En la Seu d'Urgell

La Generalidad abre otro aeropuerto sin vuelos regulares

La puesta en marcha del aeropuerto, anteriormente de propiedad privada, ha costado a las arcas públicas unos 10 millones de euros, de los cuales nueve corresponden a su precio de compra, y el millón restante, al coste de ponerlo en funcionamiento como aeropuerto público.

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Pista del aeropuerto de Andorra-La Seu d'Urgell
Redacción
Viernes, 9.01.2015 15:52

Se repite la historia del aeropuerto de Lérida-Alguaire, la principal contribución -hasta ahora- del Gobierno autonómico catalán a la muy criticada lista de aeropuertos españoles que entran en servicio con una dudosa demanda de vuelos. Ahora es el turno del aeródromo de Andorra-La Seu d'Urgell -situado en esta última población, también en la provincia de Lérida y a solo 10 kilómetros de Andorra-, que ha sido reabierto este jueves como aeropuerto comercial sin tener cerrado ningún vuelo regular con ninguna compañía. Tanto el de Lérida-Alguaire como el de la Andorra- La Seu d'Urgell son los dos únicos aeropuertos que opera en exclusiva la Generalidad.

La puesta en marcha del aeropuerto, anteriormente de propiedad privada, ha costado a las arcas públicas unos 10 millones de euros, de los cuales nueve corresponden a su precio de compra, y el millón restante, al coste de ponerlo en funcionamiento como aeropuerto público.

Por su situación geográfica, el aeropuerto podría -en teoría- ser usado especialmente por los aficionados al esquí que se desplacen al Pirineo. Con un par de matices. Por una parte, que el de Lérida-Alguaire ya se puso en marcha, en parte, con esta intención, y su rendimiento es relativo: solo acoge a tres aerolíneas, con vuelos únicamente los fines de semana. Por otra, existe el precedente de otro aeropuerto pirenaico escandalosamente infrautilizado, el de Huesca-Pirineos, que en 2013 transportó solo a 273 pasajeros.

Andorra costeará una parte

El aeródromo de Andorra-La Seu d'Urgell presenta, no obstante, algunas particularidades. A pesar de estar ubicado en territorio español, se presenta -ya desde el nombre- como el aeropuerto del pequeño país pirenáico, que no disponía de ningún aeropuerto internacional. Por ello también, y aunque la inversión inicial la ha asumido en solitario la Generalidad, las instituciones andorranas cubrirán parte del posible déficit de explotación del aeródromo: la mitad de este déficit, pero con un límite de 300.000 euros.

La instalación, no obstante, presenta otros límites físicos. Por sus características, solo permite aterrizar a aparatos con una capacidad máxima de 40 personas, lo que pone a este nuevo aeródromo en el mercado de los vuelos charter, los aerotaxis y las mercancías -además de las avionetas privadas, su negocio hasta la fecha-, pero lo excluye de buena parte de los vuelos comerciales regulares.

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