Prohibido utilizar el castellano en el servicio de emergencias médicas de la Generalidad

La Consejería de Salud ordena a los operadores de los centros de coordinación de urgencias médicas utilizar exclusivamente el catalán en todas sus comunicaciones con los conductores y los sanitarios de las ambulancias. "Os recordamos que el catalán es el único idioma autorizado", advierte una circular interna recientemente enviada a los trabajadores del Sistema de Emergencias Médicas (SEM) de la Generalidad.

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Circular enviada a los operadores de los centros de coordinación de urgencias médicas ordenándoles utilizar exclusivamente el catalán en todas sus comunicaciones con los conductores y los sanitarios de las ambulancias

Prohibido utilizar el castellano en el servicio de emergencias médicas de la Generalidad

La Consejería de Salud ordena a los operadores de los centros de coordinación de urgencias médicas utilizar exclusivamente el catalán en todas sus comunicaciones con los conductores y los sanitarios de las ambulancias. "Os recordamos que el catalán es el único idioma autorizado", advierte una circular interna recientemente enviada a los trabajadores del Sistema de Emergencias Médicas (SEM) de la Generalidad.

Redacción
Sábado, 28.06.2014 22:31

La obsesión de la Generalidad por restringir el uso del español en el ámbito de la administración autonómica alcanza todos los rincones imaginables.

El último de los casos conocidos es el del Sistema de Emergencias Médicas (SEM) -esto es, la asistencia urgente con ambulancias a través de los teléfonos 112 y 061-, donde la Consejería de Salud ordena al personal -tanto el de las ambulancias como el de los centros de coordinación- que utilice exclusivamente el catalán en todas sus comunicaciones.

Así lo recoge una nota interna enviada el pasado 5 de junio por una de las empresas subcontratadas por el SEM a los centros de coordinación de Barcelona, Hospitalet y Reus, y que, según ha revelado este sábado Pablo Planas en Libertad Digital, indicaba lo siguiente:

"Os recordamos que el CATALÁN es el único idioma autorizado por SEM para la comunicación diaria con las unidades [en referencia al personal de las ambulancias] tanto por emisora como por teléfono. Es de obligado conocimiento y uso para todos los gestores, independientemente del idioma que utilicen las unidades para dirigirse a CECOS [Central de Coordinación Sanitaria]. La única exepción a este protocolo se produce en la emisora de ACD [Activación de Coordinación Domiciliaria] de la sala Barcelona, por su situación específica".

Informes negativos para los que utilizan el castellano

De hecho, los operadores telefónicos de las emergencias médicas en Cataluña aseguran estar sometidos a "escuchas selectivas" en su trabajo, hasta el punto de que se les ha rebajado la nota de calidad de servicio a los que han hablado en español con conductores y técnicos sanitarios.

Los "gestores" alegan que hablan en castellano a muchos de los conductores de las ambulancias para facilitar la comprensión del nombre de las calles y agilizar así la intervención.

Sin embargo, la Generalidad es inflexible a la hora de obligarles a utilizar el catalán como única lengua de comunicación entre ellos, pese a que ninguna ley avala la prohibición del uso de una de las lenguas oficiales. Solo acepta la excepción del centro de coordinación de Barcelona, donde abundan los sanitarios recién llegados de fuera de España que no dominan el catalán.

El precedente del "protocolo de usos lingüísticos"

Pero este no es el único caso conocido en el que se prohíbe el uso del castellano al personal de la sanidad autonómica. Hace poco más de dos años trascendió un protocolo distribuido por los servicios territoriales de la Consejería de Salud en Tarragona entre sus empleados en el que se les obligaba a utilizar el catalán durante toda su jornada laboral.

El documento, de doce páginas, indicaba textualmente que todos los trabajadores "siempre" deben utilizar el catalán entre ellos y con los pacientes "independientemente de la lengua que utiice el interlocutor", con la única excepción de que algún paciente "manifieste dificultades para entender el catalán o pida ser atendido en la otra lengua oficial".

El protocolo -aplicable a las comunicaciones internas y externas, a las conversaciones por teléfono, a los mensajes por megafonía, a los actos públicos protocolarios y cuando los médicos hablen entre ellos, especialmente cuando haya delante "terceras personas"- daba unas instrucciones muy precisas, especificando incluso que cuando el paciente tuviese "cierta dificultad" para entender el catalán, era preferible "hablar poco a poco" y "utilizar recursos no verbales y materiales gráficos de apoyo" antes de cambiar al castellano.

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