Pujol, el hombre enmascarado, desenmascarado (III)

Tibieza en la destrucción del sistema pujolista

La reacción política contra el sistema que ha expuesto el caso Jordi Pujol y CDC ha sido débil, imprecisa, tibia. Por lo tanto, el asunto es monumental, multiforme y grave para toda la sociedad. El Parlamento autonómico debería poder desmontar el falaz relato de Pujol. Será así. Respecto a Pujol, insólitamente, todavía hay acomplejados.

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El ex presidente de la Generalidad y fundador de CDC y CiU, Jordi Pujol
Alfons Quintà
Miércoles, 27.08.2014 04:02

Hay una situación nueva pero no se quiere exponer ni comentar, porque hacerlo obligaría a reformas urgentes. La novedad ha sido "descubrir" que en Cataluña impera un sistema corrupto. El eje constituyente y estructurante fue el pujolismo. La cosa va mucho más allá de la familia Pujol, mientras que las cantidades estarían en la gama alta de lo señalado. No se paga tanto dinero por operaciones puntuales y que no afecten a la generalidad de la gestión pública. O sea que hay un haz. La consulta parece un tema pequeño ante algo tan grave.

En cuanto a la aproximación jurídica, la mejor que conozco es la que se puede formular, por analogía, a partir de un reciente e importante auto judicial del magistrado competente en el tema Innova. Por eso creo que estamos ante un sistema, creado deliberadamente, como fue el italiano de Tangentopoli, descubierto por el procedimiento penal de Mani Pulite. Comenzó por vía judicial y, al contrario que aquí, después enganchó a una buena parte de la clase política. En otro caso, hubiera quedado en nada. Aquí, de momento, muchos políticos se hacen los locos.

El tema Pujol dentro de un marco general

Desde el primer momento he intentado exponer que el tema personal y familiar de Pujol estaría subsumido en este gran marco catalán que tiene todas las apariencias de una inmensa corrupción. Las cantidades en juego cantan.

Nos encontramos, de entrada, con un mundo multipolar, con rincones y agujeros de todo tipo. ¿Quién podría detallar los negocios que pudo llevar a cabo Jordi Pujol Ferrusola con el ex trotskista (y después del PSC) Dídac Fàbregas, llamado "El Pájaro Loco"? Puesto que tuvieron despacho conjunto. ¿Cómo se intermediaron las compras de cuarteles o comisarías de los Mossos? ¿Y todas las sedes de organismos de la Generalidad, muchas ahora revendidas?

Se ha expuesto que se cobraba en función de actos administrativos favorables a los que pagaban, fueran obras, compras y adjudicaciones, concesiones, o lo que fuese. El sistema habría funcionado, en favor del pujolismo, incluso bajo el tripartito. Sería por aquello de "volveremos", como había dicho, en otro sentido, MacArthur en Filipinas.

Estamos ante un sistema

Ahora no basta con que CDC no vuelva nunca más. Tampoco lo tiene que poder hacer aquel sistema. Esa es la piedra de toque. Pero de momento no creo que haya cambiado nada. ¿Ha habido algún ayuntamiento o alguna unidad administrativa que haya dicho algo? Si había una manera de obrar y no se cambia, significa que perdura. ¿O no? A la vez, nadie puede pensar que el sistema operativo puesto de relieve por el caso del Palau de la Música Catalana fuera una seta solitaria.

Es tanto lo que se ha expuesto, esencialmente desde fuera de Cataluña, que hay que ir a fondo en lo que se sabe. Pero también con voluntad de ampliar el marco originario. Esto es lo que hacen los magistrados y fiscales competentes en el tema Innova. Hay 48 imputados y una decena de piezas separadas. Es decir, hay que ir más adentro y ampliar los bordes.

Estremece que la mayoría de fuerzas políticas y de medios de comunicación no partan de este criterio. Por lo tanto, podemos encontrarnos en una situación de ahora o nunca. No hay que olvidar la prescripción, una figura jurídica necesaria y lógica, pero criticable. En el caso Innova impedirá que se puedan averiguar actuaciones habidas en los tiempos en el que el jefe del follón sanitario reusense, y no únicamente, era Josep Abelló. Personalmente, lo lamento. Creo haber descrito bastante bien a aquel ex alcalde socialista. Fue quien llevó al pluriimputado Josep Prat a Reus. Por supuesto, Prat nunca fue un electrón libre, sino simplemente un atrevido.

Reacción política tímida

A la vez, hay que evitar el estéril eslogan de "todos podridos", que tanto ayudó a un intento de golpe fascista en Francia, en 1934. Sencillamente, hay que decir, una y mil veces, que estamos ante un nuevo paradigma: el de la salida a la luz de lo que unos pocos estuvimos denunciando, que muchos sabían y que también muchos prefirieron callar, por cobardía, por complicidad, o por interés. Es esta omertà (el silencio colectivo que creó en Sicilia Cosa Nostra) lo que hay que liquidar.

