TV3 gana y TVE está ausente o haciendo seguidismo

9N: Fraude flagrante a la democracia

Era seguro que ganaría el "Sí". Todo estaba "atado y bien atado" como dijo un general de triste recuerdo. Son inmensas las contradicciones, respecto a cualquier proceso electoral real y efectivo. Cómo es grandiosa la continuidad en los desastres. La irracional ilusión de muchos continúa impidiendo superar un falso, huidizo y mutante enfrentamiento, muy dañino para todos.

8 min
Artur Mas durante la votación a la consulta secesionista
Alfons Quintà
Lunes, 10.11.2014 11:09

Normalmente, los ciudadanos votan para cambiar políticas concretas y también a personas, en base de optar entre cuestiones claras, que comprenden. Antes de hacerlo comprueban que hay un procedimiento neutro que garantice la efectividad de su derecho. El 9N ha sido muy diferente.

Los ciudadanos también quieren que el resultado no esté predeterminado, sino que todos sean posibles. Ahora bien, aquí donde las encuestas serias dan resultados varios sobre el independentismo o su rechazo, que a menudo se rozan, ahora se quiere hacer creer, con la falacia de la pretendida consulta, que el independentismo domina del todo en la ciudadanía. Respecto al 9N tampoco se tiene en cuenta la il·licitud manifiesta de la propaganda independentista, hecho con dinero público. Esto solo lo invalida todo.

No cambiará nada

Jurídicamente, el voto del 9N no cambiará nada, si bien puede afectar un tema que no se expone, consistente en que Junqueras margine a Mas, o bien este pueda lograr, mediante una filigrana unitarista, ser reelegido presidente de la Generalidad. Son cosas incompatibles por definición. Ambos han usado el 9N como arma en un conflicto interno y personal. Hace tiempo que lo expongo. Cada día se verá más y mejor. Ahora bien, el resultado, cien por ciento falaz del 9N volverá a hacer creer que nos tenemos que rendir ante una aventura. Precisamente es lo que hay que evitar.

No había un procedimiento que permitiera ni siquiera imaginar otro resultado que una victoria del "sí". Será uno "si" a no se sabe a que, porque no ha habido ningún debate contradictorio previo serio sobre si la independencia será posible -hoy todo indica que no- ni sobre el contenido institucional y político de una hipotética Cataluña segregada.

Cambio de temas permanente

El independentismo y en particular el político de enésima fila que ha acreditado ser Mas, han pasado frívolamente, sin aclarar nada, de las balanzas fiscales, a la continuidad (imposible del todo) de Cataluña en la Unión Europea, en caso de secesión, a la invención de un inédito "derecho a decidir", dado que lo más serio "derecho a la autodeterminación" no ligaba nada. He escrito muchísimo sobre ello. Puedo acreditar que los dos aventureros puros que son Mas y Junqueras no entienden nada de nada, ni les interesa.

Deliberadamente, no entro a considerar cuáles son los problemas reales del conjunto de los ciudadanos, incluidos los votantes. Todas las encuestas, efectuadas con mucho menos apriorismo que el 9N, indican de manera coincidente que los problemas reales que sufren y sienten los ciudadanos son el paro, la economía, la corrupción, la sanidad expública y otras de semblantes. Ninguno de sus preocupaciones generales tiene que ver con la temática territorial e institucional. En cuanto a secesiones, nada aparece.

Un país enfermo y empeorando

Ahora bien, en el 9N hubo una buena dosis de entusiasmo para votar en una cuestión que no quedará afectada por el resultado. Un resultado al cual se le podrán dar muchas vueltas durante tiempos, cuestionando su utilidad por razones formales y también de fondos. Se suma su nula validez jurídica. Sólo es útil al independentismo para hacer creer en una realidad virtual.

Todo el que ha pasado todavía complica la situación de un país enfermo que, además, está empeorando en terrenos diversos. Surge paralelamente a la reaparición de un comunismo levemente enmascarado. Lo encarna las expectativas de voto de "Podemos".

Todos contra el sistema

Queda claro que hay una intención objetivamente coordinada (en los hechos) para derrocar no solamente el sistema constitucional sino también la orden liberal y democrático, junto con la economía de mercado.

