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El legado Pujol en Corea de Dalt y otro catalán universal, Alejandro Cao

El reusense Alejandro Cao de Benós de Les y Pérez es un jerarca del régimen norcoreano, la dictadura más turbia, oscura y abstrusa de la actualidad. Un personaje a la altura de Pujol, el gran simulador.

4 min
Alejandro Cao de Benós de Les y Pérez, delegado especial del Comité de Relaciones Culturales con el extranjero de Corea del Norte (donde se le conoce como Cho Son-Il, que significa “Corea es una”)
Pablo Planas
Domingo, 3.08.2014 11:07

¿Pujol? ¿Otro artículo sobre Pujol y famiglia? ¿Más leña del Pi de les set branques? Está dicho casi todo. Se le ha comparado con Ceacescu, con Perón, con Mobutu, con Franco. A Él, que era la destilación de Cataluña, un católico con alma masónica de gran arquitecto. Lo que le faltaba, que le tacharan de masón, pero está en sus escritos más íntimos, publicados tiempo atrás con gran despliegue de elogios filosóficos, como reciben los norcoreanos las obras completas de la saga de los Kim Yong.

Tal vez sería más interesante hablar de los norcoreanos catalanes. El personaje es de todos conocido. Alejandro Cao de Benós de Les y Pérez, nacido en Reus en 1974. Este ciudadano es embajador plenipotenciario, oficial del Ejército de Corea del Norte, estrella de la zarzuela norcoreana y el rostro occidental del régimen de Kim Yong-Il, que sucedió a su padre Kim Yong-Un, que a su vez había sucedido al suyo, Kim Yong-Primero. Todo muy comunista. Cómo ha llegado un tipo de Reus a ser, según él, una celebridad norcoreana es un misterio similar al de Jordi Pujol, del que ahora nadie se explica cómo pudo engañar a todo el mundo todo el tiempo. Alejandro Cao, por abreviar, recibe en la capital de Corea del Norte, Pionyang, es un cantante de ópera excepcional (excepcionalmente malo, pero con un registro idóneo para la lírica tradicional coreana) y ha sobrevivido a todas las purgas del Kim-Yong-Actual y de su padre.

Cumplir cuarenta años siendo un jerarca comunista en el último país verdaderamente comunista del mundo tiene un mérito enorme. Cao es un gran simulador y un genio del postureo, pues no de otra manera se puede comprender que un tipo de Reus se pasee por Pionyang como el gran, máximo y único periodista del régimen más abstruso, confuso y oscuro del que se tiene conocimiento en la actualidad.

Pionero de internet en Corea del Norte

El país produce estos personajes con la insistencia de un metrónomo. Ahí están Alí-Bey, el gran Pompeyo Gener, cuyas andanzas en París son dignas de un Münchausen, el mismo Francesc Pujols, Dalí, Félix Millet, etcétera, etcétera. Se ha descartado que Cao posea una fortuna en Corea del Sur, aunque es partidario de la reunificación. A él se debe la introducción y desarrollo de internet en Corea de Dalt. O sea, internet en Corea y el catolicismo en el Yemen del Sur, lo más normal del mundo. Pues Cao es el Steve Jobs de ese mundo oscuro y desconocido de la Tirana asiática.

Alejandro Cao es amigo del padre Apeles, está perfectamente al corriente de la política catalana y dice que el pujolismo sobrevivirá a Convergència. Es pesimista, por tanto, y no cree en el Verano de la Verdad. Tratándose de un experto en norcoreanos es el augur más fiable para predecir los próximos acontecimientos en Can Fanga. Duran, que anda buscando el centro de gravedad de la política catalana, debería hablar más con Cao y menos con los diplomáticos de Somalilandia y asesores de Mas en el frente internacional. Y esto no es una broma. Hablamos de "Independent Diplomat", los habilitados de Quico Homs para representar a la república catalana en el exterior.

El proceso continúa. Lo que no se entiende es que habiendo personajes como Pujol y Cao, catalanes catalanes, los de la Assemblea se empeñen en catalanizar a Colón, Pizarro y Cervantes.

Un pensamiento de Cao: "La mujer norcoreana es frágil como la porcelana y dura como para empuñar un lanzagranadas". Be water, my friend.

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