"Mi hijo Felipe, heredero de la Corona, encarna la estabilidad"

El Rey justifica su decisión de abdicar: "Hoy merece pasar a la primera línea una generación más joven, con nuevas energías"

Juan Carlos I abdica por la necesidad de "abrir una nueva etapa de esperanza en la que se combinen la experiencia adquirida y el impulso de una nueva generación". "Cuando vuelvo atrás la mirada, no puedo sino sentir orgullo y gratitud hacia vosotros", declara el monarca, quien incide en que después de 39 años de reinado, y en un contexto en que la crisis ha dejado "serias cicatrices" en la sociedad española, es el momento de dar paso "a una generación joven" que abra "un camino de futuro cargado de esperanza".

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El Rey Juan Carlos I, durante el discurso en el que ha anunciado su abdicación
Redacción
Lunes, 2.06.2014 14:18

El Rey ha anunciado este martes a través de un mensaje televisado su decisión de abdicar en su hijo, el Príncipe Felipe, por la necesidad de "abrir una nueva etapa de esperanza en la que se combinen la experiencia adquirida y el impulso de una nueva generación".

El monarca ha rememorado el periodo de la Transición española "con singular emoción". "Hoy, cuando vuelvo atrás la mirada, no puedo sino sentir orgullo y gratitud hacia vosotros", ha declarado Juan Carlos I, quien ha incidido en que después de 39 años de reinado, y en un contexto en que la crisis ha dejado "serias cicatrices" en la sociedad española, es el momento de dar paso "a una generación joven" que abra "un camino de futuro cargado de esperanza".

"Hoy merece pasar a la primera línea una generación más joven, con nuevas energías, decidida a emprender con determinación las transformaciones y reformas que la coyuntura actual está demandando", ha expresado el Rey, quien ha asegurado que su hijo Felipe de Borbón "encarna la estabilidad, que es seña de la identidad de la institución monárquica".

"Rey de todos los españoles"

Juan Carlos I ha reivindicado su legado destacando que, "hace ya cerca de cuatro décadas", se propuso ser "Rey de todos los españoles" y "encabezar la ilusionante tarea nacional que permitió a los ciudadanos elegir a sus legítimos representantes y llevar a cabo esa gran y positiva transformación de España que tanto necesitábamos".

Ha subrayado asimismo su "firme compromiso" y su "afán de que llegaran a ser los ciudadanos los protagonistas de su propio destino, y nuestra nación una democracia moderna, plenamente integrada en Europa". En esta línea, ha manifestado su "orgullo por lo mucho y bueno que entre todos hemos conseguido en estos años":

"Me he sentido identificado y comprometido con vuestras aspiraciones, he gozado con vuestros éxitos y he sufrido cuando el dolor o la frustración os han embargado. [Siento] gratitud, por el apoyo que me habéis dado para hacer de mi reinado, iniciado en plena juventud y en momentos de grandes incertidumbres y dificultades, un largo período de paz, libertad, estabilidad y progreso".

También en este sentido ha lamentado que la crisis económica haya puesto de manifiesto las limitaciones de la democracia española, pero ha puesto en valor que, "como contrapeso, también ha reavivado la conciencia orgullosa de lo que hemos sabido y sabemos hacer y de lo que hemos sido y somos: una gran nación". 

Felipe está "perfectamente preparado"

"Cuando el pasado enero cumplí 76 años, consideré llegado el momento de preparar en unos meses el relevo para dejar paso a quien se encuentra en inmejorales condiciones de asegurar la estabilidad". Esta nueva generación, según Juan Carlos I, "reclama con justa causa un papel protagonista" y "merece pasar a la primera línea" para afrontar "con renovada intensidad y dedicación los desafíos del mañana". 

"Quiero lo mejor para España, a la que he dedicado mi vida entera, y a cuyo servicio he puesto todas mis capacidades, mi ilusión y mi trabajo", ha apuntado el Rey, quien ha reivindicado su legado pero al mismo tiempo ha enmarcado su decisión de abdicar en su "única ambición", esto es, "contribuir a lograr el bienestar y el progreso en libertad de todos los españoles".

Por esta razón, ha considerado oportuno ceder el trono a quien debe erigirse en Felipe VI, su hijo el Príncipe de Asturias, de quien ha asegurado que está "perfectamente preparado" para dar "estabilidad" a la institución de la Corona y traer "esperanza" a los españoles, puesto que "tiene la madurez, la preparación y el sentido de la responsabilidad necesarios para asumir con plenas garantías la Jefatura del Estado".

"Deseo expresar mi gratitud al pueblo español, a todas las personas que han encarnado los poderes y las instituciones del Estado durante mi reinado y a cuantos me han ayudado con generosidad y lealtad a cumplir mis funciones. Y mi gratitud a la Reina, cuya colaboración y generoso apoyo no me han faltado nunca. Guardo y guardaré siempre a España en lo más hondo de mi corazón", ha expresado finalmente el monarca.

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