Revista de prensa

Europa en guerra: Los Kouachi contra un ejército de bolígrafos

Reaparición de Pujol y Ferrusola. No se recuerda nada igual desde que Isabel Pantoja con Juilán Muñoz dijera aquello de los dientes. Los muertos en el camino que oculta la consejería de Ruiz, en La Vanguardia.

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Pablo Planas
Viernes, 9.01.2015 11:54

París. Continúa la búsqueda de los hermanos Kouachi. En la confusión, otro terrorista cazó ayer a una joven policía en prácticas, Clarissa Jean-Philippe, originaria de la Martinica. Se quejan los responsables policiales franceses, según recoge La Razón, de que "nuestros agentes municipales se enfrentan a los terroristas sólo con un bolígrafo". La pluma y la espada. El bolígrafo se ha convertido en un símbolo. Se enarbolan bics en señal de solidaridad. Resulta un tanto patético. El acento de la prensa es el ejercicio de un reconfortante corporativismo mediante el cual todos son unos héroes de la libertad de expresión en particular y de las demás en general.

Ayer todos éramos Charlie y ahora "todos somos franceses", según el retórico editorial de El País que concluye así: "El clima político y social previo no permite engañarse sobre la pervivencia de la sangre fría y de las energías positivas desplegadas durante las primeras jornadas. Por eso hay que exigir seriamente a los franceses que no permitan la desestabilización de su país. Desde Francia surgió el “todos somos americanos”, un mensaje en solidaridad con los ataques sufridos por Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001. Hoy, los amigos y vecinos de Francia tenemos todo el interés en que este país se mantenga firme y demuestre que el terror no puede prevalecer. No encontramos mejor forma de decirlo: hoy, todos nos sentimos franceses".

En El Mundo, Federico Jiménez Losantos aprecia otros matices: "Cuando aún estaban calientes los cuerpos de Wolinski, Charb y demás víctimas del atentado islamista contra el corazón de la República Francesa, (no de un periódico, ni de la libertad de expresión, sino de un Estado laico que no permite encubrir la tiranía sexual o familiar con el velo de la diversidad cultural y la tolerancia religiosa) ya estaban Willy Toledo, la Trujillo, los tíos de Podemos y la panda de Sortu justificando la masacre o exigiendo «respeto para el Islam». Esfuerzo innecesario: en Europa y los USA el terrorismo islamista ya ha impuesto una severa forma de respeto en los medios y la clase política: la autocensura autodenominada sensibilidad. (...) En los USA The land of the free, ni The New York Times ni Wall Street Journal han querido reproducir las viñetas sobre Mahoma que han costado la vida a los humoristas franceses, aduciendo su «sensibilidad hacia las diversas creencias». No entro en la sensibilidad de su accionariado y su cartera publicitaria. El hecho es que su sensibilidad ha estado con los que pueden matar y matan; no con los que pueden morir y mueren. Y con ellos está la mayoría de los medios y los políticos occidentales. Ahora dicen temer que gane la extrema derecha. Su sensibilidad se lo haría pronto llevadero. Entre doblar dos rodillas o una, incluso hallarían cierto alivio".

En el momento de escribir estas líneas, las ediciones digitales de los diarios advierten de nuevos tiroteos, más muertos, heridos y rehenes en la enloquecida fuga de los Kouachi, a quienes testigos presenciales describen fuertemente armados, incluso con lanzagranadas. En El País los terroristas pertenecerían a Al Qaeda. En El Mundo, la noticia es que "interior refuerza el control a cien islamistas en España". En La Razón destacan la mediación de la Fiscalía española para que Marruecos torne a colaborar con Francia y referencian de nuevo su portada de ayer, la caricatura de Mahoma de Charlie Hebdo. Como ya se ha dicho, no todo el mundo se atreve. Pedro Narváez escribe en el diario de Planeta y arranca así un notable artículo: "Lo peor del luto de ayer fue comprobar que hay quien cree, desde aquí, que Europa merece el castigo porque, como los guardias civiles cuando los desangraba ETA, algo habrá hecho esta civilización maltratadora".

La Gran Guerra del XXI que empezó en las Torres Gemelas regresa a Europa y relativiza el resto de la actualidad. En nuestra aldea, Pujol y su esposa, doña Marta Ferrusola, se vuelven a dejar ver en público. Ayer mismo, en el mismísimo Palau de la Generalidad de los días de gloria, ambos asistían a una exposición homenaje al que fuera obispo auxiliar de Barcelona, Joan Carrera. No se había visto cosa igual desde que Isabel Pantoja del brazo de Julián Muñoz sentenció aquello de "dientes, dientes, que es lo que les jode".

Además, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJCat) ha emitido seis autos en los que no sólo aprecia un posible delito de desobediencia en Mas, la vicepresidenta Ortega y la consejera Rigau. A tal supuesto añade el de prevaricación y malversación. No parece que todo esto le quite el sueño al presidente de la Generalidad, que madura la decisión sobre el adelanto o no adelanto electoral la próxima semana. Hasta entonces, todo son rumores, reuniones y repeticiones de lo sucedido hasta el momento, lo que abre el arco de posibilidades a cualquier desenlace.

Esteve Giralt, desde Tarragona, firma en La Vanguardia una reveladora crónica catalana: "La junta de personal del hospital Joan XXIII exigió ayer al conseller de Salut, Boi Ruiz, que la unidad de hemodinámica coronaria esté abierta las 24 horas, 365 días, para evitar nuevos casos como el del paciente que murió de un infarto en su traslado a Barcelona porque el servicio cierra a las 20 horas. (...) Los trabajadores exigen la ampliación del horario, ahora de doce horas, para evitar que otros enfermos con infarto agudo de miocardio “puedan fallecer o sufrir secuelas importantes, a causa de la tardanza en recibir el tratamiento que podría salvarles la vida, como pasó el 25 de diciembre”. La junta de personal asegura que se han producido más casos de enfermos muertos en el traslado, pero denuncia que Salut los oculta. “Hay muchos más que se han quedado por el camino, el código infarto requiere actuar en 120 minutos”, dijo Conchi de Tera (CGT)".

"Retallades" es el término. La palabra está prohibida en los medios públicos y hasta en algunos privados, pero todos somos Charlie Hebdo. Y los muertos por el camino...

9 de enero, San Eulogio y Santa Lucrecia de Córdoba, mártires degollados por no abrazar el Islam.