Desear estos cambios es constitucionalmente lícito. Pero no lo es la forma sibil·lina de intentarlo, ni la pasividad de sectores políticos y económicos que están donde están -en el poder, real o no- porque en su momento se comprometieron a defender aquel orden, de contenido diverso, por suerte y por contraste con el que harían los que ahora nos quieren hacer dar un salto en el vacío.

Eficacia de TV3 e ineptitud de TVE

No es puede ser tan crédulo como para creer que unos personajes que han sovietizado TV3 y todo el aparato mediático de la Generalidad dejarán sin tocar otros derechos básicos.

Precisamente en el campo mediático es donde Rajoy ha cometido el peor error. Primero, ha ignorado la política, creyente que con defender la Constitución y juridicidad había suficiente. Esto lo ha traído a despreciar y a no contrarrestar la propaganda de la Generalidad. Ha sido un error básico.
Ha ignorado que tiene todo el sentido del mundo que el director de TV3, un informático de segunda fila, tenga el salario más alto de toda la Generalidad. Es superior al del propio Mas. Llega a los 164.666, 72 euros anuales. No tiene parangón en ninguna TV pública europea.

Rajoy ha dejado de la mano de Dios, o del diablo, la gran capacidad (no ejercida) de TVE en Cataluña, desde Sant Cugat. Allí, a TVE, trabajan unas seiscientas personas, más unas 300 en varias radios públicas estatales, siempre sólo en Sant Cugat. Sólo hacen seguidismo respecto a TV3 y Catalunya Ràdio. Nada más, deliberadamente, insolentemente.

Qué hacen mil personas en Sant Cugat?

No se trata de polarizar la información, sino de hacer el papel, admirable y capital, que llevó a cabo la BBC respecto a Escocia. ¿Cómo no se puede ver? ¿Cómo no pueden encontrar una persona que lo quiera hacer? No estamos ante un conflicto que requiera tanques ni policía, ni nada que se le parezca. Es necesario, por encima de todo, acabar con un lavado de cerebro, de mucho y muy bajo nivel, que como principal vehículo de transmisión TV3.

El 9N ha demostrado la fragilidad de la opinión pública en Cataluña. Ciertamente, muchos no han votado. Pero el problema proviene en los que han votado. Lo han hecho con dosis diversas de entusiasmo. Crear un entusiasmo de sentido contrario es entre difícil e imposible. El que se puede conseguir, y no sería fácil, sería racionalizar el alcance y las vías de solución del problemas reales. Pero esto no puede surgir de un mundo político afectado por varios factores de desprestigio.

Zonas rurales ya independientes

En el N9 me interesé en particular por zonas rurales y por la ciudad de Reus. Respecto a las primeras, pregunté a ciudadanos normales y a salto de mata -con predominio de desengañados de CDC- en que los afectaría la independencia de Cataluña. En general, no sabían qué decir. Algunos admitieron que en nada. En cambio, si hablaba de temas concretos se notaba que estaban insatisfechos.

Uno de los preguntados me decir algo de divertido: "En mi pueblo ya somos independientes. Estamos lejos de Madrid y de Barcelona. Creo que todo es cosa de políticos que quieren mandar más, como sea y desde donde sea". Puede tener un buen grado de razón.

Ahora bien, para muchos periodistas y para todavía más políticos, de todos colores, resulta más fácil usar grandes eslóganes y jugar a aumentar las polarizaciones. Una de las pruebas es la incapacidad de "Podemos" de tratar nada de concreto. Sencillamente, ha creado una nueva cavilación, absurda y fracasada, la del comunismo. Si se continúa por el camino de los grandes eslóganes y la inoperancia política práctica, este país se hundirá en cuatro días.

Reus olvidando el escándalo innova

Cómo es sabido, a Reus descubrí y revelé, mucho en solitario, el gran escándalo esencialmente sanitario de Innova. La implicación de CDC era y es manifiesta. Hay una cincuentena de imputados. Pero esto no ha jugado en contra del voto independentista, que allí ha sido muy alto.

Hoy conocemos una nueva manifestación de una demagogia que hace pocos años hubiera resultado inimaginable. El que no se divisa nada es la manera de apagar un fuego. Tendrá un palmo más o un palmo menos. No vale la pena matarse. Pero de momento puede rebrotar de maneras diversas. Parece imposible pero es muy real.

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