Revista de prensa

Mas enseña las cartas: la independencia iba en serio

El plazo de 18 meses para proclamar el Estado catalán y el reto a Junqueras dominan todas las portadas. Y en La Vanguardia, que el pequeño Nicolás se vio con Oriol Pujol. Iglesias quiere ver al Papa en Vallecas

8 min
Pablo Planas
Miércoles, 26.11.2014 10:26

Los titulares del Ara y El Punt-Avui reflejan el clímax del nacionalismo. "Mas, a por todas" es el reclamo del primero. "Puedo ser el primero o puedo ser el último", encabeza el segundo. ¿Dónde está la bolita? ¿La bolita dónde está?. Arribados a ninguna parte, el presidente de la Generalidad tiene otro plan genial. Esto ya no es un papel de la ANC, sino que Mas ha entrado en modo Putin y dice y hace lo que le da la gana, como Rafael de Paula. Mas puede volar, o como mínimo planear. Es impune, inmune y trino: lider, pueblo y partido. Mas es Bruce Lee.

En La Vanguardia el titular es "Mas propone un plan para la independencia en el 2016". Abren con ello, pero sin los alardes tipográficos de los días históricos en los que el diario de Godó jaleaba las audacias y las astucias del "president", sus acertados diagnósticos, sus apelaciones al diálogo, lo bien que quedaba en relación a Rajoy y ese amplio dominio de los idiomas. El El lobo tiene orejas y cunde la sensación de que la deriva es imparable. El editorial de emergencia del citado rotativo expone sin adornos la situación: "En términos tácticos, el president vuelve a marcar el ritmo. Dos datos fundamentales, sin embargo, no pueden ser olvidados. El pasado día 9 fueron mayoría los catalanes que no acudieron a votar, por distintos motivos, sin duda alguna, y no todos ellos contrarios a la soberanía catalana. Más allá del soberanismo no hay en Catalunya un bloque político homogéneo. Este es un dato fundamental del actual momento. Pero la plural sociedad catalana sigue siendo más amplia que el movilizado y muy motivado campo soberanista. Y esa sociedad vive fundamentalmente preocupada por la crisis. El presidente de la Generalitat toma la iniciativa en este contexto, aunque su propuesta es arriesgada y no exenta de incertidumbres. Esperamos que no pierda de vista al conjunto de la sociedad".

En El Periódico, el acento está en que "Mas extrema la presión a ERC por la lista única", como si la independencia también se diera por descontada y fuera de suyo, uno de esos datos de La Vanguardia que no conviene perder de vista.

De la prensa de Madrid destaca la coincidencia de titulares entre El Mundo y el antecitado El Periódico, puesto que para el diario de Madrid el resumen de la conferencia es que "Mas acorrala a ERC para que apoye su lista independentista". Si Junqueras acepta, activará una cadena imprevisible de acontecimientos telúricos, del tal que forma que cultivar el ego del líder republicano se antoja a estas horas la única manera de impedir que Cataluña se convierta en un año y medio, o en dieciocho meses y un día, en un mojón de la historia inspirador para corsos, padanos y kosovares.

Junqueras está entre la espada y la pared porque Mas dice estar dispuesto a ir el último de la lista, lo que aboca al desbordado dirigente de ERC a aceptar la soga o pedir la hoguera, salvo malabarisno de última hora. Lo de Podemos va a ser lo de menos en comparación con el escenario que se avizora entre la minoría motivada y la mayoría silenciosa, desinformada, desperdigada y abandonada en un limbo jurídico donde las leyes son de plexiglás. Mayoría sí, como la sesanción de soledad entre los usuarios de un vagón de metro. Es la mayoría que no puede, la mayoría impotente.

