Barça

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Domingo, 13.07.2014 05:06

El Barça es, sin duda, uno de los clubes más potentes del mundo. Ha tenido unos años maravillosos deportivamente hablando. Una generación de deportistas magníficos -Xavi, Iniesta, Puyol...- que siempre han sabido estar en su sitio sin endiosarse.Ha disfrutado los mejores años de Messi , el mejor jugador del mundo. Pero la cantidad de estúpideces que hemos tenido que oír por querer poner al club al servicio de un ideario político van quedando al descubierto. Su utilización por el nacionalismo catalán ha perjudicado a otros clubes como el RCD Espanyol, Girona, Lleida, Nàstic, Sabadell, etc.

La aversión a la pluralidad del nacionalismo tiene su traslación mimética en el fútbol

Es significativo que la Comunidad de Madrid, con menos PIB que Cataluña, tenga a un equipo como el Real Madrid, pero también a un Atlético de Madrid y, desde hace años, a varios clubes más en primera, como el Rayo y el Getafe. La rivalidad entre Madrid y Atlético es absoluta, pero no he oído decir que el Atlético sea un submarino del Barça, o que sus seguidores sean antimadrileños o antiespañoles. La aversión a la pluralidad del nacionalismo tiene su traslación mimética en el fútbol.

Estos años se ha repetido hasta la saciedad que el Barça tenía un estilo de juego propio que se quería vincular a una esencia catalana. Como si el estilo de juego, cuando se quiere ser el número uno, no dependiera de las características de los jugadores disponibles. Se nos dijo que la camiseta no se manchaba comercialmente, y Qatar, un patrocinador no especialmente ejemplar, está omnipresente en el club. Se nos vendía que la cantera era un ejemplo, frente a los fichajes millonarios de otros. Después de Neymar, Suárez y otros muchos fichajes, la afirmación es insostenible. Además, la cantera no es ni barata, ni modélica, como puso de manifiesto la sanción de la UEFA. En lugar de fichar mayores, se fichaban menores con prácticas discutibles. Sólo faltaba el fichaje de Luis Súarez. Me abstendré de chistes fáciles pero lo de morder no se arregla con sanciones sino con muchas horas de psiquiatra. Qué contraste con los jugadores citados anteriormente.

En un país "normal" el Barça sería un grandísimo club, sin necesidad de épicas fuera de lugar. Sin querer vender idiosincrasias superiores a todos los demás.

Hace unas semanas coincidí en una cena con el actual presidente del Barça, Josep Maria Bartomeu. Al preguntarle sobre si se había tanteado participar en la liga francesa en el supuesto de independencia, noticia aparecida en la prensa, me dijo que no, y afirmó categóricamente que el Barça siempre jugaría la liga española. Alabó la rivalidad Barça-Madrid como una forma de potenciación de ambos, y dijo que los intereses económicos son tan fuertes que el vínculo con la liga española es indestructible. Le contesté que muchas veces la política manda sobre la racionalidad económica ya que, en caso contrario, no estaríamos sometidos al "proceso". La callada por respuesta.

El Barça ejemplifica a la perfección el "mejor juntos" y que las megalomanías, al final, siempre quedan al descubierto.

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Presidente del Consejo Editorial de CRÓNICA GLOBAL. Licenciado en Derecho. Ha sido profesor de Derecho financiero en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y de Derecho mercantil en la Universidad de Barcelona (UB). Ha sido vicepresidente de La Seda de Barcelona. Fue el editor de El Debat y Tribuna Latina.

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