Mas está muy acorralado

El independentismo, a la baja

Por primera vez en muchos meses, hay razones para considerar que el independentismo se mueve a la baja. Las piruetas y martingalas de Mas y de Junqueras han sido groseras y muy visibles. Empantanados por la pura ambición personal, no pueden evitar ser vistos como personajes ridículos. Pero no se ve una alternativa, sino la oscuridad que aportará Podemos.

9 min
Artur Mas, en el acto de apertura de la campaña electoral para las europeas, rodeado de 'esteladas'
Alfons Quintà
Lunes, 22.12.2014 04:00

El soufflé independentista está bajando. Me lo confirma un dirigente de CDC, después de un par de días de constatarlo, porque saltaba a los ojos. "Estamos haciendo -me dice- encuestas telefónicas a raudales. Lo que fue una subida momentánea debida al 9N se ha detenido y hemos empezado a bajar, tanto CDC como ERC. Prevemos que la bajada se acentúe. Mas se mueve sólo en base a estos datos, lo que considero una prueba de que está muy acorralado".

A día de hoy, es imposible negar el oportunismo y el personalismo de Mas y de Junqueras. Las declamaciones han quedado tapadas por banales deseos de poder personal. Las realidades populistas y personalistas han ahogado los clamores aparentemente beatíficos.

La fuente de CDC me dice: "Mira a Mas, Homs, Rull y Turull: con la cara lo dicen todo". Lo hago. Creo que tenía razón. También estoy atento a tertulias de la casta independentista. Veo a ratas que son las primeras en abandonar el barco, como dice el adagio. Quién las ha visto y quién las ve. En todo caso, son capaces de hacer otros papeles de su aburrido cuento. La nota triste es que dentro de CDC nadie osa levantar ninguna banderita crítica respecto a Mas, mientras que hoy toda ERC está con Junqueras.

Podemos, agrandando el vacío

Ahora bien, en política los vacíos se deben rellenar y no veo quién puede hacerlo. Podemos aún puede agrandar el vacío, así como comerse una parte del desorden creado deliberadamente por Mas. Pero no intentará rellenarlo con independentismo sino con comunismo puro. Continuará habiendo, por lo menos en forma de sustrato, estos dos determinismos. La tarea cultural a llevar a cabo para eliminarlos durará años.

Que la obsesión comunista pueda coger voto de la obsesión independentista prueba la inconsistencia conceptual del independentismo casero, que ha sido y es, en una parte inmensa, una reacción irracional y muy reaccionaria en contra de un marco económico, político y de corrupción, donde CDC sobresale.

Aquí ha surgido un independentismo como Francia lo ha hecho un 'lepenismo' fascistizante (pero con más voto obrero que ningún otro partido) y en Holanda el xenófobo Geert Wilders. Estamos ante todas las incoherencias y falsificaciones imaginables. Por eso tampoco importa una más. Ni los elogios castristas y de Putin que siempre dominan en TV3. Ya son ganas de hacer el ridículo.

Cambios objetivos y políticos incompetentes

En muchos lugares del mundo hay un problema creado por la contradicción existente entre cambios objetivos acelerados y unas clases políticas incompetentes y rígidas. Mas se tiró a la piscina vacía del independentismo el 25N del 2012 porque no daba para más.

Cometió un inmenso error por el que no se merece ningún tipo de perdón. Por el contrario, se le debe terminar de estrujar.

Se debe usar el caso de Mas y de CDC como ejemplo para mostrar que tiene muchos puntos de contacto con ERC y Podemos. Los tres han querido ser cambios totalizantes, copernicanos, de ruptura milenarista, a pesar de que todo esto esté desprestigiado en el mundo contemporáneo.

Tres malignidades, más La Sexta

Destacar esta evidencia hace daño a las tres malignidades acabadas de mencionar. Por suerte, ERC y Podemos no tienen medios propios para criminalizar a los que no piensan como ellos, si bien cuentan con periodistas suficientemente tontos como para hacerles el caldo gordo y con algún propietario de medios que juega con fuego. Pienso en José Manuel Lara, propietario de la cadena de TV La Sexta, proveedora de lustre para los zapatos del líder Pablo Iglesias. La broma ha ido demasiado lejos.

También parece broma la pasividad de sectores financieros. Sabían que Mas era un tonto porque con diez minutos de conversación es suficiente para constatarlo. Olvidemos que es eso lo que le hace peligroso, como también lo son Junqueras e Iglesias. ¿O es que Perón, Chávez, el conductor de autobús Madero o Evo Morales son o fueron inteligentes?

Cosmología catalana

Durante los últimos años, Mas ha logrado imponer un viejo mal catalán que Tarradellas definía a menudo, en privado, e irónicamente, como una tendencia a la cosmología. Vamos, que Cataluña debía ser la vanguardia del mundo mundial en sobresaltos irracionales. Aquí se cobijaron transgresiones y rupturas de todo tipo. La más fuerte fue un anarcosindicalismo puro y duro, con muchas manifestaciones colaterales. Pero la burrada separatista del 6 de octubre de 1934 también fue inefable.

