El fundamentalismo identitario, el fundamento de la CUP

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Lunes, 25.08.2014 10:35

La CUP entró por la puerta grande en el Parlamento catalán en las pasadas elecciones autonómicas. Y no sólo por el éxito de entrar con tres diputados. Tras su estreno en el debate de investidura, aquel 21 de diciembre de 2012, el portavoz de la CUP fue afectuosamente felicitado por parte de las fuerzas políticas nacionalistas, las que han gobernado en Cataluña desde que hay democracia, las de la hoy llamada casta catalana. 

Da igual que el 15M naciera en la Puerta del Sol, David Fernàndez redujo España a "metafalangismo" para rechazarla de forma absoluta

Aquel día la CUP, un partido autodeclarado inequívocamente antisistema, recibió el calor del sistema. Curioso. Pero eso sólo fue el inicio. Han pasado ya 20 meses y hasta el dia de hoy muy pocos esfuerzos de los grupos catalanistas han sido destinados a ser críticos con la CUP. ¿Qué tendrá ese partido, tan pretendidamente radical y diferente, para ser tan bien aceptado por el poder en Cataluña?

Empecemos por buscar pistas en aquel discurso de investidura de David Fernàndez que tantas felicitaciones le valió.

-Fernàndez dijo: "...Hay unos cuantos que son labradores del miedo y que no nos harán creer que la España más metafalangista es el futuro de este pueblo...".

Da igual que el 15M naciera en la Puerta del Sol, David Fernàndez redujo España a "metafalangismo" para rechazarla de forma absoluta. Una burda, injusta e insultante simplificación. Su idea es que no hay más opción que separarse y crear fronteras nuevas, necesarias para proteger a los catalanes de tal "metafalangismo". Lo primero es para él rechazar el todo porque el objetivo de Fernàndez, lograr un Estado Catalán, marca el análisis. El análisis social esperable de alguien de izquierdas queda anulado frente al identitario en lo que respecta a los 40 millones de almas que habitan en el resto de España. España es "metafalangista" y por tanto ni 15M, ni pluralidad ideológica, ni pobreza, ni crisis, ni problemáticas sociales compartidas pueden situarse en el primer plano. Ni tan siquiera hay que luchar solidariamente contra ese supuesto "metafalangismo" del que también serían entonces víctimas el resto de españoles. Esos 40 millones de más allá del Ebro quedan al margen y dejados a su suerte.

En la CUP dicen querer cambiar el mundo, pero prefieren empezar dejando caer por el camino a la mayor parte de la gente. No sé desde qué postura de izquierdas se puede rechazar así la convivencia política y la igualdad de derechos con el resto de españoles, peor aún cuando además en general hay más pobreza en muchas zonas del resto de España que en Cataluña (¡Incluso han llegado a defender el "España nos roba"!).

Y sin embargo tan extrema opinión contra ese todo compuesto por 47 millones de personas llamado España contrasta con su disposición mostrada el 13/06/2013 a entrar en un gobierno de "unidad" ("nacional" se entiende) liderado por el líder de CiU, Artur Mas. La ideología de CiU, partido de centro derecha, con todos los casos de corrupción que tiene, con la sede embargada, etc. Todo da igual, podrían llegar a gobernar juntos. Ahora bien esa "España más metafalangista", lejos, al otro lado de la frontera.

Uno espera de un partido antisistema un análisis político-social sensible y alerta frente a la voluntad de la élite político-mediática de influir sobre la sociedad. Más aún cuando la influencia es de tipo identitario y se ejerce sobre una sociedad identitariamente plural

Sigamos.

-"...yo creo que ha habido tres golpes de Estado, un golpe de Estado y dos golpes de mercado en el último ciclo político que vivimos en los Países Catalanes: uno es cuando quedó demostrado que este Estado de derecho y derechas tan curioso que algunos invocan nos ha demostrado que vale más la opinión de diez jueces que la opinión de todo un pueblo y que la voluntad mayoritaria de este pueblo, en la votación de un estatuto...".

