Revista de prensa

Warcelona, en manos de Espadaler, el consejero de la porra blanda

9 min

Los periódicos catalanes relatan la tercera noche de disturbios. El Gobierno acude en ayuda de los Mossos y Felip Puig dice, literal, que en la República catalana los parados y pensionistas cobrarían más.

Pablo Planas
Jueves, 29.05.2014 10:31

Revuelta juvenil en Mongolia. La cara B de Warcelona es la impunidad y la estulticia, el acné y las hormonas alteradas. Columnas de muchachitos de buena familia recorren la ciudad incendiando contenedores, apedreando escaparates y lanzando al viento consignas punks. Es el "no future" y "anarchy in the U.K.", pero los "alborotadores" lo ignoran todo, hasta los principios de la subcultura que les viste de negro y rojo. Son jóvenes viejunos, atolondrados, ágrafos e iletrados, el fracaso de la ESO y la renuncia a la formación profesional, adanes y lolitas que provocan una infinita tristeza, almas de cántaro, chavalitos muy perdidos en la vida a los que la violencia les sale gratis. De ahí que se empleen con tanto ardor revolucionario mientras son perfectamente manipulados y lobotomizados por personajes de la categoría intelectual de David Fernàndez, el diputado "cupaire".

Los periódicos le dan vueltas a la semana trágica de bolsillo. Malestar social, nihilismo, crisis de valores, desafección, etcétera, etcétera. Se trata de encontrarle un sentido y en Abc atisban el efecto Gamonal. Janot Guil y Àlex Gubern se remiten al precedente inmediato: "La comparación es tan inevitable como buscada por los promotores de la violencia: hay que convertir Barcelona en un nuevo Gamonal, en alusión a los graves disturbios en este barrio de Burgos en enero en protesta por un plan urbanístico. Por el momento, casi lo están consiguiendo y todo está aderezado, además, con un momento crítico para los Mossos d’Esquadra. Su imagen es más cuestionada que nunca, tras la dimisión de su director, Manel Prat".

Acostumbrados a las imágenes de los saqueos de supermercados, boliches y badulaques en Buenos Aires, Atenas o Atlanta, la juerga okupa es como la materia grasa purulenta que exudan los caretos adolescentes, work, por decir algo, in progress. No es por hambre, no hay miseria, no hay abandono, no es la crisis de la troika ni las barricadas contra el FMI. Es, más bien, la versión alternativa al Sònar, el festival de Benidorm red skin con el patrocinio del desgobierno municipal y la colaboración especial del consejero Espadaler, que dice que en política no vale todo cuando se le dice que Manel Prat, el ex director general de los Mossos, lo ha hecho todo peor que mal, hasta lo de dimitir en el momento más inoportuno, con Barcelona desbordada por columnas de mamarrachos, "hijos de la desobediencia civil" como el antecitado Fernàndez, y sobrinos políticos del alcalde Trias, que les reconviene con aires de tutor del club de los poetas muertos. Basura dialéctica por los dos lados, más grave en el caso del munícipe por antonomasia y del consejero de Interior más blandito de la historia. Y lo más grande es que a estas horas nadie ha pedido aún su dimisión, que, al contrario que la de Prat, vendría en el momento oportuno y probablemente contribuyera a acrecentar la moral de los policías que tienen que lidiar con los energúmenos de los barrios.

En El Periódico, la crónica es a tres manos, de C. Márquez, A. Baquero y T. Sust. El texto es de alzarse los pelos como escarpias:

"La copiosa lluvia que cayó anoche sobre Barcelona no sofocó los ánimos. La concentración convocada en protesta por el cierre de Can Vies tardó apenas unos minutos en degenerar en disturbios. Fue en la calle de Sants, que quedó convertida en un campo de batalla, jalonada por contenedores en llamas. A un lado, los manifestantes. Al otro, decenas de agentes antidisturbios de los Mossos que, con sus furgonetas, cortaban la calle. Dos bandos. Una metáfora del conflicto social causado por el desalojo de esa casa okupa y que, de momento, no tiene visos de amainar. A la plaza de Sants acudieron unos 2.000 manifestantes, la mayoría de ellos chicos jóvenes. Muchos asistentes fueron llegando en columnas desde otros barrios de Barcelona y de ciudades de su entorno metropolitano. Solo desde Gràcia acudieron unos 600. Durante el desplazamiento, algunas de esas columnas fueron realizando cortes de calles y destrozos en el mobiliario urbano. En la ronda del Guinardó, uno de esos grupos prendió fuego a un vehículo de TMB que contenía bidones de gasolina".

