Análisis político

Barcelona: de Can Fanga a Can Vies

Trias ha descubierto la Diagonal, en cuyo repintado y asfaltado hay un sobrecoste del 33%. La plaza Macià pasará a llamarse Trias i Vidal de Llobatera, inventor de las "rajoles trencaturmells".

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Pablo Planas
Domingo, 22.03.2015 14:22

Xavier Trias, el alcalde que no tenemos, según la brillante definición de Arturo San Agustín, es una figura de cera en blanco y negro. En vez de vara lleva unas tijeras de cortar cintas en la Diagonal, lo que hace suponer que el día menos pensado descubrirá el Mediterráneo, inaugurará la plaza de Cataluña o el alumbrado público. La descripción prolija y pormenorizada de la acción de gobierno de Trias y sus concejales es de una extensión sorprendente: 14 caracteres, 6 sílabas y 4 palabras: no han hecho nada. A no ser que reasfaltar un pedazo de la Diagonal se considere construir la mismísima Diagonal, lo que daría pábulo al viejo dicho del pulpo como animal de compañía.

El balance de Trias no es desolador porque ni siquiera existe. Durante los últimos cuatro años, Barcelona ha carecido de gobierno municipal. No así de guión y de relato: la 'Ciutat Morta' y los fastos de 1714. El 'Tricentenari' y el premio al "documental" antisistema demuestran a las claras quién manda aquí, y no es precisamente Trias. Al alcalde se lo dan todo hecho, como los galardones del Día de la Mujer Trabajadora a Carme Forcadell y Muriel Casals, las vestales que intentan reavivar el fuego sagrado de la independencia. Sólo faltaba Ada Colau para completar la foto del verdadero Consistorio, el consell de tres. Es el presente y tal vez el futuro de Barcelona, de capital de comarca a ciudad sin ley. De Can Fanga a Can Vies pasando por Can Pixa.

Aparte de en no hacer nada, la banda (municipal) de Trias ha estado bastante ocupada en poner multas, subir los impuestos, encarecer y empeorar el transporte público, incumplir todas sus promesas, promover el incivismo, joder el turismo, marear a los comerciantes con horarios del siglo XIX, agudizar la crisis, aumentar las desigualdades entre distritos y entorpecer en general la natural propensión de los habitantes de esta urbe a la laboriosidad y las buenas maneras.

En esos campos, las aportaciones del alcalde y compañía son tantas, tan variadades y sustanciales que la comisión del nomeclator callejero debería plantearse sustitutir el nombre de la plaza Francesc Macià por el de plaza de don Xavier Trias i Vidal de Llobatera, 'metge, batlle i inventor del panot amb relleu de fulles de plàtan', vulgo "rajoles trencaturmells". Los traumatólogos, con perdón de los traumatólogos, están de enhorabuena. Trias, que es un colega.

Sergio Fidalgo ha entrevistado a Alberto Fernández, el líder del PP en Barcelona, quien afirma que ha habido un sobrecoste del 33% en las obras de la Diagonal. De eso también puede presumir el todavía alcalde Trias. ¿Un 3% dice usted? ¿Un 5%? Para nada. Aquí, en Barcelona, el sobrecoste es sobrecogedor, un 3 más otro 3 que hacen el 33%. Matemática parda. El presupuesto inicial del repintado y solado era de 12.249.218 euros y un 33% por ciento de más son 4.042.241,94 euros. Más de cuatro millones de euros. ¿Quién habrá sido el "dinamizador"?