Un post 9N de todos contra todos

Mas, más aislado que nunca

Mas está acorralado, si bien espera que las primeras encuestas muestren que CDC haya incrementado un poco su expectativa de voto. Por supuesto, solo cogería una parte del electorado actual de ERC. Por su parte, Rajoy entiende que no hay nada que negociar. Junqueras reitera que no quiere una candidatura unitaria, como tampoco la quieren Iniciativa ni la CUP. El PSC lanza un cabo a Mas, pero este lo ve como una trampa.

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El presidente de la Generalidad, Artur Mas
Alfons Quintà
Viernes, 14.11.2014 05:13

El independentismo quiso mostrar el 9N como una victoria, usando TV3 y su corte mediática. En todo caso, el periodo post 9N no tiene nada de victoria para Mas, ni para ERC. Se generaliza la voluntad de evitar que Mas continúe al frente de la Generalidad, pero Mas quiere alargar su agonía, a pesar de no contar con una mayoría parlamentaria, ni, por ahora, poder encabezar una candidatura unitaria.

Todo ello está la espera de las primeras encuestas posteriores al 9N. Una fuente me dice que CDC ya las ha encargado y que en muy pocos días tendrá resultados provisionales y confidenciales. Pesarán mucho sobre Mas. En cualquier caso, nadie prevé que aumente la suma del voto (y por lo tanto, eventualmente, de futuros escaños) de CDC y de ERC. En cambio, es seguro que aumentará el voto antiindependentista, que en el 9N optó por la abstención.

La ANC ha sido la entidad más parca en declaraciones públicas. Como movimiento asambleario, pero muy ligado a ERC, sus acuerdos son de formulación lenta. Este diario digital ha conseguido los documentos internos de la ANC que marcarán la pauta en los próximos días (y 2). Hay que leerlos. Por supuesto, esta pauta está en la línea de ERC. O sea que a Mas no le gustará nada.

El día 24, Mas puede pronunciarse, finalmente

Una fuente muy cercana a Mas y de una extrema fiabilidad me dice que el presidente de la Generalidad todavía no tiene ninguna decisión tomada, excepto la hacer de todo para continuar de presidente tantos años como pueda. Me precisa que tomará una decisión estratégica, en el sentido de general, poco antes del próximo día 24 en que tiene que intervenir en un gran acto político, ya convocado.

A pesar de que Mas no haya tomado una decisión definitiva, la fuente me detalla lo que cree que son las preferencias de Mas. Primero, seguir tirando hasta 2016, gobernando no se sabe cómo y buscando el apoyo parlamentario como pueda y de donde pueda. Esto es más fácil de decir que de hacer.

En segundo lugar y alternativamente, Mas querría encabezar una lista unitaria, incluyendo a ERC, partido al cual le dejaría elegir -dice la fuente, y a mí me cuesta de creer- el momento de las elecciones.

Una posible "lista del presidente"

En tercer y último lugar, Mas encabezaría una "lista del presidente", donde figurarían un número indeterminado de personas que no militaran en CDC. Esto podría causar malestar en su propio partido. También crearía un singular enfrentamiento con la candidatura de ERC, que encabezaría Oriol Junqueras.

La fuente me dice que la posibilidad de ir tirando con el PSC (la primera expuesta) la considera "la más remota de todas, porque ERC le acusaría de traidor y el electorado de CDC podría huir en gran número hacia ERC". La fuente precisa que, no obstante, la reunión de ayer entre Mas y Miquel Iceta duró más del doble de la mantenida horas antes entre Mas y Junqueras.

Mas, mejor con Iceta que con Junqueras

La fuente también me dice que "las relaciones personales entre Mas y Junqueras son horribles y no creo que puedan mejorar. Junqueras cree que Mas le habría estado engañando durante semanas y no le perdona. En cambio, la relación personal de Mas con Iceta es distendida, si bien, por ahora, no hay ningún punto de contacto en el orden político. En realidad, Mas ni lo intenta, a pesar de que Iceta hace muchos esfuerzos para superar la situación actual".

Una fuente financiera española, muy cercana a la cúpula del PP y al propio Rajoy, me dice que la última intervención de Mas les causó una gran irritación. Destacan que Mas ni aludió a una posible reforma constitucional, mientras destacaba que el dirigente de CDC se mueve esencialmente para mantenerse en el poder, cosa que le hace temer las elecciones.

Una minoría independentista llamativa

La misma fuente dijo que el PP se esperaba que Mas hubiera decidido convocar elecciones el pasado lunes, anunciando un plazo de tres meses de negociaciones para intentar encontrar un reforma constitucional que ofreciera un encaje. "Nos equivocamos -me dijo- Mas se ha convertido definitivamente en un rupturista, contrario al orden constitucional. No lo olvidaremos nunca. Ha creado en Cataluña una minoría muy llamativa, pero minoría". En varios momentos de la larga conversación, mi interlocutor pareció tener mucho más respeto por Junqueras que por Mas. Así, dijo, "a Junqueras le entiendo, a Mas no".

Hasta hace pocas semanas, muchos comentaristas intentaban exponer el actual lío catalán considerándolo como un problema político más o menos objetivo. Esto está desapareciendo. Ahora la ambición personal, la arrogancia y la soberbia de Mas están empezando (finalmente) a ser consideradas elementos clave.

En particular, de aquí al 24 de noviembre, tendrían que ser puntos de consideración radical. Cómo en la Edad Media, la real voluntad del reyezuelo Mas está absorbiendo el poco contenido que siempre ha tenido esto del independentismo.

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