Es lo que tiene el descontrol, que puedes provocar el incendio de Roma y tu no querías y se siente. Dijo Fernàndez que Trias había encendido una cerilla (mixto, en realidad, porque está supernormalizado) que le puede quemar la cara. Y Espadaler delante, tocando la lira, sentadito a pocos metros del chófer de Otegi (Sostres dixit), el sandalio (acuñado por Albert de Paco), el ilustrísimo diputado, nuestro "pabloiglesias", pero en rudo, directo y jaquetón. Un comisario político de los de antes, estética abertzale y "pensamiento" navarro, el iracundo que jamás sonríe. Un buen chaval cuando posa para la foto del derecho a decidir, la fecha y la consulta, pero un "pótul" cuando se pone en modo "acción directa". Y tan panchos. Sale en Rac1 y suelta aquello de "la violencia no es una opción, sino una imposición" y Espadaler todavía está pensando qué ha querido decir. Ojo.

Total, que tres noches de violencia, de momento, que muestran de forma pornográfica en qué manos estamos y el sentido de la autoridad, el orden y la convivencia que tienen el alcalde bonachón y el consejero de la porra floja. Dice Trias que no dialogará hasta que no cese la violencia. Dialogar... La receta es el fracaso rotundo de la lógica más elemental. Dialogue usted con la familias desahuciadas y deje a la Policía el diálogo con la barrecha de delincuentes, pijos, postcomunistas, okupas de fin de semana y convocantes de raves que están detrás y delante de la violencia, de la caterva de bobochorras que han puesto al Ayuntamiento contra las cuerdas y a los barceloneses entre la espada y la pared porque a los de la benzina se les antoja y les place cortar calles, quemar farolas y orinarse en los portales.

A Espadaler no le ha quedado más remedio que aceptar la ayuda del Gobierno, gestionada por la delegada Llanos de Luna. Doscientos antidisturbios de la Policía Nacional se han sumado a las tareas de contención del mayo condal, florido y lluvioso, el mes de la María. Es la demostración de hasta dónde llegan las estructuras del Estado de Mas, el colapso de un discurso basado en la inaudita teoría de que en la República catalana se atarán los perros con longaniza. Y lo dicen unos tipos que son incapaces de desalojar una propiedad privada sin provocar un terremoto, ineptos en manos de una asamblea de majaras.

En estas condiciones, la intervención de ayer de Felip Puig, consejero de Industria, Turismo y danzas orientales en Ibiza, es un monumento, un hito, el despiporre total. Daniel G. Sastre nos aproxima al asunto en El Mundo con el siguiente titular: "En la Cataluña independiente los parados cobrarán más". Con un par. Escribe Sastre:

"Una Cataluña independiente pagaría mayores subsidios de desempleo a los parados y mejores pensiones. Así al menos lo afirmó ayer el consejero de Empresa y Ocupación de la Generalidad, Felip Puig, amparándose en que la comunidad aporta a la caja común de la Seguridad Social más que la media del resto de España. ERC apostilló que, de hecho, los pensionistas de ese eventual nuevo Estado cobrarían 'un 10% más' que ahora. Tras las elecciones europeas, y con la consulta soberanista que Artur Mas quiere convocar el 9 de noviembre en el horizonte, la alianza entre CiU y Esquerra sigue viento en popa. Tanto, que el debate parlamentario de ayer entre Puig y el diputado republicano Oriol Amorós se convirtió en un intercambio de piropos en el que ambos se iban dando la razón acerca de las ventajas económicas que conllevaría para sus ciudadanos una Cataluña independiente de España. Amorós le recordó al Gobierno [autonómico] que en el pacto de legislatura que firmaron CiU y ERC se pedía 'que se preparase y se diseñase una administración y una tesorería de la seguridad social propias'. Y el consejero confirmó, de manera algo inconcreta, que la Generalidad ya está trabajando en ello: 'Nos planteamos la posibilidad, y requerirá una reforma administrativa muy importante, de establecer un único órgano gestor para el conjunto de prestaciones orientadas a la integración social y laboral de la Generalidad'".

Dos cosas se deducen de esto: En la Cataluña independiente también habría parados y aquí quien manda es Amorós, o sea Junqueras, que les dice a los consejeros de CiU qué hay que hacer, cómo, cuándo y dónde. Los parados y los pensionistas cobrarían un diez por ciento más... Sí y David Fernàndez será el consejero de Interior. Como para perdérselo.

Continúa la crisis en el PSOE, también en el PSC. Rubalcaba acepta que los militantes elijan al próximo líder, Madina se posiciona, Susana Díaz calla. El Abc exige al Gobierno y al PP que se ponga las pilas. Pablo Iglesias no para de conceder entrevistas y en El País se exclaman porque por primera vez desde que estalló la burbuja crece la firma de hipotecas, que es como la confirmación de que no escarmentamos.

29 de abril, San Maximino de Tréveris, en la Galia Bélgica. Combatió el arrianismo.

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