Revista de prensa

Rahola abronca a Mas y Junqueras y confirma el desánimo soberanista

Artur Mas y Miguel Blesa copan las portadas. El primero no aclara nada y del segundo se aclara todo, o casi. Nuevo agujero de 15 millones de euros en Caja Madrid entre 2007 y 2010, en plena crisis.

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Pablo Planas
Miércoles, 31.12.2014 10:18

El balance de 2014 de Artur Mas es materia sustantiva de los periódicos. En Madrid es patente la irritación y el hartazgo que genera el personaje. En Barcelona se mantienen las formas, pero comienza a cundir el desánimo. Se constata que la burbuja se deshincha, que la fatiga mental hace mella en los líderes del proceso y en los que empujan el ariete. Entre tanto, el presidente de la Generalidad se regodea con sus logros, glosa el 9N como una batalla épica librada contra "la maquinaria del Estado". Mas alucina y lo flipa. De su comportamiento y de su discurso diríase que está a punto de invadir Rusia. Lo tiene todo preparado y está dispuesto a lo que haga falta, como ya ha demostrado, asegura él, en el pasado referéndum, lo más importante que ha pasado en Cataluña en los últimos trescientos años, también según su versión.

La desconexión con la realidad es un síntoma del presente, de las cartas a los reyes magos, los buenos deseos y las ganas de dejar de fumar. Mas sopla la gaita y traspasa el peso de la responsabilidad a Oriol Junqueras mientras Carme Forcadell, la presidenta de la ANC, no puede disimular su enojo. La independencia está a un paso, el que separa a Junqueras de su propia inmolación. Que todo esto no tiene ninguna gracia le parece así ya hasta a Pilar Rahola, biógrafa de Mas, musa de la patria nueva, instrumento de viento en el Consejo para la Transición catalana y columnista de referencia en La Vanguardia. Doña Pilar se sube por las paredes y enseña la zapatilla a Artur y a Oriol. Ahí va la lectura de la cartilla: "Se acaba el año de la épica y podría empezar el del desconcierto. O del desencanto, después de tanto encantamiento patriótico-festivo, a tenor de los desamores de estos días. Porque es evidente que el 2014 acaba con la ciudadanía –al menos la mayoría que está por el proceso– sin saber qué ha pasado y qué depara el año nuevo. Todo parecía sólido después del exitoso 9N y, sobre todo, encarrilado, pero de golpe, zas, les dio a estos dos, a Mas y a Junqueras, por bailar el baile del ganso, y perdidos en sus vaivenes político-sentimentales, dejaron perdido a todo el mundo. Si algo se palpa en el ambiente es desánimo, un desánimo que nadie sabe de dónde viene, pero que viene tan fuerte que podría cargarse el invento. Y mientras la gente pregunta y nos pregunta qué puñetas pasa, los dos líderes que ejercen el liderazgo deambulan por caminos sinuosos, cuyo relato es incomprensible. De tanta reflexión sesuda, tanta estrategia de vuelo corto y tanto tactismo, se han vuelto crípticos o, peor aún, indescifrables. “Un acertijo envuelto en un misterio dentro de un enigma”, parafraseando a Churchill, aunque esta vez no se trata de la gran Rusia, sino de la pequeña patria lemosina. Sea como sea, nadie entiende lo que está ocurriendo, excepto que ambos partidos y líderes tienen razones muy sesudas para no llegar a un acuerdo solvente".

Como esto siga así, con Mas y Junqueras haciendo el "ganso" y cargándose el "invento" (qué bien se le entiende a Rahola cuando se pone literal), se va a quedar la columnista sin la consejería de Bienestar Social a la que aspira en dura competencia pero buena lid con Teresa Forcades, la religiosa benedictina.

Lo más divertido del mensaje a la nación catalana de Artur Mas es que presumió de la lucha contra la corrupcíón. ¡En el año que confesó Pujol! El "president"... tiene la sede de su partido embargada, a la mitad de sus cuadros imputados, empurados o investigados, a sus padrinos políticos (Pujol, Prenafeta y Alavedra) en la cuerda floja judicial, y habla de corrupción como si la Generalidad y Convergència fueran adelantados y pioneros en el combate contra la lacra del tres por ciento (era más, pero es inútil forcejear contra la costumbre) y los primeros en volverse transparentes. Pasapalabra.

El cemento armado en el rotro, la faz de hormigón del Madrid de San Silvestre es el agujero que generó Miguel Blesa en Caja Madrid, ahora Bankia. El estropicio es de dimensiones estratosféricas. El Mundo abre portada y titula: "Blesa y su cúpula cobraron 15 millones de forma 'irregular'". Firma la nota Javier G. Gallego, que resalta que "pactaron gratificaciones, indemnizaciones y subidas de sueldo del 26%" entre 2007 y 2010 según informó el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (Frob) a la Fiscalía. El País también va por ahí, con el titular: "La Fiscalía investiga sueldos irregulares en Caja Madrid". La Razón apunta a que aumenta el número de abortos entre las menores de quince años y el Abc muestra a dos jóvenes en portada en un día de compras con el argumento de que el aumento del consumo aleja el riesgo de deflación. Y en la prensa condal, Mas con el "argumento" de que "la unidad es lo que más teme el Estado" (La Vanguardia, Ara y El Punt-Avui). El Periódico se sale del carril y se apunta a la moda del optimismo económico con el pronóstico de que la cuesta de enero de 2015 será más llevadera por la bajada del IRPF y los precios.

Entre Blesa y Mas se despide el año de la abdicación, del 9N y de la confesión de Pujol; el año cumbre de la corrupción, con los ERES andaluces, Gürtel, Bárcenas, Pretoria, Pujol-Ferrusola y todos los que saldrán; el año de Pablo Iglesias y del pequeño Nicolás; un año menos y un día más con vida, Kapucinski dixit. ¿No es para estar contentos?

31 de diciembre, Dominanda, Mario y Silvestre.

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