Colapso sanitario con Mas prometiendo el oro y el moro

Mas, sin votos, radicalizado y buscando dinero

Mas, desesperado por su situación preelectoral. ERC tampoco remonta. Ha optado por la radicalización, el sideralismo demagógico y la búsqueda de dinero. Incomprensiblemente, no hay un frente contra la hoy patente destrucción sanitaria.

9 min
El presidente de la Generalidad, Artur Mas
Alfons Quintà
Jueves, 19.02.2015 02:04

Mas ha encontrado una nueva y aberrante filigrana táctica para poder seguir soñando con no tener que dejar la Generalidad después del 27S. Lo ha tenido que hacer al constatar, mediante muchas encuestas telefónicas, que sus expectativas de voto para el 27S no remontan, como también le pasa a ERC. La suma de CiU y ERC queda lejos de una mayoría de escaños.

Según me informa una fuente de CDC próxima a Mas, este solo contempla poder ser reelegido con el apoyo de Podemos, la CUP y quizás Iniciativa. Ha asumido que ya no lo puede conseguir con solo el voto de ERC, ni tampoco coger voto de ERC.

Mas desea un Gobierno español débil

Mas también cree que el Gobierno que saldrá de las futuras elecciones españolas será muy débil y que entonces no podrá resistir el afán secesionista que él está encarnando. Mi fuente de CDC precisa que ella, personalmente, no contempla la posibilidad que se dé lo que Mas querría. Lo que prevé es un Parlamento catalán muy dividido y un Mas retirándose.

En cambio, la fuente es muy tajante respecto a lo que hará Mas en el futuro inmediato: "Mas está lanzado -me dice- a una política de verbalismo izquierdoso. Ha llegado a decir que no le molesta que ERC pierda voto en beneficio de Podemos. Por eso, Mas continuará efectuando disparates izquierdosos, como el muy reciente enfrentamiento con Duran. Un enfrentamiento que retomará inmediatamente después de las elecciones municipales. También está obsesionado en conseguir más dinero y en fortalecer redes de ayuda económica".

Mas, optando por el radicalismo

Queda reafirmada la naturaleza aventurista y de piruetas de Mas. Cuando vio que el radicalismo, históricamente superior, de ERC le podía hacer sombra, se radicalizó. Ahora quiere repetir la jugada respeto a la CUP y Podemos. Resulta muy singular que el máximo dirigente de un partido reaccionario como CDC juegue al radicalismo leninista. A la vez, huye por la vía sideral (como decía a menudo Tarradellas, en privado) y quiere hacer creer eso de que mañana los perros se atarán con longanizas.

Ayuda a dejarlo claro la actitud de TV3 respeto a Podemos. Hace pocos días que una locutora matinal de TV3 hizo una larga entrevista a la dirigente de Podemos en Cataluña que era una serie de lametones serviles. Todas las barbaridades del ultracomunismo están presentes en TV3: simpatía por las bestias secesionistas prorrusas (o meramente rusas) de Ucrania, barnizadas constantes al terrorismo islámico en base al antiamericanismo, chavismo grotesco, etcétera.

Simpatía por Podemos

"Tengo muy claro -me dice la fuente- que Mas querría que Xavier Trias ganara las municipales en Barcelona. Pero en toda Cataluña creo que Mas prefiere una subida de la fuerza de la extrema izquierda a la del PSC o de UDC, y dentro de la extrema izquierda prefiere a Podemos a ERC o a Iniciativa."

Aun así, vale la pena recordar que esto no es nuevo. Jordi Pujol practicó durante decenios lo que en Italia recibe el nombre de cattocomunismo. Hizo "pinza" con el PSUC, en contra del PSC y también contra las posibilidades de existencia de un liberalismo catalán, hoy inexistente, que podía haber encarnado Ramon Trias Fargas.

Otra táctica de Mas es intentar conseguir dinero como pueda porque, a la vez, teme perder el poder. Probablemente CDC desaparezca pero Mas quiere que haya otra fuerza que le reivindique -dura tarea- y para eso hace falta dinerito, al tener que cruzar el desierto, un desierto muy merecido. Algún malpensado podría relacionarlo con la aceleración de concursos en sanidad e incluso en transportes y obras públicas.

Semejanzas con Jordi Pujol

En 2002 y 2003, cuando Jordi Pujol vio que podía tener que dejar la Generalidad, podrían haber pasado cosas parecidas. Se lanzaron las obras del nuevo Hospital de San Pablo, la línea 9 del metro de Barcelona y la Ciudad de la Justicia, también de Barcelona. Todo son temas que después se han analizado a la luz del procedimiento criminal por el caso Palau de la Música, que ha originado el embargo judicial de la sede de CDC. Tiene interés buscar coincidencias de fechas. Quizás cuando se acercan las elecciones hay que hacer cositas y satisfacer a los amigos, que los puedes necesitar.

