Revista de rosa palo

El divorcio de Marta Ortega, jinetes, pilotos y transparencias

Vuelve el negro, negro interior y negro patriarca, el eterno fondo de armario. Las oposiciones de Ramón García para dar las campanadas y el caos en el Canal Sur. Historias de grandes hombres: los Amancios.

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Pablo Planas
Sábado, 3.01.2015 12:58

Cristina Pedroche marca tendencia. Sus transparencias durante la noche de fin de año causaron conmoción en las redes sociales. ¿Es factible salir a la calle en salto de cama? El modelo es de la colección vampiresa manga del mercadillo de San Adrià, de la línea "noname" de Kalvin y Clein. Pedroche viste como una nibelunga latina de Juego de Tronos y excita la imaginación nacional, que es más de jamón que de paletilla. Pedroche es rotunda, calificación que va de Sofia Loren a Kim Kardashian, cuyo trasero es el selfi del año pasado. Vuelven las bragas negras si es que alguna vez se fueron

No avanzamos. Enseñar la ropa interior es un revival de cuando los tangas barrieron a las bragazas y los pantalones tejanos eran de talle bajo, a la brasileña. Luego, hasta los varones enseñaban la cinta de los calzoncillos por la moda de los pantalones "cagaos", surgida de los presidios, donde están proscritos los cinturones por si acaso.

Más que de día de la marmota, hay que hablar del "mofeta's day". Todo vuelve y revuelve, como el simpático Ramón García, que se conoce que ganó por oposición lo de dar las campanadas. En Andalucía, sin embargo, han acaecido dos extraordinarios sucesos que probarían el carácter telúrico de la noche de las uvas, las malas, las de la ira y las de Vinalopó. La señal del Canal Sur dejó de emitir las campanadas para dar un anuncio, hecho inédito en la historia de la televisión mundial. Segunda rareza: dimitió el director de continuidad.

Navidad. Eterna Navidad. El fondo de la armario es negro por la propia naturaleza de los lugares sin luz. El negro no es un color, sino un uniforme. Y ahí está Raphael para demostrarlo. Junto a Charles Aznavour, Paco Ibañez, Loquillo, Bunbury, Jaime Urrutia y Demis Roussos, así como el Tío Amancio, patriarca de las Tres Mil Viviendas.

Es imposible llamarse Amancio y no ser alguien grande, muy grande, en la vida. Amancio el del Real Madrid y Amancio el de Zara son ejemplos de la importancia de llamarse Ernesto y ser gallego.

Amancio se llama también el hijo de Marta Ortega y Sergio Álvarez, nieto de Amancio primero, el rey del boatiné y tercera fortuna del mundo, por detrás de Slim y de un millonario chino. La tercera hija de Amancio, Marta Ortega, fruto de su segundo matrimonio, casose hace tres años, el 18 de febrero de 2012, con el afamado jinete de doma y saltos Sergio Álvarez, a la sazón de Gijón. La noticia de la ruptura la avanzaban los periódicos de papel en el tránsito del año y es la bomba de la prensa del colocón, digo corazón.

En un El País de días atrás, al dar la noticia, apuntaban: "Marta, de 30 años, está muy unida a su padre quien se ocupa de su formación para que algún día herede el imperio Inditex. Desde que a finales de 2006 se dieron los primeros movimientos de carácter administrativo alrededor de Marta Ortega (su nombramiento como vicepresidenta de las sociedades patrimoniales Gartler y Partler) quedó despejada cualquier duda acerca de quién terminaría asumiendo en el futuro la gestión del inmenso capital de Inditex en manos de Amancio Ortega, casado dos veces y con tres hijos, Marcos, Sandra y Marta. Marta, la pequeña de los tres, la única de su segundo matrimonio, sería la heredera".

En "La Otra Crónica" de El Mundo, Beatriz Miranda afirma que la separación no es tan amistosa, que fue acordada hace meses y que pudiera ocurrir que ella le tuviera que pasar una pensión a él, al jinete. Al escuchar la palabra jinete, Miquelarena salta como si tuviera resorte en el cojín. Es su teléfono móvil, un artefacto que llevaba incrustado en la faltriquera y con el que mantenía un serio contencioso. Son sus nietos, que le llaman para fastidiarle y decirle "Aitita Patata". El teléfono acaba flotando en la bullabesa, lo que es lógico puesto que es un teléfono concha, de los que se abren como una almeja. En el caso de Miquelarena, más que almeja, el teléfono era una ostra por las inauditas dificultades que implicaba su mecanismo de apertura. Un caos y un caso.

El papel satinado también cuenta lo de la nueva novia del piloto Fernando Alonso, Lara Álvarez, periodista y exnovia del futbolista Sergio Ramos, asunto que suscita un interés entre remoto y escaso dada la ruptura del año.

Como ya saben, este es el año de la cabra, cosa por la que las separaciones superarán a los enlaces. El divorcio de Ortega pesa más que una relación catódica del conductor asturiano.

También es tendencia hablar del servicio militar, la mili. Quienes no la han hecho abogan por su reimplantación obligatoria. Miquelarena se la pasó en un parapeto del Sáhara mirando con catalejo como se acercaba la marcha verde. La del doctor Trilladas también fue un infierno. Estuvo de sargento en la milicia universitaria y no le quedan amigos de esa época. Se le conocía como el sargento Paquetes, un incordio cada vez que se quedaba al mando del batallón y capaz de reducir a un soldado que quería asesinar a otro por el expeditivo método de poner en la sien del frustrado homicida el cañón de su pistola reglamentaria. El nen, por su parte, hizo el servicio en las Chafarinas, en un tabor de Regulares.