Revista de prensa

La burbuja del 9-N y el globo de Pujol en Andorra

El País apunta que decrece el furor participativo en la ANC mientras Pujol sopesa querellarse contra dos entidades andorranas por presunto incumplimiento del secreto bancario, tan sacro como el de confesión.

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Pablo Planas
Martes, 12.08.2014 09:57

En coincidencia con el aumento del diámetro de la Luna, extraordinario fenómeno vinculado parecer ser a su mayor proximidad a la Tierra, el "proceso" atraviesa una fase opaca, muy opaca. Ni siquiera por el científico procedimiento de inspirarse en los posos del café se atisba una respuesta clara a la pregunta de si la ola crece o enmohece. En la portada de El País, en el sumario más alto, aparece el siguiente titular: "Cae el número de registrados para el acto soberanista de la Diada". A estas alturas del año pasado, el número de inscritos para participar en la cadena humana era de trescientos mil. A las mismas alturas, pero de este año, se habla de setenta mil. Es una información de Miquel Noguer. Y un baile de cifras que merecería un análisis de Sociedad Civil Catalana (SCC), experta en descontar manifestantes. A la contra, la Assemblea Nacional Catalana (ANC) multiplica por dos, por tres o por dos y medio el número de los asistentes a todos sus actos, de tal manera que en la pasada Diada hubo dos millones de personas para la ANC y "sólo" ochocientas mil para la SCC. Luego pasa lo que pasa, que al Onze de Setembre van los que van.

Los contrarios al referéndum y partidarios de las botellas medio llenas podrían tener la tentación de considerar que el separatismo pierde fuelle, sea por la credibilidad rota del patriarca del catalanismo, sea por obsolescencia programada, fatiga de los materiales o puro aburrimiento. Salvador Sostres, en El Mundo, sostiene que el presidente de la Generalidad, Artur Mas, "cierra los ojos cuando le reprochas el cinismo de haber pactado con Rajoy que la consulta no va a celebrarse, mientras en sus arengas dice todo lo contrario con el único propósito de soliviantar a las masas".

Los teóricos de las botellas medio vacías y partidarios, por abreviar, de no votar, votar no o votar sí y no (la tercera vía) se temen que una brasa mal apagada del caso Pujol pueda reactivar un proceso que se adentra en la hora de la verdad con los coroneles tomando el sol en la playa. ¿Dónde está Oriol Junqueras? Según recoge Daniel G. Sastre en El Mundo, la sección democristiana del bloque soberanista comienza a mostrar síntomas de flaqueza. Escribe que "Rigol y Ortega también rechazan sacar las urnas a la calle si el Tribunal Constitucional prohíbe la consulta". La votación "debe ser legal por encima de todo", sostiene la vicepresidenta del Gobierno de la Generalidad.

El sainete está entre lo caótico y lo irregular. Ortega moviliza funcionarios para prepar la consulta al tiempo que invoca una legalidad que hace un mes o menos era menos que papel mojado, un armatoste jurídico opresivo que debía ser barrido por las urnas del 9-N, sí o sí. Y Rigol, demócrata, cristiano y presidente del "Pacto Nacional por el Derecho a Decidir" se pone de parte de Rajoy y por fin comprende que el presidente del Gobierno de España no puede satisfacer las demandas soberanistas salvo que incumpla la Ley.

De esta manera, Ortega y Rigol abrazan la "Vía Vila", del consejero de Fomento, Infraestructras, Territorio (comanche) y Transportes por Tierra, Mar y Aire, Santi Vila. El ex alcalde de Figueres es un iconoclasta por taurófilo y un disidente por contradictorio. Seguramente se expresó mal cuando abogó por no hacer nada fuera de la ley, al margen de la ley, por encima de la ley o ilegal, así como cuando dijo eso de que él, particularmente, con los Pujol, hola y adiós. Sin embargo, fuera de manera accidental, como el queso de Cabrales, o por decantación experimental, como el jamón de Jabugo, Vila ha alumbrado la "Cuarta Vía" o "Vía Vila", consistente en hacer ver que aquí no ha pasado nada y tabla rasa.

Lo mismo o al igual, como dicen en Mazarrón, todo es cuestión de negociar un acuerdo fiscal a lo Josep Borrell con Lola Flores en lugar de ponerse a cambiar la Constitución, supino engorro por el que apuestan el grueso de los empresarios a sabiendas de que eso es una patada a seguir para la próxima generación.

La última hora de Pujol es que la familia se plantea querellarse contra dos bancos andorranos por vulneración del secreto bancario. Para Jordi Pujol i Soley, ducho en teología, el secreto bancario es como el de confesión y hasta ahí podíamos llegar. En La Razón, Ricardo Coarasa desgrana los siete delitos de la querella contra Pujol y el escrito de denuncia en el que se señala como "cómplice" a Marta Ferrusola.

En el otro lado del quiosco, El Punt Avui informa de la "sutileza" que se le ha ocurrido al sector independentista para poner en un brete jurídico al Gobierno de Rajoy. Marc Bataller firma la crónica en la que se informa de que la Ley de Consultas podría aprobarse en un pleno extraordinario a celebrar el 19 de septiembre, lo que daría pie a que Mas firmara el decreto de convocatoria del 9-N el 22, cosa que sucedería antes que el previsible recurso al Constitucional. El caso es que según Bataller, a partir de ese momento "se abrirá una batalla legal y política que ni los propios implicados saben cómo acabará". Es una forma de verlo diferente a la del Ara, que titula a todo trapo con que "El Gobierno de la Generalidad insiste en que la consulta debe ser legal". Se trata de que nadie se llame a engaño, aunque también podría ser una maniobra de despiste, una añazaga o una trampa saducea. Lo que viene siendo conocido como "política catalana".

Vuelven las pateras. La Guardia Civil ha recogido a más de trescientos inmigrantes en el Estrecho. La policía vasca está en alerta, cuenta El Mundo, porque se teme un atentado islamista en el País Vasco. En Abc descubren cómo los terroristas captan a las vírgenes suicidas por internet. El éxodo de los yazidíes perseguidos por los yihadistas en Irak es la fotografía de La Razón. En La Vanguardia alertan de que los comercios que abren en domingo quieren alargar el horario, puesto que el alcalde Trias les obliga a cerrar a las seis de la tarde. En Can Vies continúan las fiestas, denuncia el PP, y los vecinos de Enrique Granados están contra la proliferación de terrazas y los ruidos de los clientes.

Al final, va a tener razón el consejero Vila y lo mejor sería hacer ver como que aquí no ha pasado nada. ¿Consulta? What consulta?

12 de agosto, Santa Hilaria y San Aniceto.