-"...es el pueblo de Cataluña quien le ha dado la oportunidad a esta casa de avanzar hacia la máxima libertad política".

Fernàndez utilizó la sentencia del Estatuto como prueba a favor de la secesión. Este se ha convertido en el gran argumento de todo el establishment catalán, también de la CUP. Y ya es triste, uno espera de un partido antisistema un análisis político-social sensible y alerta frente a la voluntad de la élite político-mediática de influir sobre la sociedad. Más aún cuando la influencia es de tipo identitario y se ejerce sobre una sociedad identitariamente plural. El proceso del Estatuto es un ejemplo de manual de ello.

Primero la élite política dijo querer actualizar el Estatuto de Sau, luego dijeron que iban a hacer uno nuevo y finalmente que estaban construyendo una nación. El nacionalismo es goloso. Ese proceso de autoradicalización fue llevado a cabo sola y exclusivamente por la clase política, con excepción a partir de cierto punto del PP, que se desvinculó. La iniciativa fue toda de los de arriba. Las encuestas dejaron claro desde el minuto 1 que no tenía ninguna prioridad para los ciudadanos, ni siquiera en pleno 2010 tras 7 años de insistencia.

Las encuestas mostraban también que Cataluña ni siquiera era considerada una nación por la mayor parte de sus ciudadanos. Pese a ello, sus políticos empezaron a decirles, usando todo su arsenal mediático, que sí lo era. En 2006 y pese a la presión mediática, todavía había más catalanes que creían que Cataluña no era una nación.

Precisamente por esa falta de apoyo popular, fueron años en los que los medios de comunicación del poder catalanista llevaron a cabo una campaña mediática quizás única en Occidente por su intensidad. Estuvieron años hablando noche y día del Estatuto y del término nación. Pero poco se debatía si Cataluña era una nación, eso lo daban por descontado pese a lo que su ciudadanía creía. El gran debate para esos medios controlados por el poder en Cataluña era si el término nación debía ir en el preámbulo o en el redactado y las implicaciones para la sacralidad del concepto en uno u otro caso.

Les da igual que la sociedad catalana haya sido dirigida porque comparten el objetivo nacionalista de los de arriba. Pero eso no es lo que uno espera de gente que dice tener una sensibilidad social especial

Y la campaña mediática, insisto, fue brutal. No era posible desayunar, comer o cenar sin escuchar algo sobre el Estatuto en la televisión, en la radio o leerlo en la prensa. Pura tortura propagandística dirigida desde arriba. Y ésta no ha cesado; nadie, ni siquiera David Fernàndez, quiere recordar el fracaso del referéndum del Estatuto, donde la abstención venció. No, según él aquí: "Vale más la opinión de diez jueces que la opinión de todo un pueblo y que la voluntad mayoritaria de este pueblo, en la votación de un estatuto".

"Todo un pueblo" o "la voluntad mayoritaria" es un 36% del censo cuando uno no puede ser honesto porque no piensa en términos sociales sino patrióticos. Y tras la sentencia ha seguido la matraca institucional y mediática ya dando el salto a justificar la secesión por aquella sentencia sin el menor análisis auto-crítico o social serio. Y sí; tras esa tortura mediática la élite nacionalista ha logrado lo que quería: hoy hay más nacionalistas e independentistas que cuando Pasqual Maragall propuso, para sorpresa de todos, por vez primera actualizar el Estatuto de Sau. Pero la CUP, como todo el catalanismo, no tiene reparo en recoger los frutos de esa enorme campaña de manipulación social, de esa clarísima estrategia política vertical ejecutada por los de arriba y de sumarse a ella.

Les da igual que la sociedad catalana haya sido dirigida porque comparten el objetivo nacionalista de los de arriba. Pero eso no es lo que uno espera de gente que dice tener una sensibilidad social especial.

Sigamos.

