Revista de prensa

El independentismo se parte en dos: rojos y amarillos

Todos los periódicos coinciden: Estaba la plaza abarrotá. Se espera con ansiedad la foto del Meteosat y las mediciones en Houston: el eje de la Tierra se desplazó un microgrado a las 17:14, hora catalana.

9 min
Pablo Planas
Viernes, 12.09.2014 10:05

Enorme disciplina, masiva organización, festívico, infantil, chiripitifláutico acto. La voluntad de un pueblo, el triunfo de la voluntad riefenstahliano, pero en versión "teletubi". Las fichas rojas y las amarillas han arrasado el tablero y se reproducen por clonación espontanea. Las juventudes de los partidos dejan paso a las secciones infantiles de la ANC, ERC, CDC, ETC y ETC. No hay ningún diario de Madrid o Barcelona que se sustraiga a la imponente, colosal, gigantesca, abrumadora y ordenada "V" de la victoria. ¡Qué marcialidad! ¿Y la coreografía? Un espectáculo. Ahora que las superproducciones se hacen con tecnología digital, una parte de Cataluña se especializa en la producción artesanal de efectos especiales. Podría decirse que van a contracorriente del resto del mundo, pero la aplicación de nuevas tecnologías está en el guión (pura virtualidad), no en los extras, que son de carne y hueso y se prestan a fundirse en el asfalto a cambio de un bocadillo y el diploma "yo estuve allí". Deberían tomar nota los grandes estudios de series de televisión como "Walking dead". En la actualidad y Corea del Norte al margen, no debe haber muchos más lugares en el mundo donde se produzcan tales prodigios.

A la espera de la foto del Meteosat, el Ayuntamiento del alcalde Xavier Trias le imputa a la Guardia Urbana la cifra de 1.800.000 personas en la V de ayer, con lo que la credibilidad de los pitufos avanza un peldaño más, hacia abajo. El Gobierno de España dice que ayer no había más de 520.000 personas y en el medio debe estar la virtud. Total, que la cifra es lo de menos (somos más de letras, nosotros) y hay un consenso básico: cientos de miles de personas, que es lo más exacto que se puede decir. De todas maneras, no se dejen impresionar por el efecto de las primeras páginas de los periódicos. Los que tomaron Barcelona este 11-S están divididos, muy divididos. Los hay rojos y los hay amarillos y no parecen muy dispuestos a mezclarse. Cada uno estaba en su sitio, en su carril, ni un paso más aquí, ni un centímetro más allá. Los violetas se sienten marginados, a los verdes no se les ve por ningún lado, los blancos no son un color, los negros no existen, el gris no mola y el azul es del cielo. Matices, los justos.

Lo primero que debería exigirse a quien pretende realizar un referéndum para decidir algo tan importante como si se es un país o una nación es una cierta fiabilidad en los cálculos, un uso más medido de los adjetivos y un respeto, al menos retórico, por la presunta minoría. Aquí no se da ninguna de esas circunstancias, de modo que ayer estaba toda Cataluña en Barcelona, fue la mayor concentración humana de la historia de Europa (ni en las fiestas de júbilo por la liberación de París en el 45 había tanta gente, oiga) y todo lo demás no existe con lo que el acto de Tarragona sólo queda medianamente reflejado en la prensa de Madrid.

De lo que es la prensa propiamente, destaca el acto de inteligencia de La Razón, que ofrece en su primera página una fotografía del balcón del domicilio de los Pujol. Persianas bajadas y señera sin estrella y un titular calado, "La Diada clendestina de Pujol". La imagen está firmada por Guillem Sans. El título principal: "La ANC empuja a Mas a la desobediencia civil con una V masiva". En el Abc, la foto es de Quique García, de la agencia AFP. Un niño con una camiseta cuatribarrada de Messi observa a la multitud. Titulan que "Mas se apropia de la Diada para forzar su consulta ilegal". En El Mundo, imagen de esteladas y título descriptivo: "El independentismo toma la calle: 'Señor Mas, pónganos las urnas'". En El País, "El soberanismo cumple su objetivo en la calle para prolongar el desafío" y foto de Albert García del vértice del triángulo abierto.

