Revista de prensa

'Abc' se cuela en las reuniones de la ANC: Mal rollo con Mas

Según el diario madrileño, en el seno de la Assemblea, el 9N se parece a lo que querían lo mismo que un huevo o un higo a una castaña y están hartos del "president". Se avecinan cambios profundos y rápidos.

9 min
Pablo Planas
Viernes, 7.11.2014 12:20

El próximo domingo, día del Señor, pudiera ser un domingo cualquiera o el último domingo, diumenge o sunday. La implantación de la semana inglesa fue un arponazo en el sentido del domingo, que hasta entonces era el único día para el descanso total y absoluto. En términos estrictos, misa, comunión y folganza. Lo más parecido que queda de todo eso es el sabado sabat judío, que por una absurda querella teológica en la tradición católica frente a la judía está dedicado en los países romanos a la perpetuación de la especie. El viernes, hoy, es el Day-D de la tercera religión del Libro y hasta que estalló la crisis, Occidente asumió ciertadas especificidades islámicas, así como la idea de dedicar la tarde al asueto en vestimenta informal. Hay que considerar también respecto a los días y sus horas un estricto régimen mediante el cual el viernes no se puede comer carne, el sábado no se puede hacer pan y el domingo hay que ingerir arroz.

Este domingo se anuncia en los periódicos de hoy como si fuera a durar 48 horas, de tal manera que no existe ni el más allá ni el más acá. En la prensa madrileña destaca la exclusiva de María Jesús Cañizares, la directora del Abc en Cataluña, sobre el pulso y las constantes vitales de la ANC. Es la toma de temperatura más exacta del estado de ánimo del indepedentismo. Y pudiera existir un acceso febril. Escribe la periodista: "Para la Asamblea Nacional Catalana (ANC), el simulacro de consulta de este domingo es un puro trámite condenado al fracaso. Sus dirigentes así lo reconocen en las discusiones internas que esta plataforma independentista, en la que Artur Mas confía para organizar las movilizaciones callejeras, ha celebrado en los últimos días. En sus debates internos, como el que tuvo lugar el pasado día 15 de octubre, se refleja el deseo de esta entidad de pasar página rápidamente a este «proceso de participación» en el que temen una escasa asistencia, algo que «nos hundiría mucho», pues la ANC decidió finalmente apoyar esta iniciativa, consciente de que no era la consulta pactada inicialmente entre las formaciones soberanistas. Por ello, la entidad apuesta por la inmediata convocatoria de elecciones anticipadas y la formación de un gobierno de concentración de partidos secesionistas. Del debate de los asistentes se desprende la poca confianza que inspira el presidente catalán, al que acusan incluso de instrumentalizar la Asamblea y de arrogarse un movimiento social generado por esta".

En el flanco de la Disidencia, el unionismo propiamente, Sociedad Civil Catalana (SCC) replica al soberanismo con una denuncia por la utilización de los datos de los catalanes. Saben donde vive todo el mundo. La Generalidad tiene fichados a todos los habitantes del país. Resulta más inquietante que recibir una llamada de Francesc Homs. Es una incitación a cambiar de domicilio de pernoctación constantemente y sin un patrón estable. Además de SCC, existe Libres e Iguales, iniciativa igualmente civil que llama a los españoles a congregarse mañana frente a los ayuntamientos.

El "conflicto" catalán, como han subrayado numerosos columnistas, se ha internacionalizado definitivamente. En la portada de El Mundo está el reflejo actual de aquellos polvos de la rambla de Arenys de Munt, en 2009, además de los del 15-M de la Puerta del Sol. "JP Morgan desaconseja el bono español por Cataluña y Podemos". En el interior, Arcadi Espada recupera el acta fundacional de TV3. Escalofriante documento: "El nuevo Canal 3, la Televisión de Catalunya, estará al servicio de todos sus ciudadanos, sin exclusiones ni exclusivismos. Catalunya es la tierra de todos los que viven en ella. Las más variadas aportaciones culturales enriquecen nuestra manera de ser y de pensar. El origen y la lengua no deben ser nunca razones para excluir a nada ni a nadie. Todo el mundo podrá expresarse en su propia lengua..." Esto se publicaba como anuncio en la prensa el 10 de septiembre de 1983.

