Rajoy no moverá ficha hasta que se prohíba la consulta soberanista promovida por Mas

Pese a los cambios de actitud en la relación entre Rajoy y Mas, el presidente del Gobierno no ofrecerá al dirigente nacionalista ninguna alternativa antes de la fecha prevista para el referéndum. Esperará a ver cómo evolucionan los acontecimientos después del 9N, especialmente tras la confesión de fraude fiscal de Pujol.

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El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el presidente de la Generalidad, Artur Mas, durante la reunión celebrada en la Moncloa este miércoles
Rosa Paz
Jueves, 31.07.2014 03:11

La reunión entre el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el presidente de la Generalidad, Artur Mas, fue más positiva de lo que se esperaba, porque ambos decidieron mantener abierto un diálogo que hasta ahora era inexistente. Pero no porque se avanzara en ninguna solución que permita evitar el choque de trenes que se puede producir este otoño con la convocatoria de la consulta soberanista por parte de la Generalidad, el consiguiente recurso del Gobierno, la prohibición de celebrarse por parte del Tribunal Constitucional y la reacción de los independentistas.

De hecho, Rajoy insistió en que el referéndum es ilegal y que, por tanto, no se celebrará, y Mas se mantuvo firme en su decisión de convocarlo. Hasta aquí, por tanto, nada nuevo.

Cambios de actitud

Parece, sin embargo, que se han producido algunos cambios de actitud. Al menos, esta vez la reunión no ha terminado con un portazo. Por el contrario, Rajoy y Mas transmitieron la sensación de que están dispuestos a seguir hablando, de que no han volado todos los puentes, aunque el diálogo sea sobre las cuestiones que le planteó Mas -financiación, infraestructuras, educación y lengua- y no sobre la consulta prevista para el 9 de noviembre.

Así que personas conocedoras del encuentro ven en esta decisión un motivo de esperanza, porque piensan que hablar siempre es bueno y que es lo que Rajoy debía haber intentado hacer cuando en 2012 Mas le fue a pedir a la Moncloa el pacto fiscal para Cataluña. Sostienen que de haberlo hecho así se habría evitado la convocatoria inmediata de elecciones autonómicas y la puesta en marcha del proceso secesionista.

Esperar hasta después del 9N

Pero esas mismas fuentes que atisban una cierta expectativa de solución creen, no obstante, que Rajoy no moverá ficha hasta que se produzca el choque de trenes o el descarrilamiento con la prohibición del referéndum.

Esa decisión de no ofrecer ahora ninguna alternativa vendría dada por el convencimiento de que intentar evitar la convocatoria de esa consulta por la vía de la negociación es un esfuerzo inútil, ya que piensan que Mas se ha metido en un callejón sin salida y que no va a dar marcha atrás sea cual sea la propuesta que le pueda hacer Rajoy y que, en ningún caso, incluiría una consulta en el ámbito catalán.

Esta es la argumentación que llevaría al presidente del Gobierno a pensar que es mejor esperar a ver cómo se desarrollan los acontecimientos hasta la convocatoria del referéndum para el día 9 de noviembre y el calibre de la reacción política y popular que puede provocar la imposibilidad de celebrarlo.

Comprobar los efectos de la confesión de Pujol

En círculos del PP se cree, además, que el hecho de que se haya desvelado el fraude fiscal del ex presidente autonómico Jordi Pujol y los negocios de su familia puede dejar tan tocado el proceso independentista como para que Convergència se tenga que apear de ese proyecto.

Hay, con todo, otros muchos que opinan que Mas y CiU ya hace tiempo que no lideran ese proceso, que han sido desbordados por ERC y la ANC y que, por tanto, la caída de Pujol afectará a Convergència, pero no tendrá un efecto directo en la desactivación del movimiento secesionista incluso si CiU acabara por alejarse de esas posiciones.

Pero, tanto quienes piensan que la conmoción por el caso Pujol dinamitará el proceso como los que opinan que solo se producirá un cambio de hegemonía a favor de ERC coinciden en que “lo mejor” ahora es esperar y ver qué consecuencias políticas y sociales tiene la confesión de Pujol y cuál es la respuesta popular a esas noticias. Después, en septiembre se verá si esos hechos tienen o no efecto en la manifestación convocada para la Diada del Tricentenario.

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