Revista de prensa

Yanis Monederis y Wolfgang Schäuble: la guerra de los mundos

Europa arde por los cuatro costados y sangra por el este de Ucrania. Schäuble, el ministro alemán del tesoro, frena en seco a Varufakis. El "gurú español" Monedero se pone al día con Montoro. España crece.

11 min
Pablo Planas
Viernes, 6.02.2015 09:52

Europa se desangra por el este de Ucrania. La guerra se ha cobrado ya más de cinco mil víctimas, en su mayoría civiles. Los rebeldes prorrusos recurren al reclutamiento forzoso de carne de cañón y Ucrania clama por las armas americanas. La República también esperó en vano aviones y municiones. Los prebostes de la Unión que azuzaban a las masas en la plaza Maidán se retiraron a sus cuarteles de invierno. Sólo querían hacer cosquillas al oso Putin, del que ahora dicen que padece el síndrome de Asperger y no socializa. Hoy recibirá a Hollande y Merkel mientras las metralletas tabletean en Donetsk. Fuego de mortero sobre los mercados, como en los Balcanes.

Francia y Alemania exploran la vía diplomática en Rusia y los Estados Unidos redefinen la injerencia internacional como tráfico de armas. No se ha cumplido ni un mes de los atentados islamistas de París, de la victoria de Syriza en Grecia, del recrudecimiento de la guerra ucraniana. Europa se reescribe y según los más reputados analistas corre el riesgo de convertirse en un barrio de Kobane. ¿Exageran? Puede ser. Nuestra guerra nada tiene que ver con Rusia. ¿O sí? En el plano superficial, la batalla española se libra en los mercados financieros y en la demanda que vuelve a tirar de una economía desestructurada en torno al turismo y sus derivados (la gastronomía, el fútbol y la moda). El Gobieno lucha a brazo partido contra la prima de riesgo y pulveriza las previsiones de crecimiento. España es la anti-Grecia, el ejemplo que manejan los demiurgos del euro para ilustrar las ventajas de la dieta mediterránea.

En El País, Claudi Pérez porta grandes noticias de Bruselas: "La Comisión Europea corrigió ayer drásticamente al alza sus previsiones económicas para España, con un pronóstico que contrasta con el excesivo pesimismo de finales de 2014. El producto interior bruto (PIB) español crecerá en torno al 2,5% durante los próximos dos años. Habrá creación sólida de empleo por primera vez en lo que va de crisis y con una demanda interna pujante. Eso sí, la dificultad para reducir la tasa de paro (que seguirá por encima del 20% el año próximo), el persistente déficit y la elevada deuda pública nublan ese panorama de fuerte recuperación".

Que está nublado... Antes granizaba. ¿Y cómo ha sido posible este cambio climático? Continúa Pérez: "El regreso de la confianza, la mejora de las condiciones financieras y el desplome del petróleo impulsan la aceleración que permitirá al PIB español crecer un 2,3% este año, seis décimas más de lo que Bruselas preveía hace unos meses. El crecimiento español será un punto superior al de la zona euro, para la que la Comisión también eleva dos décimas su previsión, del 1,1% al 1,3%, por el abaratamiento del petróleo y la caída del euro".

Como todo tiene su sin embargo, si las nubes se agitan demasiado llueve y escribe el corresponsal: "La economía española está cicatrizando, pero la Gran Recesión ha dejado lesiones duraderas tanto por el empacho de deuda acumulado como por las dramáticas tasas de paro, que auguran década y media perdida en términos de empleo. Y se enfrenta a un sinnúmero de riesgos. Los más notables son todo lo relativo a Grecia, el conflicto con Rusia y en general las tensiones geopolíticas, la lenta reactivación de la eurozona, las tendencias deflacionistas, el imprescindible desapalancamiento —esto es, la lenta digestión de la deuda— y, en definitiva, un ramillete de incertidumbres cuya enumeración no cabría en una sábana de matrimonio. Con o sin esos riesgos, la recuperación del PIB (2,3% en 2015; 2,5% en 2016) convive con tasas de desempleo sin más comparación que las griegas en todo el Atlántico Norte, y que seguirán por encima del 20% al menos hasta 2017, tal y como ha ocurrido siempre en España en las crisis mayores".

