El prusés excepcional

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Lunes, 2.06.2014 08:35

Hace días que observo con gran diversión las insinuaciones de que detrás de los disturbios que empezaron en Sants está el CNI. Destacadas cabezas pensantes (oxímoron, no pleonasmo) como la doctora Rahola y el neoconomista Sala-i-Martín, pilares del prusés de liberación nacional liderado por Artur Mas, hacen de portavoces para toda la gente de bien que quiere que su estimada "transición nacional" se desarrolle como una sardana: música, baile y risas. Y si hace falta, terminando en una breve misa por Sant Heribert Barrera, porque la gente de bien es asín cuando cree que alguien de fuera les pone "palos en las ruedas".

No me parece nada excepcional que los anarquistas se peleen a la vez con izquierdistas y conservadores. Lo excepcional es que estos dos últimos se hayan dado la mano en forma de "Pacto por la libertad"

El prusés es excepcional. "No hay ningún precedente" dice Mas, "sin violencia y con el Estado en contra". Valga como mejor ejemplo de esa excepcionalidad el mismo president, capaz de escribir una carta en inglés al presidente francés y cuatro meses más tarde pedir el ingreso de Cataluña en la Organización Internacional de la Francofonía. Baile y risas.

En otro plano, el de la realidad, no me parece nada excepcional que una gente que se ha encerrado herméticamente en su ideología y cree poseer la razón absoluta muestre claros síntomas de conspiranoia. No me parece nada excepcional que defensores de una liberación nacional con tintes etnicistas busquen a infiltrados, que identifican con el Estado que tienen en contra a la vez que con grupos sociales que no comulgan con sus ideas puristas. Música y canto: Cataluña siempre ha sido tierra de acogida.

No me parece nada excepcional el movimiento anarquista de Barcelona, porque la ciudad de los prodigios tiene gran tradición libertaria. No me parece nada excepcional que los anarquistas se peleen a la vez con izquierdistas y conservadores. Lo excepcional es que estos dos últimos se hayan dado la mano en forma de "Pacto por la libertad".

Convergència Democràtica de Catalunya se ha vuelto separatista, pero era una revolución de terciopelo, posible sólo porque Esquerra Republicana no es muy revolucionaria sino bastante acomodada, hijos con papás en CDC. Y CDC siempre ha sido bastante "sinn féin", en el sentido literal de la expresión: nosotros mismos. Todo queda en casa, la gran sardana. Hasta el día que nos demos cuenta de que los más radicales siguen ahí, el sector PSAN, algo calladito porque de momento conviene. Gente de bien. Pacto de silencio.

Ese "pacto por la libertad" es incómodo por ser ideológicamente una quimera. No se aguantará más allá del deseado fin, después del que debe venir el gran conflicto sobre la organización de la sociedad. Existen demasiadas definiciones de "pueblo", y en Sants también tienen la suya.

Un presidente que destaca la "radicalidad democrática" mientras su partido abusa de fondos e instituciones públicos para su proyecto político, y tira del 3% para subsistir. ¡Esto es la hipocresía del prusés! Ahora se quejan que les estalle en la cara

Mucha gente se ha hecho independentista con la esperanza de construir una sociedad más justa. Los anarquistas de Sants también quieren eso, también "con el Estado en contra", pero para ellos el Estado lo es todo, sea Rajoy o Mas y Trias, Mossos d'Esquadra o Policía Nacional. Son la vanguardia del cambio. Son antisistema, y como tales tienen mucho en común con el sector PSAN, demasiado como para que pueda ser ignorado. Como tampoco se puede ignorar que cierta parte de los anarquistas se da la mano con el sector PSAN en el uso de la violencia para alcanzar fines políticos. La CUP quiere bailar con los dos, e ICV aplaudir.

Deseos de una sociedad más justa -reforzados por la crisis económica, el rescate a los bancos mientras estos desahucian, recortes sociales y corrupción en los partidos- como trasfondo de una lucha que mezcla lo nacional con lo social, liderada por un presidente catalán que dice que "no pararán la voluntad del pueblo de Cataluña" y se apoya en un "derecho a decidir" que eleva esta voluntad por encima de la ley. Romper el Estado, pero que el Estado no se meta. La Santa Espina.

Un presidente que destaca la "radicalidad democrática" mientras su partido abusa de fondos e instituciones públicos para su proyecto político, y tira del 3% para subsistir. Eso es lo que defienden ahora las oximorónicas cabezas pensantes, esbirros de ese gran timonel, que temen que haya violencia porque sería mala publicidad. ¡Esto es la hipocresía del prusés! Ahora se quejan que les estalle en la cara. Contrapàs.

No se puede degradar el Estado de derecho y amenazar con romper la ley sin abrir toda la caja de Pandora. El problema ya no sólo es qué harán los radicales del prusés una vez que vean defraudadas sus aspiraciones, sino qué están haciendo aquellos que no esperan a Ítaca para forjarse su pequeño paraíso en Can Vies. La música ya ha empezado.

A Mas no le ha hecho falta emular a Companys hasta la última. Ya tiene sus "fets de maig", versión mini del 2014. Uno no puede romper el sistema y a la vez defenderlo. Chirría.

La sardana es una rueda infinita. Música y muchas risas. Y palos.

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¿Quién es... Marcus Pučnik?
Marcus Pu?nik
Periodista, analista y cámara. De familia mixta alemana-eslovena.
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