¿Votar el 9N? ¡No, gracias!

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Domingo, 28.09.2014 11:56

Hace ya más de un año que publiqué un artículo en el que explicaba por qué no debíamos tener miedo a un referendo, que era fundamental liderar la situación política y romper el marco mental que con astucia maquiavélica había diseñado el nacionalismo. Dejarles sin la posibilidad de utilizar su arma más preciada, que es el victimismo, para dejar en evidencia un movimiento etnicista con los pies de barro.

Cada día que ha pasado desde entonces se ha ido cumpliendo punto por punto la hoja de ruta diseñada por el PUC, y en estos momentos nos encontramos con los ánimos sumamente caldeados, con el nacionalismo viendo a tiro su arcadia feliz soñada, y con el resto desorientados y sin saber bien qué hacer.

Se vislumbra un escenario para el 9N en el que habrá un referendo al estilo del ensayo iniciado en Arenys de Munt en el año 2009

Analizando los movimientos aparentemente erráticos del señor Mas y sus “apóstoles”, se vislumbra un escenario para el 9 de noviembre en el que habrá un referendo al estilo del ensayo iniciado en Arenys de Munt en el año 2009. Se sacarán urnas a la calle, votarán extranjeros con tres años de residencia de la mano de Àngel Colom, mientras se impedirá el voto de catalanes de fuera del principado. Podrán votar mayores de 16 años, más fácilmente imbuidos del santo grial de la fe de la bandera, y el resultado será aplastante y rotundo. Se subirá un punto más en la escalada de tensión y se obtendrá un triple rédito:

- Ganar tiempo tapando con la estelada el saqueo del estado social liderado por la derecha nacionalista de CiU y ERC.
- Potenciar el clima secesionista sumando más adeptos a la moda de la identidad unívoca. El efecto "mancha de aceite" en estos casos es muy efectivo.
- Preparar unas elecciones plebiscitarias con la ley electoral a favor, con el ambiente idóneo para obtener mayoría absoluta, y proclamar la secesión unilateral teniendo como coartada el hecho de haber celebrado una “consulta" previa.

Ante este posible escenario, y a falta de medidas que a mi juicio ya deberían haberse tomado por parte del Gobierno central, a los que nos oponemos a esta cruzada inmoral, antisocial, antidemocrática, aderezada con variados y contrastados elementos protofascistas, no nos queda otra que no votar. El hecho de participar en una consulta ilegal, no pactada, pensada con preguntas trampa, censo ad hoc y ambiente extremadamente viciado a favor de una opción, solo serviría para legitimar el relato nacionalista y, por tanto, para facilitar el éxito de la hoja de ruta hacia la secesión.

A los que nos oponemos a esta cruzada inmoral, antisocial, antidemocrática, aderezada con variados y contrastados elementos protofascistas, no nos queda otra que no votar

En estos términos, no votar es la única opción posible para los que creemos en la convivencia. Estaríamos hablando de que los partidarios de la secesión obtendrían probablemente un 30%-35% del censo real, con más del 90% del voto a favor de sus tesis. Con estos mimbres les sería más difícil fabricar el cesto que les permitiese legitimar claramente su apuesta. Y digo claramente, porque la deformación del lenguaje ha llegado a tal extremo, recordando a aquellos relojes de Dalí, que hacían de todo menos la función que en teoría tenían encomendada, que de un resultado tan pírrico seguirían hablando de éxito, de mayoría aplastante, de un pueblo, pueblo, pueblo (¡horror!), de la unidad de destino en lo universal y todas esas cosas que les encantan tanto para exacerbar el ánimo de la mesocracia insolidaria que representan.

Por lo tanto, si este 9 de noviembre la Generalidad saca las urnas de juguete a la calle, nada de policías impidiéndolo, nada de suspender la autonomía, nada de ofrecer en bandeja la foto victimista que pretenden utilizar para justificar sus ilegalidades. Si no se ha tenido la gallardía política de darle la vuelta a esta situación antes, ahora solo nos queda que “voten”, que hagan el ridículo con unos resultados a la búlgara. Cuando pase la tormenta, con calma, pero sin titubeos, tocará coger el toro por los cuernos de una vez por todas y hacer política de verdad. Mientras tanto, que nadie dude de que nada sea igual después de esta escalada sin sentido.

Qué lejos quedan los valores de la triada revolucionaria y qué cercanos se sienten los privilegios feudales, a estas alturas...

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¿Quién es... Daniel Perales?
Daniel Perales

Maestro de primaria y E.F. Posgrado PT. Actualmente, cursa el Grado de Humanidades en UNIR. Ex miembro del II Consejo General de Ciudadanos. Forma parte de la junta directiva de Alternativa Ciudadana Progresista y de Societat Civil Catalana.

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