Si se consiguiera, todo cambiaría. Pero no lo tengo claro porque la reacción de la clase política ha sido tímida y la de los medios de comunicación catalanes aún peor. En cuanto a lo que aquí está disfrazado de intelectualidad o de mundo académico causa esencialmente asco. En Francia y en Italia hay docenas de especialistas en corrupción, a los que reconozco su maestría. En España está Alejandro Nieto, que no entiendo -o entiendo demasiado- por qué no sale en ninguna televisión. En Cataluña, existe el vacío total, o bien chapuceros que hacen más daño que bien. Otros empiezan diciendo que nos roba "Madrit" y terminan haciendo el memo.

Responsabilidad de los intelectuales

Sufrimos un falso poder intelectual que no aspira a ser un referente moral sino a prever quién ocupará el poder político, afilando la lengua, para tenerla bien a punto. El número de anticatalanistas notorios -sobre todo de extrema izquierda- convertidos al independentismo ha sido inmenso. ¿A qué se convertirán ahora? A lo que sea: la mano sigue preparada.

Todo esto es así a pesar de que, si buscáramos agravantes al escándalo que vivimos, encontraríamos a montones. Van desde la inicial, única y poco comprensible declaración de Jordi Pujol, a su resistencia a comparecer en el Parlamento autonómico. Lo acompaña su maniobra dilatoria acusando a un banco andorrano (es aquello de matar al mensajero que trae noticias que desagradan) y mil intentos de la corte periodística de CDC o de Pujol para hacer creer que aquí no ha pasado nada. O que se trata de un mera "distracción", lo que tiene narices.

¿Nostalgia del pujolismo?

A pesar de los hechos, una parte de la sociedad catalana parece tener miedo de quedarse sin el pujolismo. Hay que admitir, con vergüenza, que este fue una demagogia aparentemente unificadora de la actual Cataluña autonómica. A la vez, algunos partidos parecen tener miedo de usar el antipujolismo y la anticorrupción como un nuevo aglutinante. Ya veremos qué pasa en el Parlamento autonómico, tras el vergonzoso espectáculo de la pésima comisión denominada de investigación sobre sanidad, me temo que Pujol se pueda comer a los parlamentarios. Sólo faltaría eso.

Dejar un sustrato de Robin Hood, o de ladrón bueno, en relación a Pujol, sería una vergüenza colectiva más. Habrá que hilar fino. En otro caso, serían víctimas de un grotesco y peligroso "síndrome de Estocolmo", que se puede dar por parte de algunas víctimas respecto a su verdugo.

Cataluña no puede ser Pujol

Se debería coger este toro por los cuernos, diciendo día sí y otro también que tenemos el sistema que he expuesto. Es obligado debido a que, en todo momento, Pujol hace querer hacer creer aquello tan demente de "Pujol es Cataluña y Cataluña es Pujol". Se le tiene que dar la vuelta y decir que "el antipujolismo y la anticorrupción serán Cataluña", o "Cataluña será antipujolista y anticorrupción".

Queda muy lírico porque aquí siempre se evita decir verdades elementales -no lirismos- que cuesten llevar a cabo. Ay, requerirían otra forma de hacer política, otros partidos y, de entrada, una nueva ley electoral y un nuevos medios públicos de comunicación, así como un marco general español de autogobierno institucional.

¿El PSC puede pactar con CDC?

En el corto plazo, no hay demasiadas alternativas al estremecimiento que causará la no (sic) consulta del 9 de noviembre. CDC dirá que ha hecho todo lo que ha podido y ERC replicará que no ha sido así. Podemos entrar en un 'baile de bastones' (con elecciones o no) o bien CDC puede entenderse, a nivel parlamentario, con el PSC, acompañado del abstencionismo discreto pero real del PP. Habría un "sottogoverno". Ahora bien, CDC ha ido tan lejos que esto parece muy peliagudo. Sin embargo, la aritmética parlamentaria no da para más.

En ninguna de las dos alternativas genéricas se pondrían sobre la mesa las reformas a las que estaríamos obligados por el afloramiento del monumental escándalo de la corrupción catalana sistemática. Estoy seguro de que esto fuera de aquí nadie lo puede entender.

Actuaciones inmediatas y urgentes

La gravedad y la concreción del problema serían los que deberían llevar a actuaciones inmediatas y adecuadas. Lo deseo pero no lo espero. Habría que actuar y hacerlo bien, dado que el mayor riesgo es no actuar. Es lo que me temo. Se abrirá más la puerta a extremismos ridículos y peligrosos, incapaces de resolver nada y de hacernos hacer aún más ridículo.

En cuanto a la visión que pueda haber desde el Estado, una fuente muy bien situada me dice que Rajoy irá tirando. En cambio, me precisa que el nuevo Rey está dispuesto a ser severo contra la corrupción. Si es así, suerte.

A ver si hay nuevas normas sobre la financiación de los partidos y la introducción, con toda la fuerza jurídica que sea necesario, de la figura del arrepentido. Sin los "pentiti", las mafias italianas continuarían teniendo el peso que tuvieron y ya no tienen. Aquí lo que tenemos delante es tan complicado que sin una explicación desde dentro hay muy poco que hacer. Dejar escapar a uno, o dos, o media docena, para coger a un centenar y acabar con el sistema, es un buen negocio.