Estamos apalancados, que en cheli era macerarse en el sofá con una torrija doble cero. Apalancados sobre un polvorín en medio de un incendio pavoroso. Es la crónica griega, la falla por donde se resquebraja un continente en descomposición o cambio, según se mire. Sin salir de El País, Luis Doncel firma en Berlín la doble perspectiva en la lucha grecogermánica, especialidad del "pressing catch" donde las llaves son de verdad. Y ahì, amigo Varoufakis, ya no hablamos del cobrador del frac, sino de divisiones acorazadas. Dice Doncel: "El ministro de Finanzas griego, Yanis Varoufakis, se reunió ayer en Berlín con su homólogo alemán, Wolfgang Schäuble, y le pidió esperar hasta mayo para negociar un nuevo rescate. “Las promesas a costa de terceros no son realistas”, le dijo Schäuble. Dos concepciones diametralmente opuestas de la economía, la política e incluso la historia europea chocaron ayer en Berlín. El ministro de Finanzas alemán, el democristiano Wolfgang Schäuble, representó la visión más ortodoxa con su insistencia en que Grecia debe respetar los acuerdos firmados, independientemente de lo que votaran sus ciudadanos hace menos de dos semanas. “Respeto los resultados electorales. El problema es cuando se hacen promesas que no son realistas a costa de terceros”, dijo el alemán, que recordó que él también tiene un electorado ante el que responder".

Wolfgang Schäuble, herr grossenministren, no está para chorradas. A Noé le van a hablar de agua. Ha puesto sobre la mesa una nueva dimensión del electorado, la del alemán, que quiere para Grecia lo mejor para Alemania. La colisión es inevitable. Grecia se va con Rusia y Podemos viene con Venezuela. Juan Carlos Monedero, al que cruzado el charco conocen por el alias de "el gurú español", le dijo al comandante Adelante que anticipara los petrobolívares para la izquierda radical griega a fin de desestabilizar la zona euro y asentar una base en el viejo continente. Como nadie es profeta en su tierra, aquí nos partimos la caja torácica con el profesor de la Complu y sus meriendas con Carmen Lomana y amigas. Pero en Venezuela, Monedero es Richelieu, Rasputín y Fouché, el Von Clausewitz de la geoestrategia mundial. Y lo tenemos en casa, a un tiro de piedra de La Moncloa. Comandante Monedero. Juega al futbolín con Tsipras, conspira con los Garzón, maneja los hilos de Podemos y es cantautor. Lo tiene todo, hasta pelo. Es un buen partido, tal como se desprende de sus peripecias fiscales. Carmen del Riego, en La Vanguardia, refleja los apuntes contables de la marca Monedero: "Cuando el número tres de Podemos, Juan Carlos Monedero, se encaraba en un mitin celebrado en la localidad madrileña de Leganés con el ministro de Hacienda y decía: “Montoro, me quieres meter miedo, no tengo miedo, tengo mis cuentas en regla”, sabía lo que decía. Fue el jueves pasado, y justo entre ese día y el siguiente entregaba en Hacienda una declaración complementaria fuera de plazo de la que había presentado como declaración de IRPF".

¡Toma Montoro! Monedero tiene una sociedad detrás, una empresa, una especie de Sicav y por ahí le ha colado un gol al ministro de Hacienda. Prosigue Del Riego: "En esa primera declaración, no se incluían los 425.1500 euros facturados por la sociedad Caja de Resistencia Motiva 2, creada por él mismo en octubre del 2013, con el fin de cobrar dinero obtenido de los gobiernos de Bolivia, Nicaragua, Venezuela y Ecuador por trabajos de asesoría desde el 2010, sobre la implantación de la unidad monetaria en Latinoamérica. Una empresa que carece de trabajadores, accionistas y de la que es administrador único. Monedero sabía que Hacienda había puesto el foco sobre él tras publicarse el 18 de enero lo que había cobrado de estos gobiernos, y había intercambiado acusaciones con Cristóbal Montoro. El ministro de Hacienda, sin revelar información alguna, había enviado su mensaje: sólo deben tener miedo los defraudadores fiscales".

