El 9N depende de Unió

Los puestos claves en el proceso secesionista están en manos de dirigentes o ex dirigentes socialcristianos que muestran una fidelidad absoluta a Mas. Ortega, Espadaler, Gispert, Rigol y Vila d'Abadal dirigen las puntas del lanza del proyecto de "República Independiente de Cataluña".

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Duran y Espadaler, junto a Mas
Pablo Planas
Domingo, 2.11.2014 11:50

El éxito o fracaso del proceso secesionista está en manos de dirigentes o ex dirigentes de Unió. Las dos consejerías claves del 9N son de la cuota socialcristiana, así como la Presidencia del Parlamento autonómico. Y si en el plano "oficial" Unió está al mando de los entresijos de la consulta, en el plano "civil" lidera dos de las cinco grandes siglas de la secesión.

Joan Rigol, ex presidente de la Cámara autonómica y del Patronato de la Sagrada Familia, añade a sus presidencias la del Pacto Nacional por el Derecho a Decidir, mientras que un ex de Unió, Josep Maria Vila d'Abadal, a la sazón alcalde de Vic, dirige la Associació de Municipis per a la Independència (AMI). Sólo el Consejo Asesor para la Transición Nacional (CATN) y la Assemblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium Cultural se mantienen al margen de la influencia de Unió en las líneas de fuerza del proyecto independentista.

Ortega, Espadaler y Gispert

Joana Ortega, vicepresidenta de la Generalidad y consejera de Gobernación y Relaciones Institucionales, ha hecho un gran trabajo, según Mas. Todo está listo y el testigo del 9N, sea referéndum, consulta o "proceso participativo", en manos del engranaje "cívico" y de los partidos. Mientras el Gobierno deliberaba sobre los pasos a seguir, el departamento de Ortega, antaño una de las figuras que mejor encarnaban el moderantismo de Uníó, ha culminado el operativo logístico.

Ramon Espadaler, consejero de Interior, tampoco se había significado por sus posiciones independentistas hasta que asumió el mando de los Mossos d'Esquadra y se encuadró, como Ortega, en el primer círculo del president, de fidelidad absoluta a los designios de Mas y en mayor medida, de Francesc Homs, el portavoz oficial, consejero de Presidencia y vicepresidente oficioso. Núria de Gispert, la presidenta del Parlament completa la troika de Unió en el aparataje institucional del soberanismo.

Dudoso control de Duran

Menos revelante pero más independentista es Antoni Castellà, secretario de Universidades de la Generalidad el único de todos estos cuadros que puede presumir de ser soberanista antes de haber sido nombrado alto cargo. Sólo el titular de Agricultura, Josep Maria Pelegrí, escapa de la dinámica separatista de los dirigentes de Unió en Cataluña.

En este contexto, el control de Josep Antoni Duran sobre su propio partido parece más que dudoso. Será una coincidencia, algo obvio desde el arranque del proceso, pero que algunos de los principales dirigentes y referentes del partido democristiano sean a la vez los impulsores prácticos de la secesión pone en duda la capacidad de control interno de Duran y alumbra nuevas interpretaciones de la conferencia que pretende llevar a cabo a finales de noviembre para reencajar a su partido en la centralidad política, según la pompa y la retórica al uso. Tal vez necesite fundar un nuevo partido, puesto que en una hipotética quiebra de CiU, la mayoría de Unió parece más dispuesta a integrarse en lo que quede de Convergència que en un proyecto liderado por Duran.

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