Revista de prensa

El "Riverita telegénico" de Abc y los "bisbes africans!" de Arasa

Encuesta de El Periódico para las autonómicas del 27 de septiembre: CiU 31/32 (50); ERC 27/28 (21); Ciudadanos 23/24 (9); PP 12/13 (19); Podemos 11/12; PSC 10/11 (20); CUP 9/10 (3); ICV: 8/9 (13).

11 min
Pablo Planas
Miércoles, 4.03.2015 11:23

Si hoy se celebraran las elecciones autonómicas, si hoy fuera domingo, si esto fuera Springfield... Los sondeos son el oráculo, una apuesta de futuro inscrita en los posos del café del día o en los higadillos de un polluelo. A una noche de la luna llena más pequeña del año, el parlamento autonómico catalán quedaría como en el subtítulo. Los augures acusan a las vestales, el fuego sagrado del proceso se apaga. En el año chino de la cabra manda Eros en conjunción con Saturno y hay más fusión que dispersión. Vuelve la era Acuario.

Darle texto periodístico a una encuesta es como picar piedra, trabajos forzados y por lo común desaliñados, actos contables. No es el caso de la crónica que acompaña al sondeo de El Periódico, que firma José Rico. Aporta análisis y resulta perfectamente legible, además de interesante. Hay vida inteligente, pues, en las cocinas del diario del grupo Z. Sostiene Rico: "Largo, muy largo se les va a hacer a Artur Mas y a Oriol Junqueras el paréntesis que abrieron en el proceso soberanista cuando decidieron retrasar hasta septiembre su experimento de elecciones «plebiscitarias». La fuerza que CiU y ERC ostentaban tras haber salvado el 9-N con un éxito de movilización se está consumiendo desde que el barco en dirección a Ítaca permanece fondeado a la espera de retomar el rumbo en mayo con la campaña de las elecciones municipales. Este compás de espera y la mar arbolada que propaga cada semana la 'comisión Pujol' suponen un revés para CiU y Esquerra, que a seis meses para las elecciones están bastante lejos de alcanzar la mayoría absoluta con la que el órdago independentista se consideraría refrendado. Ahora mismo son 10 los escaños que les separan de ese objetivo, según refleja el Barómetro Político de Catalunya del Gabinet d'Estudis Socials i Opinió Pública (GESOP) para EL PERIÓDICO".

De ahí para abajo, el retrato de Rico es el siguiente: "El principal caladero de votos de Rivera sigue siendo el PP, al que arrebataría el 40% de sus votantes. No obstante, el partido de Alicia Sánchez-Camacho ha tomado una bocanada de aire en los últimos meses y obtendría 12 o 13 diputados (ahora tiene 19), dos más que en la encuesta anterior. El que no levanta cabeza es el PSC, que de nuevo se movería en una horquilla de 10 u 11 representantes (hoy tiene 20) al retener solo a tres de cada 10 votantes. Peor le va a ICV-EUiA, que paga su bamboleo soberanista y el 'efecto Podem' con una sangría que le dejaría con 8 o 9 escaños, dos menos que en noviembre. Si no convence a Podem para aliarse, podría convertirse en farolillo rojo del Parlament".

Una encuesta mide sensaciones, que es como pesar olores o interpretar sueños. Ciudadanos ocupa el espacio mediático que hace unas pocas semanas era exclusiva de Pablo Iglesias. ¿Lo recuerdan? Albert Rivera es el hombre del momento. Salta de portada en portada con todo tipo de parabienes editoriales. Ayer protagonizó el Foro del Abc y causó sensación a tenor del despliegue redaccional. Ignacio Camacho destaca: "Frescura y sonrisa. Ésas son las dos razones principales por las que Albert Rivera está logrando asentar la expectativa de regeneracionismo templado que no ha podido consolidar Rosa Díez. Les separan leves matices ideológicos -UpyD tiende a socialdemócrata y Ciudadanos, a demócrata liberal- y un concepto de partido más flexible en el segundo que en el primero, pero la diferencia esencial reside en una cuestión de empatía política. El joven líder catalán encarna la aspiración de relevo generacional que se ha hecho patente desde la abdicación del Rey, mientras R10 no logra sacudirse de encima su propia biografía de dirigente convencional, aferrada a una clásica nomenclatura de aparato que ha clonado en su pequeña organización tercerista. Díez, que emergió con la rotunda firmeza moral de las víctimas del terrorismo y su lucha antinacionalista, se ha desubicado a sí misma al aparecer ante la opinión pública con una permanente expresión de cabreo con el mundo. Ha disipado su meritorio esfuerzo en un ceño crispado que puede tener éxito en un Pablo Iglesias aupado por el sentimiento de revancha rupturista pero provoca cierto rechazo entre el moderantismo natural de las clases medias. Ahí es donde pesca este Riverita telegénico, de sonrisa prudente y despejada, con sus modales de yerno formal y un lenguaje todavía algo superficial pero cargado de tonos de confianza; un discurso responsable, forjado en la difícil Cataluña del pensamiento único, capaz de tranquilizar a los grandes empresarios y encandilar a las pequeñas burguesías urbanas".

Tras el "Riverita telegénico", el de las distancias cortas. En el mismo Abc, Rosa Belmonte se ocupa de la pincelada colorista: "Con traje azul marino, estrecha corbata azul, camisa blanca, zapatos de cordones negros, elocuencia, olor a limpio y los 35 años, Rivera se puso delante del atril y empezó su discurso. Sin leer ni una sola palabra. Sin llevar ni un papel. Desde las 15.43 a las 16.16 horas. Del tirón. Que si tienen un proyecto de valores, que si cree en el renacimiento civil de España, que si Ciudadanos está creciendo porque proponen y no protestan, que defienden la reforma y no la ruptura. Citó a Suárez, González y Aznar, pero no a Zapatero («hizo mejores cosas en la oposición que en el Gobierno», dijo después) ni a Rajoy. Pese a la cacareada juventud, Rivera sucumbe a la cháchara de los políticos de cualquier edad: dice «poner en valor», «empoderar» y «líneas rojas». Al menos no suelta el «implementar» de Pablo Iglesias".

