"Ha llegado la hora de pagar el precio. Ha llegado la hora de que el independentismo demuestre qué está dispuesto a hacer para votar 'sí o sí' el próximo 9 de noviembre. Es hora de permanecer en las calles y en las plazas, es hora de decirle a tu mujer: 'Esta noche no volveré a casa'. Es la hora de besar a tus hijos sabiendo en qué hora cruzas la puerta de tu casa para marcharte, y sin saber si algún día volverás"

Salvador Sostres, periodista y empresario, en un artículo publicado este martes en El Mundo:

"[...] Mas cree que los españoles son suficientemente imbéciles para no darse cuenta de lo que está intentando, y definitivamente idiotas para ceder gratis su soberanía al primer majadero que se la reclama.

El presidente Mas puede defender una idea de la independencia de Cataluña y puede promover su consecución. Lo que no puede es intentar hacer creer a los catalanes, a los que por cierto también debe considerar un poco estúpidos, que ello puede hacerse mediante un proceso democrático y pacífico. Romper un Estado, romper una democracia como España, de ninguna manera puede considerarse un acto democrático ni puede esperarse que el proceso sea pacífico. En caso de producirse tal rotura, será un golpe de Estado. Y los golpes de Estado son lo que son, tienen las consecuencias que tienen, y la legalidad está de parte de quien está.

[...] Ha llegado la hora de pagar el precio. Ha llegado la hora de que el independentismo demuestre qué está dispuesto a hacer para votar 'sí o sí' el próximo 9 de noviembre. Es hora de permanecer en las calles y en las plazas, es hora de decirle a tu mujer: 'Esta noche no volveré a casa'. Es la hora de demostrar con qué resistencia amamos causas y azares. Es la hora de besar a tus hijos sabiendo en qué hora cruzas la puerta de tu casa para marcharte, y sin saber si algún día volverás.

Lo demás es grasa retórica. Lo demás es jugar a soldaditos mientras sólo somos chachas que, cuando la señora no está, se tumban en el sofá a hablar entre ellas por Skype.

El presidente Mas está a punto de descubrir que los españoles no son tan imbéciles como él creía, ni tan fáciles de engañar. Lo que a continuación tendremos que descubrir es si los independentistas son tan buenos resistiendo como buenos manifestándose, tan valientes como ruidosos; y si realmente están a la altura física y moral del gran sueño que dicen encarnar".

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