En Estados Unidos

La absolución del policía que mató a un chico negro desarmado en Ferguson provoca una ola de disturbios

El jurado no imputa a un policía que disparó diez veces al joven desarmado.

2 min
Redacción
Martes, 25.11.2014 10:30
 
La decision de un gran jurado popular, formado por nueve personas blancas y tres negras, de rechazar la imputación del policía blanco que mató a disparos a un joven negro desarmado en Ferguson, un suburbio de San Luis (EE.UU.) ha desatado una ola de disturbios en el mismo Ferguson pero también en otras ciudades norteamericanas como Los Angeles, Oakland o Nueva York.
 
Hace tres meses, el agente Darren Wilson disparó y mató a Michael Brown después de que éste robara unas cajas de puritos en un estanco. En el suburbio de Ferguson no solo hizo daño la muerte si no el trato al cadáver del joven que pasó cuatro horas tirado en la calle hasta que lo recogió una ambulancia.

El fiscal Bob McCulloch defendió la tesis de que hubo un forcejeo dentro del coche patrulla de Wilson y éste disparó dos veces a Brown, salió corriendo y recibió otros seis o siete balazos. La ley de Misuri permite disparar a la policía cuando crea que su vida o la de un ciudadano está en peligro o cuando el sujeto de un crimen grave se de a la fuga.

Tras la muerte de Brown se sucedieron los disturbios el pasado agosto en Ferguson en protesta por la discriminación que padecen afroamericanos e hispanoamericanos. Se sucedieron saqueos e incendios y, estando la localidad en el ojo del huracán mediático mundial, sorprendió ver la imagen militarizada de la policía de Ferguson, haciendo uso de material bélico como tanquetas blindadas.

La familia de Brown, aunque decepcionada con el jurado, "estamos profundamente decepcionados de que el asesino de nuestro hijo no tenga que enfrentarse a las consecuencias de sus acciones", conscientes de la reacción de la comunidad negra, ha hecho un llamamiento a la calma y a luchar de forma positiva "para arreglar el sistema".

No obstante, ni las palabras de la familia de Brown ni las del presidente Barack Obama pidiendo calma han logrado aplacar los ánimos incendiarios. Han ardido una docena de edificios, se han destrozado varios coches de policía y los agentes han lanzado bombas de humo y gas pimienta para dispersar a las multitudes.