Banca Catalana

Justamente, ha vuelto a la actualidad el tema de Banca Catalana. Fui yo quien lo sacó a la luz y no con un solo artículo sino con un montón. No tengo nada que rectificar. Lo escogí como tema al conocerlo por mis propios medios, como años después pasó con el caso Innova y con tantos otros. Nunca fui impulsado a hacerlo por nadie del diario donde entonces trabajaba, El País. Ni nunca tuve ningún contacto con el Banco de España. Todo el mundo financiero catalán sabía que aquel banco de Pujol se iba a pique y era por razones internas, que he explicado mil veces. Decirlo una y otra vez es agotador.

Aquel caso sigue teniendo interés por varias razones. Pero ahora estamos ante hechos mucho más graves. Por tanto, no hay que evitarlo ni lanzar humo. El caso Banca Catalana está jurídicamente cerrado y el otro, el actual, sólo está comenzando la investigación de la puntita de un iceberg mucho más grande, diverso y aún más entrelazado con la política y con la administración real de Cataluña.

Error respecto a Banca Catalana

Si en el caso Banca Catalana se hubiera ido hasta el fondo, ahora no estaríamos ante un problema aún más grave. Todos debemos reflexionar. En particular el PSC. Pujol engañó a muchos. No debería poder repetirlo, ni en broma. Pero ya veremos.

Es obvio que un gran rasgo común a ambos casos es la persona y la personalidad de Jordi Pujol. Tanto en aquel banco, como después en la Generalidad, Pujol ha sido cualquier cosa menos alguien capaz de "distraerse", como ha dicho su escriba Manuel Cuyàs. Desde hace muchos años dio una preeminencia al dinero, y su uso digamos laxo, en relación al poder. A la vez, despreció el derecho -tema en el que podría aportar anécdotas directas- y la buena administración, la que sigue organigramas pensados, sólidos, atentos a la juridicidad y expuestos en público, abiertamente.

Un caso europeo de makhzen

Por poner un ejemplo, seguro que Pujol no ha admirado nunca, ni nunca admirará, a los secretarios, interventores o tesoreros de ayuntamiento. Él quiere el terreno libre y el ejercicio arbitrario del poder. Como he escrito tantas veces, es un premoderno, como mínimo. En alguna ocasión le he comparado con el concepto magrebí, especialmente marroquí, del makhzen, es decir "almacén" o, cuando viajaba, un gran cofre donde el sultán guardaba el oro.

El concepto y la práctica liga con lo que, bajo los regímenes absolutistas, recibió el nombre de "regalías" o "jura regalías" y en francés "le droit régalien", expresión que aún se usa en referencia a las competencias exclusivas. Es un poder inherente al jefe supremo, en base al concepto de soberanía personal. Pujol no se esconde de tener ese sentimiento. Si él es Cataluña, ¿por qué Cataluña no debe ser de él, como el makhzen es del sultán?

Los métodos de Pujol

Tampoco se ocultaba en Banca Catalana, aunque no era un ente público. No dudo ni un momento de la responsabilidad personal de Pujol respecto al sistema real de gobierno de la Generalidad. Era tan primordial que este sistema ha perdurado después de él.

Fue en Banca Catalana donde Pujol impuso métodos que después aún potenció a la Generalidad. Mal gestor y pésimo gobernante, pero siempre con voluntad de poder omnímodo, resultaba consecuente (por no decir inevitable) que se rodease de incompetentes. Esto le llevó, en Banca Catalana, a discrepar con Josep Maria Bricall, hoy catedrático emérito, desde hace muchos años contrario a Pujol, después de haber sido consejero de la Generalidad con Tarradellas.

Preferir sargentos a generales

Según me dijo el propio Bricall, autorizándome a reproducirlo, Pujol le criticó el hecho de que Bricall cogiera colaboradores de mucha calidad. "No tienes que rodearte de generales -le dijo Pujol- sino de sargentos". Es lo que Pujol ha hecho, para poder mandar arbitrariamente. Esto no era ninguna "distracción", sino un hecho lógico, coherente. Así está hoy CDC.

Otra anécdota remata lo anterior. Ramon Trias Fargas estaba charlando con otros dirigentes de CDC tras un mitin. Uno de ellos le dijo, críticamente, refiriéndose al personalismo autoritario de Pujol: "Si Pujol pudiera, todo lo haría él solo, con dos o tres secretarias". Ramón el rectificó, con su ironía tan británica: "Os equivocáis, Pujol no necesita secretarias: sólo necesita criadas".

Ahora bien, Pujol es un gran experto en la construcción de relatos. Es su método. Lo hizo con éxito en el caso Banca Catalana. También es (o era) bueno en maniobras superestructurales. No hay que olvidar que en el tema Banca Catalana los magistrados más simpatizantes con el PSOE votaron contra su procesamiento. Ahora tiene más difícil crear un relato utilitario para él, mientras que ya no debería poder esperar, en principio, ninguna simpatía por parte de fuerzas constitucionalistas. Los hechos lo dirán.

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