La crónica en Abc de María Jesus Cañizares es de una precisión forense: "El presidente de la Generalitat, Artur Mas, está dispuesto a adelantar elecciones para construir el nuevo Estado catalán y preparar la futura constitución catalana. Para ello, propone una lista única con partidos y representantes de la sociedad civil favorables a la independencia. E incluso estaría dispuesto a no liderar esa candidatura y a no presentarse a la reelección en los siguientes comicios. El dirigente nacionalista mantiene su hoja de ruta secesionista y, tras la votación del 9 de noviembre, aseguró que «no se puede devolver a los despachos lo que ya pertenece al pueblo catalán». De ahí su predisposición a avanzar los comicios. «Ha llegado la hora de utilizar el único instrumento que nos queda, no es el mejor de los instrumentos, pero no queda otra dada la hostilidad del Estado», dijo en un acto celebrado en Barcelona donde los asistentes se pusieron en pie y gritaron «independencia»".

Victoria Prego, en El Mundo, analiza el caso en términos crudos: "Lo de más es que el presidente de la Generalitat acaba de iniciar el camino para la independencia de Cataluña haciendo caso omiso de cualquier legalidad vigente. Ignorando, de hecho despreciando, la querella que la Fiscalía tiene ya presentada ante el Tribunal Superior de Cataluña, el señor Mas dibujó ayer un plan de sólo 18 meses durante los cuales los catalanes van a decidir si quieren separarse de España y, en caso de que así sea, se negocie en tiempo récord con España las condiciones de esa secesión".

Continúa la periodista: "Lo que plantea son unas elecciones con lista unitaria y programa único: gestionar la separación en el caso de que obtenga mayoría absoluta. Es decir, ¿la mitad más uno de los votos, la mitad más uno de los escaños? ¿Con la mitad más uno se puede plantear desde una mínima y homologable legitimidad un proceso tan brutal y tan decisivo como la demolición de un país? Sin embargo, ésta parece ser la pretensión de Artur Mas, la de llevarse fuera de España a los catalanes a partir del momento en que cuente con un voto o un escaño más. Y lo peor es que ese planteamiento, absolutamente inaceptable, no se va a ver sometido al dictamen de ninguna institución o a la decisión de ningún tribunal superior, sencillamente porque el señor Mas ya se ha saltado todas las reglas que ordenan la vida política en un país democrático y va a seguir llevando a sus conciudadanos por la jungla sin leyes en la que él ya está."

La mitad más uno de los escaños es una perspectiva bastante plausible. En estos momentos, los partidos independentistas suman bastantes más. Y la mitad más uno en las circunstancias ambientales, propagandísticas, pedagógicas y funcionariales de Cataluña es como enfrentar al Barça con el Numancia. Sí, puede ganar el Numancia, pero de chiripa.

En el mundo suceden otras cosas, como el sermón del Papa Bergoglio a los europeos, que a los de Podemos les parece ideal para una letra del cantautor Monedero. Pablo Iglesias ha solicitado audiencia con el Papa. Estaría dispuesto a ir al Vaticano, pero tampoco le importaría recibir al Sumo Pontífice en su piso de Vallecas. De lider espiritual a líder espiritual. Esto ya está a la altura de los guionistas de "La que se avecina".
Y lo que viene a continuación ya es inclasificable. El pequeño Nicolás se reuníó con Oriol Pujol, noticia que arranca en la portada de La Vanguardia y firman Enrique Figueredo y José María Brunet, desde Barcelona y Madrid respectivamente. Ahí va: "La conexión con Oriol Pujol Ferrusola llegó a través de un pequeño empresario barcelonés. La cita, a principios de septiembre, en un hotel de la capital catalana, no era gratuita. El pequeño Nicolás se presentó de nuevo como representante de la Vicepresidencia del Gobierno ofreciendo gestiones para rebajar la presión sobre las causas judiciales de la familia. Y al poner la mano en busca de retribuciones pasó a ser del CNI. Con los tiempos que corren, la central de inteligencia tenía problemas para gestionar fondos reservados y esos cobros paralelos eran la alternativa". Javier de la Rosa niega haber introducido al adolescente en los circulos de la defensa de los Pujol Ferrusola. El parecido entre uno y otro era motivo ayer de una doble página gráfica en La Razón.

Esto empieza a dar vergüenza, mucha vergüenza, una vergüenza insoportable. Y Mas dale que te pego. ¿Pero no habrá nadie que tenga una foto del "president" con el pequeño de las narices?

26 de noviembre, Silvestre, Amador y Conrado.

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