La CUP y la lengua:

A ese primer discurso todavía se le puede sacar más jugo. Fernàndez también dijo esto:

- "...seguimos pensando en los Países Catalanes porque tenemos un músculo que se llama memoria, y nosotros no tenemos memoria de pez, sino que tenemos memoria de elefante, y en este país ha habido una cultura progresiva de desculturización y de despolitización, pero no negaremos que la lengua de Joan Fuster, que la lengua de Maria Mercè Marçal, que los poemas de Biel Mayor son los que nos agrupan todavía hoy en día como realidad social y cultural, que querríamos también política y que hoy reconocemos que se tiene que hacer desde el confederalismo y que hoy es Cataluña la que lleva el ritmo hacia la plena libertad política".

En realidad más que "antisistema" cabría mejor hablar de partido radical prosistema ya que su prioridad, la "construcción nacional" es la misma que la de la mayor parte de aquellos que tienen y han tenido el poder en Cataluña desde Pujol

Fíjense que lo que dijo es que la lengua es la característica esencial, la que da sentido social, cultural y político. De hecho esa veneración central de la lengua catalana es la esencia argumental compartida por todo el nacionalismo catalán, pero es que además la CUP lo lleva a sus últimas consecuencias y ya de entrada te dice que su nación son lo que llaman Països Catalans. Es también muy significativo que el primer apartado de su programa político para las elecciones autonómicas del 25 de noviembre de 2012 empezara con el título "Por la Construcción Nacional" y en el punto 1 de su resumen del programa político propongan y titulen la: "1. Independència nacional per als Països Catalans".

Lo "nacional" en base a una lengua es la prioridad número 1 de este curioso partido "antisistema". En realidad más que "antisistema" cabría mejor hablar de partido radical prosistema ya que su prioridad, la "construcción nacional" es la misma que la de la mayor parte de aquellos que tienen y han tenido el poder en Cataluña desde que Pujol ganó sus primeras elecciones, sólo que la CUP lleva esos objetivos compartidos aún más lejos.

Es también interesante leer el punto 4 del resumen de dicho programa político:

"En primer lugar, haremos una apuesta clara para que el catalán, la lengua propia e histórica de estas tierras, sea la lengua de cohesión social, la lengua común de las personas que convivimos en este territorio y, por justicia -como hacen todos los Estados que quieren garantizar la continuidad histórica de su lengua-, lengua oficial. Defenderemos que el occitano sea lengua oficial en el Valle de Arán y la Fenolleda y el castellano en los territorios castellanohablantes del País Valenciano." El punto 4 (ver el link anterior) se extiende después sobre la conveniencia del plurilingüismo y dice que el francés y el castellano se deberán tener en "consideración" para lo cual posterga un "debate social" para que se sepa cuál debe ser su estatus. Pero eso no compromete a gran cosa y deja a la lengua más hablada, el castellano, en un limbo de inseguridad y en un claro estatus secundario. Donde queda claro lo que de verdad piensan, su visión de la lengua catalana frente a las otras, es en la parte que les he copiado.

Déjenme proponerles un ejercicio, voy a volver a escribir ese fragmento pero cambiando los términos lingüísticos por términos religiosos. Quiero que usted pueda apreciar mejor el esencialismo desde el que hablan. Basándolo todo en lo que ellos entienden por la "historia", nunca en el presente y los que en él viven: "En primer lugar, haremos una apuesta clara para que el cristianismo, la religión propia e histórica de estas tierras, sea la religión de cohesión social, la religión común de las personas que convivimos en este territorio y, por justicia -como hacen todos los Estados que quieren garantizar la continuidad histórica de su religión-, religión oficial. Defenderemos que el judaísmo sea religión oficial en las juderías de las ciudades catalanas y el islam en los territorios musulmanes históricos de los moriscos del País Valenciano". Relean el fragmento original y el que he adaptado, por favor. He cambiado los sujetos pero no su lógica, no sus fundamentos esencialistas y antidemocráticos.