La prensa digital también atiende al fenómeno. Tomás Cuesta, en Libertad Digital, le dedica su imprescindible artículo de los martes, titulado para la ocasión "La carga de la brigada Rivera". Escribe Cuesta: "Podemos, por un lado, obviamente el siniestro, y Ciudadanos por el suyo, que para muchos es el nuestro, podrían conseguir que el combate del siglo (¡lástima de Eurovegas!) se acabe solventando en la categoría de los welter. Y, pese a que Pablo Iglesias -tan "iskra", tan chispero- gallea con los guantes con más plumas que cresta, no se sabe si aspira a armar la guardia o pretende desarmar a un picoleto. Rivera, sin embargo, no se faja con sombras, no farfulla improperios. Puntea con el jab (de izquierda, por supuesto), pega con la derecha. Es liviano, es flexible, es veloz, es paciente. Es un ejemplo neto de que el maestro Sloterdijk ni truca la balanza ni falsea las pesas. Voilà la différence. Voilà la ligereza".

En el otro lado, El Mundo continúa con la precipitación en desgracia del presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, ejemplo del dicho de los dos telediarios. Otro González, el señor Santiago González, lo explica todo en su artículo: "Una de las cuestiones más peliagudas para todo gobernante es cómo deshacerse de sus excedentes, cómo decir a uno de sus fieles: «He decidido prescindir de tus servicios», sin emplear siquiera uno de esos deliciosos eufemismos construidos ad hoc: «Te agradezco los servicios prestados»".

Continúa: "No importa el grado de poder del gobernante. Franco y Felipe González tenían un problema parecido para afrontar las crisis. El dictador inventó la figura del motorista, que aún funciona como metáfora de la destitución. Se cuenta que en cierta ocasión recibió la visita de un ministro amigo que fue a quejarse, a lo que respondió con su legendario empleo de la alteridad: «Desengáñese, amigo mío, ¡que vienen a por nosotros! ¡Que vienen a por nosotros!». Un socialista de primera hora fue a La Moncloa a exponer a Felipe su protesta por darle la cuenta. Felipe le dio tal explicación que el hombre creyó que había sido confirmado. Dicen que el tiburón cierra piadosamente los ojos al atacar a su víctima, pero debe de ser una leyenda marítima. Contaba el socialista José Ramón Recalde que, detenido en los años 60, fue víctima de una paliza considerable por uno de sus carceleros. Entonces, contaba, «recordé una frase de Sartre sobre lo insoportable que le resultaba al torturador sostener la mirada al torturado. Y me puse a mirarle a los ojos. 'Chulo', me gritó, y me pegó con renovados bríos. Entonces pensé que aquel señor no había leído a Sartre y volví a bajar la mirada»". (...) De Rajoy siempre han destacado los suyos su frialdad letal en el manejo de los tiempos, pero está llevando la guerra de nervios hasta unos extremos que se le va a pasar el arroz. Mariano, que es para hoy, le están diciendo desde su partido y desde la prensa amiga".

El remate del texto es de Puerta del Príncipe en la Feria de Abril: "Para qué las prisas. Fíjense, por ejemplo, en lo tempranamente que designó candidato a la Presidencia de la Junta de Andalucía. Juan Manuel Moreno Bonilla, que, en acertada sentencia de Antonio Burgos, «tiene nombre de árbitro de primera división»".

Notición, notición: Francesc Homs va a escribir un libro, el libro negro de Petete. Homs y libro. Suena raro, pero cosas más extrañas se han visto, como la botifarra dolça, por ejemplo. Será una denuncia sobre la recentralización de España, un memorial de agravios, una colección de injusticias, una causa sumaria contra los jacobinos. Y lo escribirá un negro, negro sobre negro. Un libro negro es como libro en blanco. Molan más los libros rojos. Jordi Pujol recogió en uno sus grandes sentencias políticamente correctas.

Otra joya. Columna de Daniel Arasa en La Vanguardia. Se titula "Volem bisbes africans". Sostiene Arasa: "A raíz de informaciones de prensa, un grupo de personas discutían acerca del posible sucesor del cardenal Lluís Martínez Sistach al frente de la archidiócesis de Barcelona. Las posiciones adquirían un aire que no me gustó. Unos y otros planteaban nombres en función no tanto de las cualidades personales o de la experiencia pastoral de cada posible candidato, sino de su presunta posición respecto al proceso soberanista catalán. Para unos lo fundamental era que estuviera engagé con las propuestas de independencia, mientras que para sus contrarios la cualidad básica sería su implicación en la permanencia de Catalunya en España. Algunos de los interlocutores incluso subían el tono en sus intervenciones. Es este un debate clerical en el que no me siento cómodo porque confío en quien nombren desde las instituciones superiores de la Iglesia, lo aceptaré con gusto y estaré a su servicio, pero cansado sentencié: “ Volem bisbes africans!”. Hubiera podido decir del mismo modo filipinos, canadienses o austriacos. O de los obligados a salir de Oriente Medio por la persecución".

4 de marzo, Santos Casimiro, Apiano, Basilio, Eugenio, Cirilo, Elpidio, Néstor, Focio y compañeros y Pedro abad.