El plan de Mas para el 9N: "Sobre todo, tenemos que engañar al Estado"

Una filtración del contenido de las reuniones mantenidas por los partidos soberanistas e independentistas que promueven la consulta secesionista del 9N revela que, desde el primer momento, el objetivo del presidente de la Generalidad ha sido burlar a la justicia.

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Quim Arrufat (CUP), Marta Rovira (ERC), Ramon Espadaler (UDC), Francesc Homs, Joana Ortega, Artur Mas, Oriol Junqueras (ERC), Jordi Turull (CDC), Joan Herrera (ICV), David Fernández (CUP) y Joan Mena (EUiA), tras la reunión del 3 de octubre
Redacción
Domingo, 26.10.2014 08:11

"Sobre todo, tenemos que engañar al Estado". Esta fue una de las propuestas que el presidente de la Generalidad, Artur Mas, planteó a los representantes de los partidos soberanistas e independentistas promotores del referéndum del 9N (CDC, UDC, ERC, ICV, EUiA y la CUP) en una de las tres reuniones mantenidas en las últimas semanas (el viernes 3, el jueves 9 y el lunes 13 de octubre) para buscar una alternativa a la suspensión por parte del Tribunal Constitucional.

Según revela este domingo El Periódico, la obsesión de Mas era realizar una consulta independentista alternativa tratando de evitar que el Gobierno pudiese recurrirla, para lo que planteó organizarla sin firmar un solo decreto, algo que, como se ha podido constatar posteriormente, está aplicando al pie de la letra. En esto consistiría fundamentalmente la "astucia" que en más de una ocasión el dirigente nacionalista anunció que sería necesaria.

Mas reta a ERC a asumir todas las Consejerías

En estas tres reuniones se vivieron momentos de máxima tensión. En la primera de ellas, Mas advirtió de que con la suspensión del TC era imposible celebrar el referéndum original, y el líder de ERC, Oriol Junqueras, le reprochó que eso suponía la ruptura unilateral de los acuerdos.

Así las cosas, y descartada la opción de convocar unas plebiscitarias porque nadie las apoyaba, Mas planteó destituir a todos los miembros del Ejecutivo autonómico y nombrar a consejeros de ERC para que se encargasen de seguir adelante con el referéndum suspendido. "Yo hago dimitir a todo el Gobierno [autonómico], me quedo como presidente y que entre quien lo sabe hacer mejor y que coja todas las consejerías", planteó a modo de órdago, pero Junqueras no recogió el guante.

El "proceso participativo" ya se plantea en la primera reunión

Una tercera opción que se planteo en aquella reunión es la del "proceso participativo", que actualmente se ha puesto en marcha, aprovechando los artículos no recurridos de la Ley de Consultas. El problema era -y es- que no se dispone de un censo, pero les permitiría constituir una suerte de colegios y hacer campaña.

Y la última alternativa que se barajó entonces era la de que fuesen entidades privadas -como la ANC, Òmnium Cultural o el Pacto Nacional por el Derecho a Decidir- las que se encargasen de toda la organización de la consulta secesionista. Esta opción fue descartada por el líder de ICV, Joan Herrera, por dudar de que fuese un proceso con garantías de imparcialidad y que pudiese obtener el reconocimiento internacional. Finalmente, no hubo acuerdo y se emplazaron a otra reunión.

Objetivo: una foto con urnas el 9N

En la cumbre del 9 de octubre, en el Palau Robert, Mas insiste en la opción del "proceso participativo", y lo plantea como un primer paso para unas posteriores elecciones autonómicas en clave plebiscitaria.

Mas explica todos los detalles de su artimaña. La idea es firmar el decreto de convocatoria un día antes del 9N para que no pueda ser recurrido por el Gobierno. Además, se permitiría votar durante el mes siguiente. Y habría una campaña durante las semanas previas, todo ello sin firmar nada oficial. El objetivo sería llevar a cabo una gran movilización ciudadana y conseguir la foto de las urnas el 9 de noviembre. Sin embargo, esta propuesta no convenció a ERC, ICV, EUiA ni a la CUP, por considerar que suponía devaluar la consulta.

Ante el desacuerdo total, Mas decide celebrar la consulta alternativa

En la última reunión (la del 13 de octubre), Mas plantea un ultimátum: descartado el referéndum original, había que elegir entre impulsar una fiesta reivindicativa u organizar el simulacro de consulta (o "proceso participativo"). El presidente autonómico defiende esta segunda opción por considerar que hay garantías suficientes para venderla bien y asegura que será muy difícil que sea impugnada puesto que se compromete a sacarla adelante sin aprobar actos administrativos.

Mas explica los detalles que ha preparado, como usar locales de la Generalidad, captar voluntarios, instalar ordenadores, habilitar líneas telefónicas y registrarse en el momento de la votación."No estamos en condiciones de hacer algo potente el 9-N, pero tampoco estamos en situación de no hacer nada el 9N. Este no será el referéndum definitivo, sino un acto de reafirmación", admite, pero insiste en que "tenemos que engañar al Estado".

Junqueras es partidario de retrasar el 9N -convocando una movilización para entonces- y volver a activarlo desobedeciendo al TC. Herrera tampoco ve clara la consulta alternativa. Pero desde la CUP se muestran más receptivos, poniendo algunas condiciones.

Mas insiste en que "ha de salir una propuesta de común acuerdo, si no enviaremos el mensaje de que todo se va al traste", y advierte de que "si queremos enfrentarnos al Estado, tendrá que ser de otra manera". Ante la falta de acuerdo, Mas decide seguir adelante con la consulta alternativa y lo anuncia en solitario a la mañana siguiente, evidenciando la ruptura de la unidad y la improvisación con que se ha desarrollado el plan para el 9N.

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