En Barcelona, el tono es diferente. La Vanguardia se pone conceptual y saca una foto de la masa reflejada en un espejo. Y en el titular, más expresionismo filipino: "V mayúscula". Pues sí, una V que te... Profetiza el editorial del diario de Godó que "es el momento del giro" y solicita de Rajoy un gesto, algo, una señal que permita prolongar sine die el proceso, al que le han cogido cariño. En el Ara, vista aérea y "Votarem!", que es mojarse lo justo, porque votar, lo que viene siendo votar, vamos a votar y varias veces en los próximos dos años. En El Punt Avui, la imagen es para los jóvenes que podrían votar el próximo 9-N. Fue el colofón de lo de ayer, por mucho que Mas intentara apropiarse de la flash-mob con un mensaje "institucional". La adolescente vota y dos jóvenes aplauden, sonríen y miran al futuro. El detalle está en que los tres chicos llevan camisetas amarillas. El amarillo es más catalán que el rojo, cuyas áreas de contacto con lo español (por la camiseta de fútbol, más que nada, porque el amarillo también sería susceptible de sospecha) son potenciales focos de contaminaciones y contagios. Amarillo pues, contra la prevención de la prensa amarilla. En cualquier caso, queda constancia de que el fenómeno tiene herederos. "Quedem el 9-N" es el titular. Y en El Periódico, portada desplegable a vista de "dron". Titulan "Fuerza de voluntad".

En días como hoy, lo mejor es recurrir a los clásicos de la radio con tribuna de papel. Federico Jiménez Losantos, en El Mundo, centra su atención en las respuestas del Gobierno, en la parte de Madrid. Y escribe:

"Entre las majaderías que ha ido inventando el Gobierno para no hacer nada frente a la rebelión separatista de una parte del Estado, la Generalidad de Cataluña, contra el Estado en su conjunto -no contra «el resto del Estado» sino contra todo, incluida la parte que él representa- la mejor es la última: que el Gobierno está seguro, porque tiene que estarlo, de que todas las personas con cargos oficiales tienen la intención de cumplir la ley. Mortadelo y Gallardón o Margallo y Filemón han repetido varias veces este chiste antes de la Diada de ayer, tercera demostración de cómo la Generalidad de Cataluña se ha convertido en una fuerza golpista que utiliza todos los resortes del Estado para destruir la legalidad vigente".

En tierra de nadie se situa Carlos Herrera, en Abc. Va por ustedes:

"Atendiendo a la efectividad de la técnica de la llamada Assemblea Nacional Catalana mediante la cual los comunicados que resumen tal o cual acto, valoración incluida, se escriben un par de días antes de que el acto se produzca, voy a escribir sobre la manifestación de Barcelona un par de horas antes de que empiece. Y lo hago camino de Albacete y de su Feria de la Virgen de Los Llanos, lugar magnífico para disfrutar de la Diada de Cataluña. (...) El ambiente ha sido festivo sin exceso de crispaciones a excepción de algunos grupos de alborotadores. En pocas palabras, precisión coreana (del norte) y entusiasmo catalán. Frente al escenario situado en la cabecera de la plaza de Las Glorias, arremolinados y arrobados por el éxito de la convocatoria, con brillo en los ojos y proliferación de abrazos, no pocos parlamentarios y consejeros del gobierno regional se felicitaban «por la indudable voluntad del pueblo catalán de convertirse en un pueblo libre». Lo cual implica que ahora creen que no lo son".

Exacto, lo ha clavao, se le nota que es de Mataró y conoce el paño.

Miquel Porta Perales, que es un señor de Badalona, escribe cerca de donde Herrera, en el Abc, un artículo titulado "Nada", que comienza así:

"La Diada como «tour de force» que el nacionalismo catalán plantea al Estado: a más participación, mayor presión; a mayor presión, más posibilidades de celebración de la consulta. Y después de la presión callejera, ¿qué? Nada. La democracia no funciona a golpe de pancarta y camiseta de colores. La consulta –hablo de una consulta legal– no se celebrará. ¿Qué ocurrirá después de la Diada? Hasta el 9 de noviembre, asistiremos a una retórica y política de trinchera: todos mantendrán sus posiciones".

¿Y después?, Porta Perales abre un amplio abanico de posibilidades que desembocan casi irremediablemente en varios líos:

"Y si finalmente las elecciones anticipadas llegan, ¿serán antes o después de unas municipales que ERC querría capitalizar? Si Artur Mas decide romper con ERC, ¿intentará agotar la legislatura con el apoyo del PSC y la abstención o no del PP? ¿La llamada sociovergencia para salir del paso? ¿Qué reacción de ERC y la ANC? ¿Existe la posibilidad de que Artur Mas rectifique y decida negociar con el Estado?".

12 de septiembre, año cero, día uno después de la guerra de los trescientos años. Intentaremos salir a la calle vestidos de blanco. El santoral es el siguiente: Autónomo, María, Fuensanta, Soledad, Dolça y Stella Maris.

Feliz fin de semana. Mañana, prensa rosa.