En el pasado, sectores francamente reaccionarios no quisieron que el ideario anarquista -que, como tal, era lícito- se fuera moderando, sino que, desde fuera, hicieron de todo para acentuar su radicalización. Lo pasaron peor los dirigentes obreros moderados (como el asesinado Salvador Seguí, 'El Noi del Sucre') que los radicales.

Cuanto peor, peor, no mejor

Aquella cosa bestia de Lenin según la cual "cuanto peor, mejor" no se debe repetir. Lo que encarnó CDC se debe reencarnar de otro modo, destruyendo un sistema de corrupción que impregna a toda la sociedad catalana, no solo a una familia, y echando al traste la torpeza del estatismo, en particular el independentista.

Ahora bien, no tenemos un sentimiento social suficientemente general como para intentar llevar a cabo grandes reformas, amparados por visiones complementarias y prohombres adecuados. Si tuviéramos eso que no tenemos, sería difícil y cuestión de años. No teniéndolo, parece imposible y seguramente lo es. Esto se verá con la composición del futuro Parlamento autonómico, que puede ser desastrosa, aunque probablemente no habrá una mayoría independentista.

Mas, fuera de la Generalidad

Por lo tanto, hoy es lícito estar contento porque quizás (tampoco es seguro) este año será el último en que el impresentable Mas podrá comer el turrón en la Generalidad. Pero, ¿quién lo podrá hacer el próximo año? Mejor no pensar en ello. Mas es el más culpable y aquel sin el cual no hubieran podido llegar tan abajo. Pero no es el único.

En efecto, en Cataluña hay, me dice quien ha hecho la cuenta, unas 13.500 personas que hacen de políticos. Casi todos son personas que solo obedecen porque tenemos un sistema político profundamente vertical. Creo conocerlo muy bien porque estudié y revelé el sistema que Pujol había creado en Banca Catalana.

13.500 políticos verticalizados

Fue aquel sistema el que hizo inevitable una catástrofe bancaria. La anuncié cuando todo el mundo, en especial periodistas serviles, la negaban, para luego afirmar que fui la causa, lo cual tiene narices. Ahora los periodistas no son mejores que los de entonces, ni tampoco lo son los políticos, con alguna excepción.

Aquellas 13.500 personas, y otros que aspiran, dentro del desorden instaurado, a sustituirlas, tampoco son mejores que sus antecesores. Tampoco veo que haya ninguna fuerza que pueda o quiera mejorarlo a cualquier precio. Si existiera, llevaría a cabo un combate constante y público contra la corrupción, contra la destrucción de la sanidad pública y contra la vil ley electoral que impide toda posibilidad de cambio.

Ciertamente, son primordiales los grandes temas. Pero también los pequeños. Pienso en un caso concreto. Es un alcalde de un minúsculo municipio. Gana 2.600 euros al mes, como mínimo y que yo sepa. No tiene ninguna formación y poca capacidad. Reconoce que debe el cargo a su partido y que debe obedecer en todo. Posiblemente el eligieron solo por ser obediente. No creo que sea un caso raro, al contrario.

Periodistas y políticos

Conozco a pocos políticos y a muy pocos periodistas que hayan querido cambiar alguna modesta cosa. Están resignados o marginados. Podría hacer largas listas de nombres. Ahora debería ser un buen momento para que algunos asomen la nariz. La iniciativa informativa del independentismo está bastante parada, después de años de una primacía vergonzosa, ilícita e insolente. Un buen ejemplo es el ridículo anuncio de la revista ultrasubvencionada Sàpiens donde se compara a Mas con Nelson Mandela.

Son días de alegría. A Mas y a Junqueras les van muy mal las cosas. Estuve bastante solo al denunciar la locura peligrosa del independentismo, ya hace años, y tal vez solo del todo, o casi por completo, al hacerlo desde la total independencia respecto a ningún partido. Ha ido bastante bien, porque he sobrevivido. Será mejor cuando no puedan sobrevivir políticamente Mas ni Junqueras.

No bajar la guardia

Todo ello sería una victoria pírrica si no cambiara la ley electoral. Ni el estatuto de los medios de comunicación públicos, en particular TV3. Ni la mitología todavía favorable al pujolismo. Ni el absurdo independentismo. Ni la cosmología petulante de aquellos que fracasan en todos los aspectos de la gestión (o no gestión) cotidiana. Ni el control de la cultura mediante la infamia subvencionadora. Etcétera.

Por tanto, no hay que bajar la guardia en nada. Lo que hace falta es hacer tábula rasa, pero desde el reformismo, condenando la ruptura, independentista o comunista, ahora bien retratadas como meras demagogias. Desde Robespierre a Chávez, pasando por Lenin, Hitler, Perón y las digamos nuestras aportaciones recientes, siempre ha sido así. Nunca se debería haber tenido que dudar. Vienen días en que seguir mostrando la farsa interpretada por Mas y Junqueras continuará siendo un gran deber cívico, en el marco de una gran batalla en la que ya se ven indicios de victoria, a culminar dentro de muchos años.

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