La CUP tiene en su seno a más protagonistas de episodios de intolerancia política en los últimos años que ningún otro partido del Parlamento autonómico catalán

De hecho tendría incluso más validez "histórica" en sentido esencialista (que yo rechazo) usar términos religiosos que lingüísticos, pues la presencia de la religión cristiana es anterior a la lengua catalana y la presencia del ateísmo o del agnosticismo son un fenómeno más reciente que la del castellano en Cataluña.

La intolerancia y la violencia:

La intolerancia y la violencia política son siempre pruebas de la existencia del fundamentalismo. La historia lo ha demostrado y demuestra incontables veces. Además, para saber cómo es alguien es útil ver qué dice pero más útil todavía es ver qué hace. Pasemos a ver pues qué hacen.

Sucesos:

-La CUP de la Garriga convocó y luego finalmente desconvocó un "escarnio", es decir un escrache, contra Albert Rivera en protesta por la postura de C’s a favor de un sistema educativo lingüísticamente más plural y acorde con la realidad social catalana. Ya se sabe, la CUP y su idea de la lengua y la nación, un tema que a ojos de algunos en ese partido bien vale una persecución política. Como señala esta noticia, hasta esa fecha no había habido intento conocido alguno por parte de la CUP de organizar un escrache contra CiU a pesar de la corrupción.

-La CUP de Sant Pedor realizó una convocatoria de puro acoso político frente al domicilio particular de un miembro de Somatemps vecino de la localidad.

-El 12 de octubre de 2013 unos ultras que estaban en un bar recibieron una brutal paliza. Como recogió El País, según el comunicado policial, los agresores, la mayoría de los cuales iban encapuchados, actuaron de forma organizada y con una alta dosis de violencia, utilizando palos, piedras, candados y armas blancas. Uno de los detenidos por la agresión era militante de la CUP.

-La CUP de Mataró no condenó el atentado de ETA en Capbretón.

A eso hay que sumar la simpatía y comunión reiteradamente mostrada con el mundo abertzale.

- Un juzgado condenó a ocho personas -incluyendo un concejal de la CUP y un ex regidor de ERC- a pagar 7.640,40 euros por pintar una estelada gigante en una pared de Adif a la entrada de Cardedeu horas después de haber sido acondicionada con un rótulo de bienvenida a la ciudad. Quien cree tener la verdad absoluta, suele creer que el espacio público es suyo y no de todos.

La CUP tiene en su seno a más protagonistas de episodios de intolerancia política en los últimos años que ningún otro partido del Parlamento autonómico catalán.

La cultura según la CUP:

Les invito a ver este vídeo de la CUP de Reus cuyo título es "Identidad" aunque curiosamente está destinado a exponer qué es la cultura y sobre todo para qué la quieren usar. La cultura es mostrada como una mera herramienta nacionalista. La cultura, también la "popular", es por definición un fenómeno libre y cambiante, no limitable e imposible de dejarse relegar a servir de herramienta de un proyecto político identitario. Ninguna ideología puede abarcarla y usarla, es imposible. A no ser, claro, que partas de una visión autenticista de la cultura, es decir esencialista. Entonces cogerás aquellos fenómenos culturales que se adapten a tus intereses e intentarás apropiártelos ideológicamente.

Aunque es coherente que alguien con una visión esencialista de la historia y la lengua promueva lo mismo para la cultura. Lo único que le puede dar coherencia a todo ello es el fundamentalismo identitario, es decir, la creencia básica fuerte en que hay una forma fundamental de ser catalán. Ese es el fundamento de la CUP, la base de la que parten, aquello que quieren proteger a toda costa frente al cambio, venga éste de la globalización o venga de la izquierda internacionalista y no esencialista, venga de los catalanes que tienen otra identidad, o de los que utilizan el castellano, venga de los ricos o venga de los pobres.

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¿Quién es... Víctor Francisco Bermúdez?
Víctor Francisco Bermúdez

Licenciado en Humanidades por la Universidad Pompeu Fabra. Es profesor de secundaria en la enseñanza pública holandesa y antes, en Cataluña. También es profesor de formación profesional. Fue coordinador de la sectorial de jóvenes de Ciudadanos.

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