Revista de rosa palo

A Isabel Pantoja le roban el tabaco y unas bragas en la cárcel

Explotación infantil y "moda" inspirada en el exilio del 39. Cuando los hombres ganan menos que las mujeres. La corbata, un mundo que desaparece, como el de los sombreros, los bastones y los mantones.

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Pablo Planas
Sábado, 7.02.2015 12:06

Semanas de la moda. La cutrez que no cesa. Pretenden que desfile una niña de nueve años a la que exhiben como un monstruo de feria. La niña más guapa del mundo la llaman. Al final no la dejaron exponer sus habilidades para el postureo por problemas burocráticos. Se conoce que el lector de parámetros biométricos no reconocía el código de barras de la dentadura de la criatura. La otra noticia es la colección para invierno de una diseñadora que se ha inspirado en el exilio del 39. Tonos oscuros, costuras vistas, cortes irregulares y aires góticos. Las modelos desfilan a buen rtimo, lo que no se parece en nada al penoso paso de la frontera de los derrotados. Si el desaliño del invierno de 1939 es tendencia, los pijamas a rayas pueden ser lo último en la próxima pasarela. Inspirados en el Holocausto. O los andrajos "cajero home". Hay tocados iguales a la chatarra de la azotea de la Fundación Tàpies.

Los modelos masculinos sufren discriminación. La "industria" de la moda es uno de esos pocos sectores donde las mujeres ganan mucho más que los hombres. En otra industria pesada, la del porno, viene a pasar lo mismo. Es fácil de entender que Martina Klein o Naomi Campbell cobren más que el ciudadano Velencoso, que con ese apellido debiera dedicarse al fútbol en vez de a lucir palmito y embutirse en cualquier pijada que se le haya ocurrido a un modisto o a una sastra.

Las fashion week son la última reminiscencia de los mercados de esclavos, al igual que los concursos de belleza son la versión pública de lo que pasa en las salas de espera de los burdeles. Lo raro es que estén prohibidas las corridas de toros y las peleas de gallos pero no que una niña sea objeto de exposición pública como en los certámenes caninos. En Barcelona está muy mal visto el maltrato animal. En cambio, la explotación infantil según y cómo...

Nada que objetar por lo demás. Hay que vestirse y conviene saber que lo oscuro sigue terriblemente de moda en invierno. Como lo claro en verano. El gris es lo que sale más a cuenta. Las corbatas, terminantemente prohibidas. No sirven para nada. Es otro mundo que desaparece, como el de los sombreros, los bastones y los mantones de Manila.

La prensa del corazón atraviesa una mala racha porque ya todo es prensa del corazón. La política es prensa del corazón y los deportes también. Hasta la prensa internacional es prensa del corazón. Dobles páginas de Varufakis por doquier. Dicen que es un gentleman, que el look de Londres es porque había perdido la maleta, que el gabán era prestado y la camisa comprada de urgencia. Lo ha tuiteado su esposa segunda, que es una artista ecléctica heredera de la familia del exemporio griego de la moda, que era una marca que se llamaba Trikistriskis Trikistroikos o algo así en plan Kukutxurruku, Adólfez y Fernández. Que su Yanis es muy limpio y habla un inglés de Cambridge total. Resulta que Varufakis pasa por galán, el Bruce Willis del Partenón le dicen. En invierno va de negro, en una moto negra, con casco negro, botas negras y una mochila negra. Es el yihadist style. En verano opta por el blanco ¡Y hace culturismo! Ya ha salido en el Hola local, que no se llama ni Yasas ni Parakaló sino Hello. ¿Para cuándo una foto de Tania y Pablo en el Hola original? En el bar y en la peluquería nos dicen que están hartos de Blanca y Borja (Thyssen).

Lo que queda de la jet-set en España cabe en una casa de la sierra (pobre) de Madrid, inenarrable espectáculo de contaminación catódica italiana. Nadie en España lleva un pijama de leopardo morado ni se pasa el día reptando de la alfombra al sofá y del sofá a la cama en medio de un escenario que parece una guardería sueca. Eso no es vida o es la vida de un pez en una jaula. También es legal, lo de gran hermano. En cambio, el boxeo casi que no y las peleas de perros desde luego que no. Los que peor lo tienen, aparte de los que consideramos comestibles, son los caballos, a los que espolean, azotan, doman y montan sin que ninguna asociación animalista ponga el grito en el cielo.

Como este país es así y va camino de la caraquización, ni en presidio está ya uno seguro. A Isabel Pantoja, progenitora de unos los seres vivos del antedicho gran hermano, le han robado el tabaco y la ropa interior en la cárcel de Alcalá de Guadaira. Un primo de la ex compañera de celda de Pantoja se ha ido de la muí y ha largado que a la famosa reclusa le hurtaron primero el tabaco. Pidió el cambio de celda y en la mudanza le voló la lencería, unas bragas según la prensa que podrían costar un pastón en eBay. Primero habrá que sacarlas de matute de prisión y después exhibirlas en un plató. Es el próximo reto de Jorge Javier.

La crueldad con la que tratamos a nuestros famosos es mayor incluso que la que se practica sobre los animales. Deberían estar más protegidos. No debe ser precisamente muy de jajaja que te roben el tabaco en la cárcel. Pónganse en su lugar. Ellos, además de mover la cola, hablan.

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