También es singular el caso de la adjudicación del concurso de ambulancias para el transporte sanitario público, hoy en curso. Su importe es de dos mil millones de euros por diez años. Está dividido en doce lotes, de los cuales nueve han sido ya atribuidos a una misma multinacional. Por un período tan largo y una cantidad tan elevada no podía haber demasiada competitividad. En el tema de las ambulancias entienden bastante el pluriimputado Josep Prat, ex consejero áulico de Mas en sanidad y el ex consejero Xavier Pomés.

Menosprecio al Parlamento autonómico

La privatización de veinte áreas básicas, con la oposición formal y expresa del Parlamento autonómico, es otro tema grande y millonario. El Parlamento autonómico también acordó, en comisión, parar el funcionamiento de la Clínica Privada Barnaclínic, situada privilegiadamente dentro del Hospital Clínico de Barcelona. De momento, ha sido cómo si lloviera. En todo el mundo un incumplimiento de una decisión del legislativo puede costar muy cara. Por supuesto, tampoco sería tolerada por la opinión pública.

En ninguna parte tampoco se permitiría una situación hospitalaria como se está dando esta semana en Barcelona y en muchas partes de Cataluña. El martes, un médico de urgencias del Hospital del Valle de Hebrón me dijo: "No puedo darte el número de enfermos que esperan en urgencias. Hemos (los médicos de aquel departamento) hecho una estimación según la cual hay entre 95 y 130 enfermos esperando. También hay siete ambulancias que ni pueden dejar los enfermos por falta de camillas".

Colapsos en urgencias

Este miércoles la situación era comparable en ese mismo hospital: había 90 enfermos esperando para ingresar en urgencias, algunos, desde hacía cinco días. Ahora bien, la Generalidad ya había encontrado una excusa. Habría una epidemia de gripe. No es verdad. De lo contrario, tendrían que haber advertido a la Organización Mundial de la Salud (OMS). No lo han hecho.

Lo que hay es lo que vulgarmente se llama una ola, como cada año. Pero esta no es la única causa. Hay variedad de patologías complejas, sobre todo en personas mayores. Dar la gripe como explicación celestial indica la mala baba permanente de Boi Ruiz.

Aquella era la realidad en el mayor y mejor (gracias sólo a sus profesionales) hospital público de Cataluña. Un hospital que es acusado, de forma que parece delirante, de "franquista" por el consejero Ruiz.

Sacando a pacientes de las camas

En el Hospital de Bellvitge, en el Moisés Broggi, en el Parc Taulí (Sabadell), en el Josep Trueta (Gerona) y en el Arnau de Vilanova (Lérida), el martes la situación también era de colapso. Había anécdotas patéticas. Así, en varios hospitales se ordenó adelantar las altas de pacientes intervenidos hacía pocos días. Muchos médicos se negaron a hacerlo sin efectuar antes análisis y pruebas radiológicas o ecográficas. El resultado fue colapsar también los departamentos responsables de estas pruebas.

En el Parc Taulí se dio el caso de una paciente que estaba en la sala de operaciones, a punto de ser intervenida, a quien se le dijo que se suspendía el acto quirúrgico porque tenía que ser atendido un enfermo más urgente. Así fue.

Mas, prometiendo el oro y el moro

Mientras todo esto pasaba, Mas efectuaba una declaración a la prensa, obviamente transmitida por TV3, prometiendo el oro y el moro en los siete meses que faltan para el 27S. Prácticamente ni aludió al drama de la sanidad pública. Ay caray, ¿ahora que él está en plena histeria por las malas previsiones electorales de CDC hará lo que no ha hecho en cuatro años? Hay que ser muy cínico para prometer de cara al futuro e ignorar los dramas del presente.

Si los partidos que no han apoyado los monstruosos recortes sanitarios de Mas (como lo ha hecho ERC, no hay que olvidarlo) fueran capaces de articular una reacción y una alternativa en la sanidad pública, seguro que habría una mejor y más fuerte reacción cívica, así como, por supuesto, por parte de los profesionales. Pero los partidos no saben o no quieren hacerlo.

Además, si lo hicieran, ¿qué medio lo recogería? Por supuesto, TV3, La Vanguardia, el cortesano El Punt Avui y las radios de la Generalidad le darían la vuelta a lo que fuera. Su hígado es bastante grande.

Es muy triste, pero muy real. Por lo tanto, si la sanidad pública estuviera donde se merece, por la gravedad del tema, el 27S CDC y ERC recibirían un batacazo histórico, inconmensurable.

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