Los violentos se ceban con CDC

Trias ofrece diálogo "franco" y "valiente" a los 'okupas' de Can Vies

El alcalde desvela que mantiene conversaciones con el diputado cupaire David Fernández, con quien asegura que tiene "una relación correcta" y a quien, además, le propone la posibilidad de mediar en el conflicto. "No hay ningún problema", apunta el primer edil de Barcelona, pero "hay veces en que la gente no tiene autoridad sobre los violentos", advierte.

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Pintadas en una sede de CDC tras el desalojo de Can Vies
Redacción
Jueves, 29.05.2014 11:51

Las protestas por el desalojo y derribo del centro okupado Can Vies han llevado la violencia a una docena de sedes de CDC, que al menos durante la segunda noche de disturbios han aparecido con pintadas y vidrios rotos.

Según ha denunciado el partido ante los Mossos d'Esquadra, sedes de Barcelona, Lérida y Tarragona han sufrido ataques vandálicos con importantes desperfectos registrados. Entre las pintadas amenazantes, destaca una que ha sido habitual en las redes sociales y en otros puntos de la capital catalana, con el significativo lema "Si Can Vies va a terra, tothom en peu de guerra (Si Can Vies va al suelo, todo el mundo en pie de guerra)".

Pero este jueves, y tras la tercera noche de altercados en el barrio de Sants de Barcelona, el alcalde de la ciudad, Xavier Trias (CiU), ha pedido el final de la violencia callejera y ha tendido la mano para que la actividad social que se hacía en la finca ocupada, participada en un 51% a TMB por el Consistorio, pueda realizarse en otro espacio público.

Trias ofrece diálogo "franco" y "valiente"

Trias ha llegado incluso a ofrecerse para negociarlo "todo y a las horas que se quieran", y se ha mostrado dispuesto a asumir la mediación de un interlocutor válido para ambas partes "si hay gente que dice que no negocia con la administración". Según el alcalde de la ciudad condal, el Síndic de Greuges, Rafael Ribó, se ha propuesto para este papel, pero ha advertido de que "lo que hace falta es que la otra parte acepte la negociación y la mediación".

"El diálogo hay que hacerlo de manera franca y valiente", ha insistido el primer edil de Barcelona, quien ha señalado que la única condición es que el nuevo espacio social no puede ubicarse en el mismo emplazamiento ocupado desde finales de los 90:

"El plan para el día después [del desalojo] era seguir negociando, pero tiene que quedar claro que ese espacio será una zona verde, por eso la condición que no se admite es que se tienen que ir de ahí. [...] La paciencia es infinita pero no se puede mantener con la violencia".

Finalmente, Trias ha señalado que mantiene conversaciones con el diputado autonómico de la CUP, David Fernández, con quien ha asegurado que tiene "una relación correcta" y a quien, incluso, le ha propuesto también la posibilidad de mediar en el conflicto. "No hay ningún problema", ha apuntado, pero "hay veces en que la gente no tiene autoridad sobre los violentos", ha advertido.

"Todo el mundo sabía que tocar esto era tocar hueso"

"La política es el arte de resolver, y aquí se ha creado un problema a muchos niveles: de seguridad, de borrar un espacio de encuentro, de cohesión, de formación... Con tanta gente descolgándose del sistema, Can Vies no era un problema, sino parte de la solución", ha declarado para El País Gemma Galdón, profesora de Políticas y Tecnologías de Seguridad de la Universidad de Barcelona.

Galdón, y con ella la Síndica de Greuges de Barcelona, Maria Asunción Vilà; la Federación de Asociaciones de Vecinos de Barcelona (FAVB), el antropólogo Manuel Delgado y el profesor del Observatorio de los Movimientos Sociales de la Universidad Pompeu Fabra Jordi Mir, consideran que "todo el mundo sabía que tocar esto era tocar hueso", y coinciden en señalar que los diecisiete años de existencia de este "centro social autogestionado" han sido "un referente". Por ello, estiman que la decisión de desalojar Can Vies ha sido un "grave error" del Ayuntamiento. Apunta el politólogo Joan Subirats:

"Can Vies es un capital simbólico. Un centro que ha evolucionado de una casa okupa cerrada a tejer vínculos con el resto de plataformas de la ciudad. No es casualidad que albergara a más de 50 entidades: desde un medio de comunicación alternativo como La Burxa a asociaciones de cultura tradicional como bastoners. [...] Imaginarse que tocaban solamente un centro social, sin conocer sus raíces es un error enorme que muestra un gran desconocimiento de la ciudad, no han entendido nada".

Según los okupas de Can Vies, el concejal del distrito de Sants, Jordi Martí, habría roto el diálogo desde el momento en que justificó el derribo porque el trazado del AVE afectaba al cajón urbano donde estaba situado el centro, lo cual finalmente no ha sucedido. Subirats ha afeado en este sentido que para el solar de Can Vies "no hay ningún proyecto". "¿Era urgente? ¿Prioritario?", inquiere.

El alcalde ha respondido deshaciéndose en elogios sobre la gestión de Jordi Martí, y ha descartado que deba cesar en su cargo. "Merece un premio a la paciencia", ha asegurado, y ha añadido que el concejal ha negociado incluso cuando ha tenido que soportar "situaciones gravosas que no son admisibles".

Por lo pronto, y según el jefe del Consistorio, la violencia tras el desalojo de Can Vies ya se ha saldado con al menos 27 detenidos y un coste público material cifrado en unos 155.000 euros. El alcalde ha apuntado asimismo que "hemos estado tres años dialogando". "Hicimos una última oferta para que la actividad se pudiera mantener, para que pudieran continuar con la actividad social", ha asegurado, pero "lo que no podemos aceptar es la violencia", ha sentenciado.

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