Jordi Pujol devuelve la Medalla de Oro de Barcelona presionado por CDC

El ex presidente de la Generalidad renuncia a la máxima distinción del Ayuntamiento de Barcelona que le fue otorgada en 1992. Pujol pierde el tratamiento de "excelentísmo señor" y la posibilidad de que una calle de la ciudad llevase su nombre mediante un procedimiento acelerado cinco años después de su fallecimiento.

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El ex presidente de la Generalidad Jordi Pujol
Redacción
Miércoles, 20.08.2014 19:43

CDC y la familia Pujol tratan de minimizar los efectos políticos de la confesión del ex presidente de la Generalidad y fundador del partido de haber ocultado una fortuna a Hacienda en un paraíso fiscal durante más de tres décadas.

Una de las líneas de defensa pasa por desvincularse de todos los honores que le han concedido. Así, según ha informado este miércoles el Ayuntamiento de Barcelona, Jordi Pujol ha devuelto la Medalla de Oro de la Ciudad -máxima distinción del Consistorio- que le fue otorgada por el plenario del consejo municipal en 1992, cuando era alcalde Pasqual Maragall.

A petición del Ayuntamiento

La medalla fue retornada el lunes pasado junto a una carta remitida al alcalde de Barcelona, Xavier Trias (CiU), y fechada a 31 de julio, en la que comunica que devuelve la distinción atendiendo a la petición del Consistorio.

Con la devolución de este reconocimiento, Pujol pierde el tratamiento de "excelentísimo señor" y la posibilidad de que una calle de la ciudad llevase su nombre mediante un procedimiento acelerado cinco años después de su fallecimiento.

Trias había señalado el 29 de julio que sería mejor que Pujol devolviera el galardón antes que retirársela, despúes de que el PSC reclamara la devolución. Una petición que fue calificada por el alcade de "oportunista".

Renunció a sus prerrogativas como ex presidente de la Generalidad

El mismo 29 de julio -cuatro días después de la confesión-, el presidente de la Generalidad, Artur Mas, anunció que -de mutuo acuerdo- Pujol dejaba de ser presidente fundador de CDC y de CiU, y renunciaba a las prerrogativas que le correspondían como ex presidente autonómico.

Estas prebendas incluían una pensión vitalicia de más de 80.000 euros anuales, una oficina en el centro de Barcelona, tres secretarios, un coche, un chófer, personal de seguridad y el tratamiento protocolario de "Muy Honorable Señor".

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