Pujol, el hombre enmascarado, desenmascarado (II)

La creación de un 'sistema' bien implantado

Anónimamente, ha surgido una versión de la famosa habanera "El meu avi" centrada en la actualidad de Jordi Pujol. Este escribió un retrato del general Franco y del franquismo que hoy puede tener muchas lecturas. Paralelamente, parece que nadie quiera desmontar un sistema presuntamente creado por Pujol y los suyos.

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El ex presidente de la Generalidad y fundador de CDC y CiU, Jordi Pujol
Alfons Quintà
Viernes, 22.08.2014 10:23

El problema del caso Pujol es que no es solo el caso Pujol, a pesar de que el ex presidente de la Generalidad haya sido una persona que, usando un clan familiar y sobre todo uno político (lo que es CDC), creó un sistema dominante en la política y en la sociedad catalana. El tema no va sólo de corrupción política, que ya sería mucho, sino de una destrucción y posterior recomposición perversa de toda la estructura social, incluyendo la cultura, la historia y nuestro propio "Weltanschauung" ("visión del mundo"), la economía y todo lo que se quiera.

El daño hecho por Pujol y por el pujolismo político y familiar es inmenso, necesariamente. Ha requerido omisiones por parte de lo que, en teoría, debe ser la esencia de toda sociedad civilizada. Han fallado, en primer término las propias instituciones de autocontrol democrático, seguidas del conjunto de la clase política, después el mundo mediático, finalmente ha fallado el mundo académico y el universitario. ¿Como es que nadie, que yo sepa, ha publicado ninguna tesis, aunque fuera colateral, respecto a lo que ahora nos hemos encontrado? ¿Acaso ha caído del cielo?

Puedo poner un ejemplo extremadamente sencillo. Nunca nadie me ha pedido que le explicara nada sobre Banca Catalana, a pesar de los más de treinta años pasados desde que un largo artículo mío (en realidad, como volveré a explicar pronto, era exactamente el doble de largo) fuera atacado desde de la familia Pujol como la causa de la muerte de aquel banco. Que un artículo pudiera tumbar un banco sería una novedad mundial.

Voluntad de crear una dinastía

Pujol quiso justificar su control social y intelectual sobre la sociedad usando un falso concepto de modernidad. Osó hacer creer que nos llevaba a la socialdemocracia sueca (así lo dijo en las elecciones constituyentes de 1977) pero objetivamente quiso instaurar un caciquismo puro, como el del siglo XIX. También habló mucho del confederalismo suizo, que no nos ha traído. En cambio, a Suiza se han llevado mucho dinero.

Pujol se propuso y parcialmente consiguió crear un su "Zeitgeist" ("espíritu del tiempo"). La palabra también se usa para definir una situación histórica concreta en un momento también concreto. Surge una pregunta clave: ¿en qué sentido Pujol ha sido clave respecto a cambiar el "espíritu del tiempo"? Hay muchos elementos para creer que realmente lo cambió, y que lo hizo a peor. Más claro aún: su herencia es una vergüenza y un inmenso lastre para todos.

Josep Pujol no quiso ser el heredero político

Decir que Pujol ha convertido en una gran mancha para Cataluña no es ninguna exageración. Cabe recordar que también quiso crear una dinastía, pensando inicialmente en su hijo Josep, para preferir después, con el acuerdo de Artur Mas, a Oriol Pujol. En esto también ha fracasado.

Josep Pujol prefirió hacer dinero, mucho dinero, como acredita su visita al antiguo presidente de la República de Panamá, Nicolás Barletta, en 1999, para comprar grandes propiedades inmobiliarias que estuvieron buscando desde un helicóptero. Josep Pujol iba acompañado de John Rosillo, judicialmente bien conocido en Barcelona, donde ese año fue condenado a seis años y seis meses de prisión precisamente por un tema inmobiliario.

Pujol es Cataluña, y Cataluña es Pujol

Uno de los muchos eslóganes cretinos del peronismo fue "Perón es Argentina, y Argentina es Perón". Aquí no se dijo tan descaradamente "Pujol es Cataluña, y Cataluña es Pujol". Léxicamente se acercaron, mientras que semánticamente quizás se fue aún más lejos.