Motiva 2, pero muy perjudica 2 están los socialistas y la izquierda tradicional en general ante el avance del frente popular de Tania, Pablo, Errejón y nuestro Yanis Monederis, gran arquitecto del nuevo telón de acero. Grecia mira a Rusia y Podemos al Caribe. El futuro es terrorífico, sostiene Federico Jiménez Losantos en El Mundo: "Por más condimentos que le haya echado este Gobierno a la última encuesta del CIS, por mucho que haya cargado la mano al ascenso de Podemos y a la caída del PSOE, lo cierto es que la tendencia que marca es realmente terrorífica. Sólo una colección de idiotas engreídos como la que rodea a Mariano Rajoy puede felicitarse por el Parlamento que se dibuja tras las próximas generales, en el que, vista la pavorosa impotencia del PP y del PSOE para cambiar de comportamientos y renunciar a la corrupción, los comunistas de Podemos, que en otoño, devorada Izquierda Unida, serán, simplemente, los comunistas, pueden haber ganado las elecciones y formar gobierno con quien quieran, incluida la mitad larga del PSOE. (...) Iglesias y Monedero no son mejores que Tsipras y Varufakis. Unos admiradores del gorilato venezolano y del kirchnerismo sólo pueden traer violencia y corrupción. Para eso necesitan un Parlamento con una mayoría aplastante de la Izquierda y el separatismo. Y eso exactamente es lo que dibuja el CIS. Al rajoyismo, mezcla de perfidia y cobardía que no se veía en España desde Fernando VII, le parece que sacar ciento diez escaños estaría muy bien; y que salvaría lo esencial del sistema, que es, naturalmente, su sueldo. No ven que el PSOE de los ERE cabe en la corrupción caribeña de Podemos; lo que no cabe es la democracia liberal y la idea nacional española".

En El Periódico, Joaquim Coll desarrolla la hipótesis de un "nuevo progresismo" como tabla de salvación del PSOE. Afirma Coll: "Los socialistas han de tener claro que en este 2015 se juegan nada menos que la supervivencia. Se enfrentan al riesgo de otro colapso que les expulse del sidecar. Para evitarlo necesitan por lo menos dos cosas. Cerrar filas entorno a Pedro Sánchez y afinar un discurso no populista pero sí popular que vuelva a conectarles con una mayoría sociológica de ciudadanos que se definen como socialistas y de izquierda moderada. Que la mejora económica se afiance no es solo una buena noticia en general, sino también una oportunidad para que el PSOE levante la bandera de una distribución justa del crecimiento que repare las desigualdades de la crisis. Entre la euforia económica del PP y el catastrofismo político de Podemos, Sánchez puede representar un punto de equilibrio. Pero necesita desarrollar con valentía algo parecido a un «nuevo progresismo» como ayer explicaba Antón Costas en EL PERIÓDICO, a favor del crecimiento, la productividad, la libertad de bienes y servicios, y las oportunidades reales para todos".

¿Y el proceso? Sin novedad en el Alcázar. Las noticias del frente del este son cada vez más graves. Rusia es culpable y la OTAN diseña una "fuerza de acción inmediata" para amendrentar a las hordas cosacas. El Ejército español está al mando. ¿De qué división se trata esta vez?

La Santa Sede no se ha pronunciado sobre Ucrania. El Papa está reunido con "Bartolomeu" hablando de Messi. En Venezuela no tienen papel de water. Urden dejar a Europa sin desodorante. Conclusión: si no queremos acabar como en Caracas necesitamos a Wolfgang Schäuble. ¿Hay algún Wolfgang Schäuble en la sala?

6 de febrero, Santoral del Abc: "Santos Alfonso María Fusco, Pablo Miki, Amando, Ángel de Furcio, Mateo Correa, Silvano, Renula y Dorotea de Capadocia".