Para bipartidismo que se hunde, el de aquí...

3 min
Viernes, 13.06.2014 08:25

Dicen que el bipartidismo español cruje desde el 25-M. Bueno, volverá al fin a ser verdad eso de que Cataluña es la locomotora de España, porque para bipartidismo crujiente, tocado y hundido, el de aquí. Durante largas décadas en estas tierras no se concibió la política excepto como una alternancia, un choque de trenes, entre CiU y PSC. Y mírales ahora.

Al final existe el peligro de que la posibilidad de relevo o de regeneración no recaiga en fuerzas alternativas de buena fe sino en gente con más coleta y morro, o con más barretina bien calada, que ideas

CiU va camino de emular a la UCD en su capacidad de autovoladura interna. Y es que por mucho jeroglífico que le quieran poner a la última crisis de la federación nacionalista, no hace falta la piedra Rosetta, vamos, es que ni una piedra de mechero, para descifrar lo que está pasando aquí. Lo más triste es que después de tanto tiempo hablando en sánscrito para despistar al enemigo ya no se entienden ni ellos. O peor, ni se dan cuenta de que se les entiende todo. A Duran se le ha entendido perfectamente que no quiere poner en riesgo ciertas cosas por mucho que se tenga que tapar la nariz para seguir donde está. Es triste que hasta buenos políticos (Duran pudo haber sido un espléndido ministro de Exteriores) llegue un momento que no tengan otra cosa que ofrecer y que ofrecerse que el instinto de poder.

Y qué decir de Pere Navarro. Este sí que ha tirado la toalla, obligado, por supuesto, pero lo cierto es que su momento de mayor debilidad ha coincidido con el momento en que mayor razón tenía. Esto es muy triste también. Me preguntan en Madrid, en la nueva radio de Alfonso Rojo, cómo veo yo el dilema del PSC entre pelear por la unión o ceder al separatismo. Pero, ¿qué dilema ves tú entre arrancar a correr para salvarte de un incendio o arrojarte crudo al fuego? ¿Cómo es posible que no se den cuenta de que no caminan sino que vuelan hacia su destrucción? Lo mismo los panolis del PSOE que les ha entrado el miedo a la menopausia por la izquierda. Ponerse a copiar a Pablo Iglesias (el de ahora) a estas alturas es como si una señora estupenda de unos 50 años, pongamos, una Catherine Deneuve cuando los tenía, en vez de jugar inteligentemente la carta de la madurez interesante, se calzara mallas y pololos para competir con las chonis adolescentes. Que no, que no y que no.

Todo ello aderezado por el terco enrocamiento en unas leyes electorales concebidas como verdaderos cinturones de castidad frente a la penetración de los partidos más pequeños. Resultado: al final existe el peligro de que la posibilidad de relevo o de regeneración no recaiga en fuerzas alternativas de buena fe sino en gente con más coleta y morro, o con más barretina bien calada, que ideas.

Durante años flotó el fantasma de la sociovergència, que al final por rencillas de unos y otros quedó en nada, y ya ven el patio resultante. Amenaza en Barcelona un hongo político nuclear de considerables, quizás sorprendentes dimensiones. Y escolta Sepharad... que tu véns al darrere.

Artículos anteriores
¿Quién es... Anna Grau?
Anna Grau
Periodista y escritora. Ha sido delegada de 'Avui' en Madrid, corresponsal de 'Abc' en Nueva York y ha sido o es colaboradora de TV3, Catalunya Ràdio, RAC1, COM Ràdio, RNE, TVE, Telecinco, Antena 3, 13 TV y Televisión de Castilla-La Mancha. Actualmente firma desde Madrid en 'Abc' y en el digital 'Cuarto Poder'. Es autora de tres novelas y del ensayo 'De cómo la CIA eliminó a Carrero Blanco y nos metió en Irak' (Destino, 2011).
Comentar