"El lunes decía Mas que de qué serviría una Cataluña independiente si no la reconociera nadie. Una pregunta que seguramente muchos catalanes se formulan al ver que el aislamiento internacional de Artur Mas es un hecho incuestionable. Se dirija donde se dirija, hable con quien hable, no recibe ni una palabra de aliento de la Unión Europea, de los grandes o pequeños estados europeos, de Estados Unidos, de Rusia, China o Israel. No creo que el vínculo del Barça con Qatar sea de gran utilidad en estos momentos"

Lluís Foix, periodista, ex director de La Vanguardia, en un artículo publicado este miércoles:

"[...] El president Mas dejó de tener autonomía política la misma noche que perdió doce escaños y, a pesar de todo, decidió seguir al frente del Govern como si hubiera obtenido aquella mayoría 'excepcional' que había pedido en las elecciones del 2012.

Un gobierno sin mayoría parlamentaria se debe a los socios que le dan apoyo, explícito o implícito, para las líneas maestras de su programa y para cualquier petición que venga del que impone las reglas de juego. Junqueras, ciertamente, está jugando con inteligencia su baza política que consiste en que se vote el día 9 de noviembre, sea o no dentro de los parámetros legales. El president Mas es un mero instrumento de la sagacidad política de Junqueras, que ha conseguido mandar en el Govern y, al mismo tiempo, ser proclamado líder de la oposición. Insólito en Occidente.

[...] El president Mas da síntomas de cansancio político y de querer encontrar una salida en el actual clima de enfrentamiento. Pero Oriol Junqueras o alguien en su nombre sale apresurado para sostenerle con las muletas de la consulta. El lunes decía Mas que de qué serviría una Cataluña independiente si no la reconociera nadie. Una pregunta que seguramente muchos catalanes se formulan al ver que el aislamiento internacional de Artur Mas es un hecho incuestionable. Se dirija donde se dirija, hable con quien hable, no recibe ni una palabra de aliento de la Unión Europea, de los grandes o pequeños estados europeos, de Estados Unidos, de Rusia, China o Israel. No creo que el vínculo del Barça con Qatar sea de gran utilidad en estos momentos.

Vivir en un país en el que a mediados de septiembre no se sepa aproximadamente lo que va a ocurrir el día de Año Nuevo no es tranquilizador. Y menos si los puentes entre las dos posiciones son intransitables o están rotos".