La Gigagrabación

La campaña lanzada por la ANC y Òmnium Cultural para utilizar voluntarios en una maratón de llamadas a centenares de miles de ciudadanos animándoles a ir a votar en la consulta independentista del 9N oculta a los contactados que están siendo grabados, y se les desinforma sobre la adscripción de los voluntarios. La operación está al límite de la legalidad y supone una práctica de transparencia democrática difícilmente aceptable.

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El consejero de la Presidencia y portavoz de la Generalidad, Francesc Homs, participando como voluntario de la Gigatrucada
Marcus Pucnik
Sábado, 8.11.2014 04:25

"Las llamadas serán grabadas para poder verificar el buen desarrollo de la Maratón 9N". Estas palabras son parte de las "condiciones y normas de uso" dirigidas al voluntario que quiera participar en la llamada Gigatrucada (Gigallamada, en castellano) por medio de una web registrada el día 30 de octubre por Òmnium Cultural. La Gigatrucada es parte de la campaña Ara és l'hora, de Òmnium Cultural y la ANC, y tiene como objetivo animar a "ir a votar" este domingo día 9 en la consulta independentista.

"93 548 08 11. Llama a este número y, automáticamente, la Centralita 9N te pondrá en contacto con un hogar de Cataluña. ¡Así de fácil!". Al hogar al que así se sorprende con una llamada no se le informa de que sus palabras, que dadas las circunstancias pueden revelar sus convicciones político-ideológicas, están siendo grabadas. Al contrario, el voluntario recibe instrucciones, en un "guión de llamada", para asegurarle al interlocutor: "Necesito que me indique cuál es el municipio que consta en su DNI, y su primer apellido. En ningún caso estos datos serán guardados ni formarán parte de ningún registro".

Son datos que necesita el voluntario para indicarle a la persona contactada el "punto de votación" en el "proceso participativo" de este domingo, que la organizadora del evento, la Generalidad, describe con diversos conceptos: participar, votar, decidir... o meramente opinar.

Se desinforma sobre el voluntario que les llama

Es precisamente el elemento participativo el que a la Generalidad se le está yendo de las manos. Siempre según las informaciones proporcionadas por la web de la campaña Marató 9N, a las personas así contactadas por teléfono -que este viernes por la noche ya eran más de 800.000- no solo se les oculta que están siendo grabadas, asegurándoles por el contrario que sus datos no serán guardados. También se les desinforma sobre la adscripción del voluntario que les llama.

Así, se les oculta que la llamada procede de una campaña de la ANC y Òmnium Cultural. En vez de esto, según las instrucciones dadas al voluntario tanto en las "condiciones y normas de uso" como en el "guión de llamada", este se debe presentar como "voluntario de la consulta del 9N". Pero este voluntariado está gestionado por la Generalidad. Lo que es de la Generalidad, por una parte, y lo que es de la ANC y Òmnium Cultural, por otra: dos actividades que se han convertido en indistinguibles la una de la otra.

Al límite de la legalidad

Legalmente, las grabaciones de voz son consideradas grabaciones de datos personales. Referente a los datos recogidos en cada llamada (municipio, primer apellido, opiniones políticas que eventualmente se expresan), el abogado Javier Soria , consultado por CRÓNICA GLOBAL, observa que "quedan registrados en un fichero, por lo que con carácter previo habría que informar al destinatario de la llamada de modo expreso, preciso e inequívoco de la existencia de un fichero o tratamiento de datos personales, la finalidad de la recogida y de los destinatarios de la información, conforme a lo establecido en el artículo 5 de la Ley Orgánica de Protección de Datos de Carácter Personal. Es decir, hay que obtener el consentimiento previo. Si el destinatario, una vez informado, se opone, no se puede proceder a la grabación".

Soria añade: "No se aprecia, pues, la razón por la que deba llevarse a cabo una grabación de conversaciones que pueden contener datos personales, que no se corresponden con una finalidad legítima y son abiertamente incoherentes con la manifestación de que no se procederá a recoger datos personales".

Al final, la legalidad de estas grabaciones depende de si los organizadores de la Gigatrucada crean unos ficheros sistematizados o bien si hay ausencia de organización sistemática, caso último en el que no se trataría de una ilegalidad.

Tanto Soria como otros juristas consultados por CRÓNICA GLOBAL concuerdan en que, si bien el proceder de la campaña de ANC y Òmnium Cultural no es flagrantemente ilegal, en todo caso representa una manera de hacer que no está nada en consonancia con la buena práctica, y que en cuestión de transparencia democrática es difícilmente aceptable.

CRÓNICA GLOBAL ha llamado al número proporcionado por la campaña Marató 9N y ha comprobado que, sin ningún filtro, la llamada pasa directamente a un hogar catalán elegido aparentemente al azar, y que no le precede ningún aviso al receptor de la llamada de que está siendo grabado (como podría ser un mensaje introductorio pregrabado).

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