Abierto a pactar con los escindidos en las municipales

Iceta promete que ofrecerá su cargo si fracasa en las elecciones

El líder del PSC afronta su primer año electoral al frente del partido, después de que en los dos comicios anteriores los socialistas catalanes obtuvieran sus peores resultados de todos los tiempos.

4 min
El primer secretario del PSC, Miquel Iceta
Carles Bellsolà
Domingo, 4.01.2015 13:57

El primer secretario del PSC, Miquel Iceta, afronta un 2015 con al menos unas elecciones -las municipales de mayo, pero quizás también autonómicas anticipadas y generales-, en lo que serán los primeros comicios desde que llegó al liderazgo del partido. El reto, mejorar los pésimos resultados -los peores de su historia- obtenidos por sus antecesores en los últimos años. Y ya ha prometido que ofrecerá su renuncia si no lo consigue.

"Si el resultado del PSC en las elecciones no es bueno, pondré mi cargo a disposición del partido", afirma el líder socialista, en una entrevista este domingo a la agencia ACN. Una afirmación que, no obstante, matiza ligeramente acto seguido.

Así, Iceta recuerda que los socialistas catalanes tienen previsto celebrar su próximo congreso a finales de año. Y explica que, si este congreso llega tras unos malos resultados electorales del PSC, su cargo "estará a disposición", porque "siempre debería ser así". "Cuando uno entra en el congreso del PSC se sabe cómo entra pero no cómo sale, porque para eso estamos", ilustra Iceta. "Mi cargo siempre está a disposición del partido, sean los que sean los resultados del partido, si fueran buenos, también", añade aún.

Ya prometió no ser candidato, y luego matizó

No es la primera vez que Iceta proclama su disponibilidad para dar un paso a un lado. Aunque, en caso de rectificación, tampoco sería la primera vez. En junio pasado, cuando se postuló como primer secretario del partido, aseguró que no aspiraba a encabezar la lista socialista a las autonómicas, sino que su intención era organizar unas "primarias abiertas" para elegir candidato, "a lo largo de 2015", y que no tenía "intención" de presentarse a ellas.

Solo 18 días después, y una vez quedó clara su inminente proclamación como primer secretario, Iceta matizó extraordinariamente esas palabras, cuando explicó que, en caso de un adelanto electoral que no diera tiempo a los socialistas a organizar sus primarias -a día de hoy, aun sin fecha-, no dejaría "tirado" al partido y estaría dispuesto "a lo que haga falta".

Abierto a pactar con MES y Avancem

Iceta también ha abierto la puerta a pactar en los ayuntamientos con las nuevas formaciones surgidas de los antiguos sectores críticos soberanistas del partido, MES (con Ernest Maragall, Geli, Tura y Castells al frente) y Avancem (liderado por Joan Ignasi Elena). Especialmente, en municipios "pequeños", en los que "hay la gente que hay". "Tenemos que hacer muchas candidaturas y tenemos que garantizar muchos gobiernos de progreso", alega.

El líder socialista razona que entenderse con los escindidos del PSC en los ayuntamientos es "más sencillo", porque "las diferencias en el proyecto local son prácticamente inexistentes". También ha abierto la puerta a una entente "a nivel catalán", aunque se ha mostrado escéptico de que eso pueda ocurrir.

Una curva descendente que empieza en 2010

Las últimas citas electorales han sido catastróficas para el PSC. En las europeas de mayo, con Pere Navarro al mando en Nicaragua, los socialistas catalanes obtuvieron su peor resultado histórico en cualquier tipo de comicios, con un 14,28% de los votos. Eso supuso empeorar el récord negativo anterior, en posesión del propio Navarro, el 14,43% de las autonómicas de 2012.

Previamente, en 2011, el PSC afrontó otros dos batacazos, en las municipales y generales. Aunque en ambas convocatorias obtuvo más de un 25% de los votos, en las municipales perdió el control de su feudos históricos del Ayuntamiento y la Diputación de Barcelona, mientras que en las legislativas fue superado por primera vez por CiU.

Y aun arranca de antes el inicio de la debacle: en las autonómicas de 2010, con José Montilla al frente de la Generalidad y el partido, el PSC obtuvo el que entonces fue su peor resultado en cualquier tipo de comicios desde 1980, un 18,38% que supuso la renuncia inmediata del ahora senador.

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