiburón de Tiburón medía ocho metros, o sea lo que un vagón de tren merodeando por la playa. Las crónicas del caso apuntan a que el escualo era más bien escuálido, ya que pesa algo más de doscientos kilos, que es poco para cuatro metros y medio. Las fotos asustan. El aspecto del "Alopias Superciliosus" es estremecedor. El animal ha sido capturado muerto en aguas del cabo de Creus. Y ahora a ver quién es el primero que mete el pie en el agua.

La aparición por estos lares de semejante tiburón torpedero, llamado en realidad tiburón zorro o tiburón rabón, es un hecho aún inexplicado puesto que su hábitat no es precisamente el Alto Ampurdán sino las aguas templadas de las islas Galápagos y por ahí, a gran profundidad por demás. Es un bicho bastante raro que utiliza su poderosa cola para noquear a sus presas. Un elasmobranquio lamniforme. Deberían conservarlo y deberán buscarlo en las páginas interiores de sus periódicos, y no en todos, puesto que en la prensa catalana el fútbol le roba la primera plana que sin duda merece el monstruo del Port de la Selva, un nuevo icono de amenazante silueta.

Lo raro es que aún no se haya vinculado el suceso al cambio climático en versión calentamiento global, ya que no hace ni una semana que una medición de las aguas profundas en Palamós arrojó una inédita ascensión del mercurio hasta alcanzar los 16 grados, valor absolutamente tropical en lo que se consideran fondos abisales. Nos sobran candidatos y falta un Cousteau que dé sentido a todo esto y nos explique qué hace un tiburón sin papeles en la costa. Bandera roja total. La información, sin salir de El País, es de Marta Rodríguez.

El menú de los diarios oscila entre los referéndums en Ucrania, la Liga, que se decidirá en la última joranda, blablablá, de modo que con el paso de los días habrá quien crea que el tiburón rabudo es un hit del zumba-zumba o una letra de Georgie Dann. ¿Tiburones en la Costa Brava? Venga ya. Una pena.

La noticia política frizante está en el Abc, que patrocina el desayuno nacional con la exclusiva de que a Rajoy le tienta darse un tiempo extra en la presidencia del Gobierno, así como suena. La noticia corre a cargo de Mayte Alcaraz, quien titula: "Rajoy estudia agotar el plazo legal para que las elecciones sean en 2016", concretamente el 10 de enero. La sustancia está en que así se percibiría mejor la recuperación, según los analistas de cabecera de la Moncloa. Alcaraz, además, apunta:

"Un presidente tiene capacidad para situar la fecha electoral cuando quiera, siempre que respete los plazos legales. Adolfo Suárez, Leopoldo Calvo Sotelo, Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero hicieron uso de la prerrogativa de anticiparlas sobre la fecha prevista. Aznar, no. Como su compañero de partido, Rajoy tampoco parece decidido a hacerlo: primero, porque fía al tiempo buena parte de la cosecha de las duras reformas; segundo, porque en su ADN de político prudente no encaja el golpe de timón. Aclarado eso, la baraja de posibilidades se abre: no es lo mismo convocar las urnas a finales de año, con un presupuesto agonizante y algunas medidas sin completar, que hacerlo a la vuelta del año siguiente, 2016, más propicio para la revitalización política del PP, las alegrías económicas y la interiorización de que «todo esto ha merecido la pena», como ha prometido el Gobierno a los españoles. Por eso, en Moncloa, según ha sabido Abc, no se descartan ninguna de las opciones que derivan de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General".

Habría que leer el Abc, El Mundo y La Razón si en vez de Rajoy fuera Zapatero quien pretendiera estirar la legislatura. De bolivariano para arriba. Así que habrá que leer El País, La Vanguardia y El Periódico para solazarse en la lectura de textos críticos, crípticos y filípicos sobre las cogitaciones monclovitas y las diferencias entre agotar, exprimir y prolongar una legislatura.

¿Una campaña electoral en plenas navidades?, se podrían preguntar algunos. Cosas más raras se han visto. De hecho, el final de la crónica de Alcaraz sugiere un cataclismo en la primera línea marianista: "Si finalmente los españoles son llamados a votar en 2016, el presidente conseguiría un tiempo de descuento para que la sociedad visualice la reactivación política del Ejecutivo, que pasaría, según esas fuentes, por una crisis de Gobierno «importante y profunda» antes de las municipales y autonómicas. Nada que ver con los cambios puntuales de Arias Cañete por García Tejerina o el futurible de De Guindos, si preside el Eurogrupo".

Rock duro para el lunes en Abc y encuesta autonómica en La Vanguardia, tras la europea del domingo. El resultado del sondeo es tan estimulante como el próximo partido en el Camp Nou. El Parlamento autonómico se podría convertir en un quilombo sensacional, siendo las cifras entre paréntesis el número de diputados de cada formación en la actualidad: CiU, 37 (50) diputados; ERC, 34 (21); PSC, 16 (20); PP, 16 (19); Ciudadanos, 15 (9); ICV, 11 (13); CUP, 6 (3). Todo lo cual confirma lo que se quiera confirmar, marca las tendencias, que son como las cartas marcadas, y sitúa a Mas frente a una caída monumental en favor de Junqueras. En la contraparte, Rivera crece como una bandera nacional y se planta al lado de Camacho y Navarro, que amortiguan las caídas que pronosticaban sondeos anteriores.

El Periódico abre su portada con una noticia propia, firmada en Madrid por Iolanda Mármol. "Defensa revelará 10.000 secretos del franquismo". Espectacular. Cuenta Mármol que el ministerio retoma un proyecto de Carme Chacón para desclasificar documentos relativos al periodo 1939-1968. Además de la papelería judicial, el material puede ser un filón para los ufólogos.

En el ámbito de lo paranormal, La Razón se fija en Carme Forcadell y en el ralo número de votos que habría conseguido en las elecciones internas de la Assemblea Nacional Catalana (ANC). Ni a David J. Fernández, encargado de la crónica, ni a Toni Bolaño, al cargo del análisis, les cuadran los números de la ANC, que consisten en que han votado 6.501 socios, 6.072 a Forcadell. Gran éxito, por unanimidad apoteósica, según refieren los diarios de Barcelona. Sin embargo, 6.501 votantes es una cantidad ridícula si es que es cierto que la entidad cuenta con más de treinta mil militantes con derecho a voto. Raro, sobre todo tratándose de defensores del "derecho a decidir", como también es raro que en una organización tan democrática quienes no pagan cuota no puedan votar. Debatible, como mínimo.

En opinión sobresale el artículo de Antoni Puigverd en La Vanguardia, que aborda el expediente Raimon. Se lamenta Puigverd de los insultos al cantante valenciano en "los oscuros juzgados de internet" por decir que no tenía claro lo de la independencia tras recibir el Premio de Honor de Òmnium. El vapuleo en los tribunales digitales, que son ciertamente siniestros, da pie al autor a escribir: "Si los más intransigentes partidarios de la nación catalana desprecian el formidable bagaje de Raimon es que se ha producido una mutación aberrante en una parte del catalanismo. (...) Sectores populistas intentan aprovechar el desplazamiento del eje catalanista hacia el independentismo para asaltar su dirección. Prueba fehaciente de ello son los ataques furibundos y masivos contra Raimon".

Los buenos artículos son fáciles de leer, pero muy difíciles de resumir. En el caso de los textos de Puigverd, se merecen además una lectura sin apriorismos. Así que...

12 de mayo, Santo Domingo de la Calzada, donde cantó la gallina después de asada.

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