Veremonte no compra los terrenos

Frenazo a BCN World

La compañía promotora del complejo de ocio y juego planeado en Vila-seca no ejecuta su opción de compra de los terrenos, propiedad de 'La Caixa' y a la venta por 377 millones de euros.

4 min
Ubicación prevista para BCN World
Carles Bellsolà
Miércoles, 10.12.2014 16:24

Veremonte se echa atrás. La compañía promotora de BCN World, el proyecto de macrocomplejo de ocio y juego en Vila-Seca (Tarragona), ha comunicado este miércoles que no ejercerá la opción de compra -que finalizaba hoy- sobre los terrenos en los que está previsto construir el proyecto. El grupo que preside Enrique Bañuelos alega que prefiere esperar a que la Generalidad modifique el Plan Director Urbanístico (PDU) que afectará a la zona. El Gobierno autonómico, a pesar de la marcha atrás de Veremonte, se muestra optimista sobre el proyecto, que asegura que empezará a andar en 2015.

En su comunicado, Veremonte explica que "una vez se conozcan las condiciones del PDU y del concurso de licencias de casino, las sociedades precalificadas optarán a ellas ejecutando el proyecto, y para ello, en ese momento, éstas deberán haber cerrado la disponibilidad de los terrenos".

Pese al frenazo, la Generalidad se muestra optimista. En declaraciones a la prensa en el Parlamento autonómico, el consejero de Empresa y Empleo, Felip Puig, ha insistido en que se trata de un proyecto que "tiene recorrido" y que "verá la luz en los próximos meses de 2015", ya que cuenta con suficientes inversores y operadores.

Es el segundo frenazo de Veremonte

Esta no es la primera vez que Veremonte renuncia a comprar los terrenos, propiedad de 'La Caixa', y a la venta por 377 millones de euros. En verano, ya negoció con la entidad financiera una prórroga de tres meses sobre su opción de compra, a la que ahora ha renunciado definitivamente.

La insistencia de Veremonte en no adquirir los terrenos hasta que esté listo el nuevo PDU de la zona se explica porque el volumen de urbanización que prevén los promotores -35.000 metros cuadrados en una primera fase, incluyendo un casino y 5.000 viviendas- no puede llevarse a cabo si este no se modifica.

Y esta tampoco sería la primera modificación de la normativa que se lleva a cabo para satisfacer a los inversores de BCN World. En mayo, CiU y el PSC -en un acuerdo por el que los socialistas catalanes recibieron numerosas críticas- aprobaron en el Parlamento autonómico una reforma de la Ley de Centros Recreativos y Turísticos que, entre otras cosas, incluye una rebaja fiscal del 55% al 10% para los casinos, a partir de la fecha prevista de puesta en marcha de BCN World.

La modificación, que también contó con el visto bueno matizado de ERC y el PP, y la única oposición frontal de ICV-EUiA y la CUP, incluía además modificaciones en la normativa sobre la instalación de casinos y máquinas de juego, el acceso de menores, cambios urbanísticos y la posibilidad de que los casinos concedan crédito a los jugadores.

Rebajas en las expectativas iniciales

El proyecto de BCN World se lanzó en septiembre de 2012, el mismo día que el magnate estadounidense Sheldon Adelson comunicó su decisión -posteriormente, anulada- de construir Eurovegas en Madrid, desestimando la opción de Barcelona. Y, desde entonces, ha ido acumulando frenazos y rebajas de las altísimas expectativas planteadas inicialmente.

Así, el día de la presentación -con participación de diversos consejeros autonómicos-, se habló de 4.733 millones de euros de inversión -con recursos propios-, para construir seis complejos, cada uno de los cuales tendría un casino, un hotel de "unas 2.000 plazas" y apartamentos, complementando la oferta con "centros comerciales, centros de convenciones, teatros, y oficinas". Todo ello, para crear "20.000 puestos de trabajo" directos y otros tantos indirectos.

Menos de un año después, llegaron las primeras rebajas. En mayo de 2013, Veremonte presentó a sus primeros inversores - la familia Ho, que opera casinos en Macao, la hotelera Meliá y Value Retail, propietaria del outlet Roca Village-, que plantearon una primera inversión con cifras muchísimo más modestas: 766 millones -de los cuales se debía financiar la mitad- para construir un solo complejo, ocupando unas 30 hectáreas -20 veces menos que las 600 contempladas inicialmente-, con un hotel de 1.100 plazas, un casino y un teatro. Todo ello debía crear unos 5.000 puestos de trabajo, muy lejos de la cantidad estimada meses antes.

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