Desde entonces ha llovido mucho, dice Espada, sobre el estado español, de modo que El Mundo muestra la fatiga de los materiales, esa obsolescencia programada de todo. En el mismo diario, Federico Jiménez Losantos enfoca la cuestión nacional y advierte de cambios profundos y vertiginosos: "Parecía imposible, pero está claro que en mucho menos tiempo que Zapatero su sucesor ha conseguido hundirse todavía más ante la opinión pública, lo cual le garantiza un año como el último de ZP o éste de Obama, con el que sólo un candidato a las recientes elecciones quiso fotografiarse, y eso para demostrar lo mucho que confiaba en su victoria. Los del PSOE no querían ni ver en sus mítines al Supervisor de Nubes. Y los del PP van a huir como de la peste de Rajoy, al que un tercio de los votantes del PP -según el CIS- niega hasta el recuerdo de haberle votado. Por otra parte, si Aznar quiso irse del Poder dejando a su señora en manos de Gallardón, léase Prisa, ¿por qué no va Rajoy a tomar el olivo dejando la lidia del marrajo coletudo en manos de Soraya Ruiz-Gallardón, digo, de la vicepresidenta Cebrián de Santamaría?".

El escenario es tan sugerente que hasta tienen crédito las conjuras, como la que se desprende de la información en La Vanguardia de Carmen del Riego e Isabel García Pagan: "La consigna parece clara: no contribuir a la polémica ni entrar al trapo de la confrontación en las horas previas al 9-N. Es la estrategia del Gobierno central de aquí al domingo. Pero también la de la Generalitat, que ha optado por rebajar el impacto institucional de la cita en las próximas horas y lanzar mensajes de que su actuación se mantiene dentro de la legalidad. (...) El ministro de Justicia, Rafael Catalá, fue el encargado de verbalizar la posición del Gobierno sobre la suspensión del proceso participativo. Lo hizo tras la reunión de la conferencia sectorial de Justicia, que coordina al Gobierno y a los responsables de Justicia de las Comunidades Autónomas, y a la que no asistió el conseller catalán. Catalá confirmó la prudencia con la que Ejecutivo quiere moverse en las horas previas al 9-N. “Si el Gobierno de la Generalitat no promueve actuaciones en el desarrollo de una consulta no autorizada, no parece que sea necesario requerir ante el Constitucional ni a los jueces y tribunales para actuar, porque no hay infracción del ordenamiento jurídico”, señaló. El Gobierno considera que con los recursos ante el Constitucional, y la suspensión de los dos procesos, el de la consulta y el del proceso participativo, ya ha cumplido con su obligación. Si se plantea como un acto de protesta política, siempre que la Generalitat no actúe, Catalá marcó el camino: “El ejercicio de la libertad de expresión de los ciudadanos nadie lo va a impedir”".

La prensa soberanista dedica sus dicterios a la delegada del Gobierno en Cataluña, Llanos de Luna, que mantiene una interesante correspondencia legal con la vicepresidenta de la Generalidad, Joana Ortega, la consejera de Educación, Irene Rigau, el presidente de la Diputación de Barcelona, Salvador Esteve, así como con todos los cargos municipales de Cataluña. Les recuerda el carácter ineludible de las disposiciones del Tribunal Constitucional y las responsabilidades derivadas de su incumplimiento. Condúzcanse con moderación, les recomienda la delegada, que sostiene una resistencia numantina contra el incumplimiento de las leyes. También le ha llegado la carta al alcalde Xavier Trias, que ahora se lo lee todo, por si acaso.

Entre la propaganda de la Generalidad sobre el 9N, los anuncios del Estado y otras muestras más que indiciarias del sostenimiento a cargo de los fondos públicos de la prensa en Cataluña, resalta con brillo propio una pieza de La Vanguardia que distingue con honores de noticia a Libertad Digital. Se titula así: "Ruz urge al PP a que aclare si salió al rescate de Libertad Digital". El texto lo explica todo: "El magistrado investiga si, tal como declaró en su día el extesorero Luis Bárcenas, el PP utilizó 446.000 euros de su caja B para sufragar la compra de valores de Libertad Digital cuando Losantos y el presidente de la empresa, Alberto Recarte, pidieron a sus dirigentes que se involucraran en la ampliación de capital". Ojo, una ampliación de capital. Es intolerable. ¿A quién se le ocurre? Eso se hace de otra manera. Se pide una subvención, una campaña sostenida de publicidad, la concesión de frecuencias de radio, licencias de televisión y monopolios mediáticos por la face. Otra cosa. Una ampliación de capital debería ser delito. Sin duda. Existe el grave riesgo de que los accionistas ganen dinero. Libertad Digital en La Vanguardia, que Rajoy está dispuesto a tolerar el 9N como "libertad de expresión" en El País, el fiscal Horrach, el de la Infanta Cristina, en La Razón y aquí paz y después gloria.

7 de noviembre, Aquiles, Prudencio, Lázaro y Tesalónica.