"Tremosa tiene tres alternativas. Seguir en el ALDE, apuntarse al grupo encabezado por los euroescépticos británicos o pedir árnica a los Verdes de Esquerra: qué curioso contemplar al partido 'business friendly' pasarse al 'flower power' descorbatado. Esto es lo que hay"

Xavier Vidal-Folch, periodista, en un artículo publicado este viernes en El País:

"[...] El episodio Tremosa revela que todo esto es un cuento chino. ¿Ilusionante? Irreal. El soberanismo carece de padrinos. Los seis eurodiputados de Rosa Díez y Albert Rivera le ganan por seis a uno. Y no solo es cuestión de aplastamiento numérico, sino, como indican los documentos citados, de principios políticos.

El batacazo en Estrasburgo sería menos letal si las otras dos líneas de la estrategia de "internacionalización del conflicto" rindiesen a tope. La presencia de Mas en los medios informativos internacionales es considerable, y lógicamente crecerá si la cuestión catalana sigue enquistada; pero su interlocución con los liderazgos institucionales atraviesa una fase menguante (el ultra Roberto Maroni de la Lega lombarda, algún lejano gobernador estadounidense). Y a la diplomacia pública (Diplocat) que con ímprobo esfuerzo dirige Albert Royo, no le resulta tan fácil superar algunos techos.

¿Qué pasará, en fin, con el bueno de Tremosa, el que entronizó el concepto del "expolio fiscal"? Pues tiene tres alternativas. Una es seguir en ALDE, silbar, y retratarse junto a su colega Francisco Sosa Wagner (UPyD), pues los eurodiputados se sientan por orden alfabético: cuántas chanzas. Otra, apuntarse al grupo encabezado por los euroescépticos británicos (European Conservatives and Reformists), tan amigos de la independencia de Escocia y del federalismo europeísta: cuánta sorna. Y la tercera, pedir árnica a los Verdes de Esquerra: qué curioso contemplar al partido business friendly pasarse al flower power descorbatado. Esto es lo que hay".

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