Del marxismo-biciclismo a la independencia

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Domingo, 21.12.2014 11:14

10 de noviembre de 2014. Sede en un barrio popular de una asociación de atención a las dependencias compulsivas. 17:14 h. Hay un corrillo de sillas con una docena de personas, entre ellas nuestra protagonista, D.C.

D.C: Hola. Me llamo D.C. Tengo 43 años. He nacido en Barcelona. He estudiado Ciencias Políticas y tengo un trabajo temporal en la administración pública, y el contrato me finaliza cuando el jefe, un tal Artur, quiera.

(Todo el corrillo de asistentes comienza a aplaudir, con un par de gritos de “ánimos compañera y “estamos contigo”).

D.C: No sé cómo empecé a caer. Un día fui a las fiestas de Gràcia. Había unos chicos muy simpáticos de las CUP. Pasamos rápidamente de los mojitos a la ratafía y recuerdo haber cantado el “No volem ser una regió d’Espanya”. Me sorprendió, en situaciones similares comenzábamos con “Vikie el Vikingo” y “Un globo, dos globos, tres globos” para acabar con el “Avanti o popolo” o “La Internacional”, ya que aunque no son himnos del marxismo-biciclismo, en situaciones festivas se entonan en recuerdo de los viejos tiempos.

(“No te preocupes, eso nos ha pasado a todos”. “Te apoyaremos”).

D.C: Luego vino la cuesta abajo. Me regalaron un escapulario con la foto de Artur, y en vez de tirarlo, lo guardé en el cajón de la mesita de noche. Mi primeras bambas con la estelada mes las regaló un simpático chico de las juventudes de la UGT, que tenía una bonita guitarra y unas rastas ideales y nos cantaba a la luz de las antorchas bellas canciones dedicadas a Ítaca. Tampoco las deseché, y las puse en el zapatero. Luego vinieron las manifestaciones, los manifiestos, el comenzar a votar lo mismo que los de Convergència…

(“Lo importante es salir”. “Tú puedes”. “No mires atrás”).

D.C: Vivíamos un sueño. Me sentía importante. Ya no era alguien en busca de una ideología, en busca de un sentido. Ya no tenía que usar el marxismo-biciclismo para justificar nuestro vacío interior. Había encontrado una causa. Un camino que seguir. Una lucha por la libertad. Y comencé a leer a escondidas las columnas de Vicenç Sanchís. Y tuiteaba bajo el pseudónimo de “Sísí 1714 no surrender” proclamas a favor del referéndum. Y dejé de tomar gazpacho. Y agua de Lanjarón.

(“Eres muy valiente”. “No pares”. “No dejes nada dentro de ti”).

D.C: Y llegó el recurso al Constitucional. Y me hirvió la sangre. Y pensé que España nos oprimía. Había que tomar medidas radicales. Y las tomé. Me puse el escapulario con la foto de Artur. Cambié el café de comercio justo por el “Cafè 1714”. Y las sandalias fabricadas por campesinas bolivianas por las bambas con la bandera negra. Y la bicicleta por el coche, para poder repostar en las gasolineras de Petroli Català. Todo me parecía poco para luchar por tal afrenta.

(“Sigue”. “Todos hemos pasado por lo mismo”. “No te rindas”).

D.C: Y de repente mi compañero J.H me comenzó a pasar sondeos. Y unos tipos de un partido llamado “P….”, dirigidos por un tal P.I comenzaron a pasarnos por la izquierda, por la derecha, por arriba y por abajo… Y empecé a tener mis dudas. ¿Habría llegado demasiado lejos? ¿Me había convertido en una adicta?

(“Con tu voluntad lo superarás”. “Estás haciendo lo correcto”).

D.C: Me decía que no, que no era una adicta. Que yo controlaba. Que podía dejarlo cuando quisiera. Me engañaba. Un día me vi dando la razón a Pilar Rahola viendo una tertulia en la televisión. Me dedicaba a liar cigarrillos usando las páginas de opinión del diario Ara como papel de fumar. Llevaba en el bolso una petaca con Aromas de Montserrat. Y J.H me seguía pasando sondeos en los que no nos votaba ni Joan Saura.

(“Saldrás de esta”. “Sé fuerte”).

D.C: Entonces J.H me dijo que era el momento de dejarlo. Que no “podemos” seguir así. Que por ese camino acabaríamos teniendo que trabajar. Y entonces decidí apuntarme a vuestras sesiones, para salir de este túnel que me lleva hacia la perdición. Hacia tener que fichar y tener solo media hora para el bocadillo.

Monitor: Dolors, te comprendemos. Pero te has equivocado de grupo. Este es el de “ugetistas que pensaron que Pepe Álvarez sabía lo que era un obrero”. El tuyo está en la sala de al lado. Toma un par de ricas galletas de la Cataluña catalana Birba para que superes el mono y muchos ánimos…

P.D: El martes 23 de diciembre, a las 19:00 presentamos al público el libro ‘Me gusta Catalunya, me gusta España’ en la Casa de Madrid (Ausiàs Marc, 37, principal). Entre otros intervendrán el director de este medio, Alejandro Tercero, el periodista José Miguel Villarroya, el ex diputado Antonio Robles y el ex presidente del Espanyol Julio Pardo. Están todos ustedes invitados.

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¿Quién es... Sergio Fidalgo?
Sergio Fidalgo
Tras licenciarse en Periodismo e Historia, comenzó su carrera como redactor erótico ('La guía del sexo'). De ahí pasó a la prensa deportiva (BiB, As, 23 perico y La Grada) y a la política (E-notícies). Ha publicado media docena de libros sobre el RCD Espanyol, uno de poemas de gasolinera ('Antología patética') y tres sobre bares de Barcelona ('Las bravas del Tomás' y 'Barcelona on the rocks' -1 y 2-).