Se hizo paso a paso. Muchos ciudadanos no podían sospechar que una sola persona tuviera tanto hígado como para querer zamparse a todo un país. Pero así era, y así ha sido. La traca final -de la que nos queda mucho por ver- es demasiado grave y fuerte como para excusar que haya quien pueda seguir en la inopia. Ya no puede haber eximentes ni atenuantes.

Lo que debería haber es un largo análisis del sistema que han dejado igual, por no decir mucho peor de lo que ahora sabemos. Tratar este grave aspecto no exonera en absoluto de las correspondientes responsabilidades penales personales. Del mismo modo, estas quedarían cortas si no se llevan a cabo reformas profundas -tema que trataré otro día- para aniquilar y luego superar el sistema de Pujol y de CDC.

El freno de mano puesto

De momento, en el establishment catalán hay más freno de mano que acelerador o bien voluntad de profundizar o ampliar cualquier investigación. No hay críticas serias al sistema político, como no lo hay al mediático ni tampoco al académico. Todo indicaría que en las fuerzas de poder, por no decir en todas, hay miedo a lo que se pudiera encontrar. No se trata de imaginar que todo el mundo ha estado llevando sacos de dinero a Andorra, sino de la existencia de muchas subvenciones injustificadas y de mil pequeñas miserias que, poco a poco, llenan el bolsillo a fin de mes.

Si se quisiera, se podría evitar ir a remolque de lo que se va dejando caer, con toda la mala intención del mundo, desde el entorno jurídico de Pujol y por el propio ex presidente (en privado, naturalmente), así como desde CDC o la Generalidad. Un día CDC dice que se separa de Pujol. El otro no tanto.

Detrás del telón hay un hecho muy interesante. Es lo que Pujol sabe de la financiación de CDC en general y de cómo esto puede implicar en particular a Artur Mas. En realidad, Pujol lo sabe todo, como Mas sabe mucho -seguro que no todo- de Jordi Pujol. Una gran duda consiste en ver si Pujol quiere arrastrar a alguien en su caída, o en el caso, muy probable, de que alguno de sus hijos tenga que ingresar en prisión.

Pasado el fin de semana habrá que retomar, dentro de esta serie, el hilo cronológico iniciado en el anterior artículo. Pero ahora hay que añadir dos notas muy singulares.

La habanera "El meu avi", y Pujol y su inefable retrato de Franco

En internet he encontrado una sensacional versión libre de la habanera "El meu avi". Corresponde a famosa canción que escribió y compuso el añorado e inefable coronel José Luis Ortega Monasterio, miembro fundador de la Unión Militar Democrática (UMD). En los treinta últimos años de su vida el coronel Monasterio se dedicó, con mucho éxito, a componer ya cantar habaneras. La versión anónima quizás es representativa de un sentimiento muy extendido.

La segunda nota de color es un retrato escrito por el propio Jordi Pujol e impreso en una hoja que se repartió en el Palau de la Música de Barcelona el 19 de mayo de 1960:

"El general Franco, el hombre que pronto vendrá a Barcelona, ha elegido como instrumento de gobierno la corrupción. Ha favorecido la corrupción. Sabe que un país podrido es fácil de dominar, que un hombre comprometido por hechos de corrupción económica o administrativa es un hombre servil. Por ello, el Régimen ha fomentado la inmoralidad de la vida pública y económica. Como se hace en ciertas profesiones indignas, el Régimen procura que todo el mundo esté sucio, todos comprometidos. El hombre que pronto vendrá a Barcelona, además de un opresor, es un corruptor".

Estaba presente la mujer del general Franco. Aquel hecho supuso el encarcelamiento de Pujol. El redactado puede tener una doble lectura y servir para formular una pregunta clave. ¿Hay frases que se pueden aplicar ahora a Jordi Pujol? Que cada uno responda según su ciencia y su conciencia.

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