Revista de prensa

Los Pujol son andorranos y no tienen dinero fuera

Oriol Pujol introdujo el factor pequeño Nicolás en la supuesta campaña del Estado contra el clan por culpa del proceso separatista y tal. Zuckerberg se lleva casi todas las portadas con el cuento del Mobile.

8 min
Pablo Planas
Martes, 3.03.2015 10:06

Mark Zuckerberg es el sujeto con camiseta de andar por casa que paseó ayer su verbo florido y sus ideas de bombero torero por el "Mobile World Congress", la feria de muestras sobre los teléfonos que dejaron de serlo. Zucky para los colegas dice a veces que lo importante son los datos, pero que las personas también cuentan. "Inventó" una cosa que llaman "facebook" y que en origen era una especie de catálogo de churris cachondas para mamarrachos en celo del tipo que agredió a una mujer en la Diagonal y lo grabó con el teléfono móvil para colgarlo en la red. El imbécil, no Zucky, sino el otro, aún no ha sido detenido.

De las "hermandades" universitarias de los Estado Unidos, el "facebook" se expandió como el mejillón cebra y el siluro germano, especies invasoras del Ebro amazónico. El truco del almendruco consiste en que twitter, tuenti, facebook, meetic y saca se han convertido en "herramientas" imprescindibles sin las que un individuo no es más que una persona carente de rastro, huella y "personalidad" digital. Pavadas. Zuckerberg es un vendedor de crecepelo que se hizo rico, muy rico, gracias a que millones de personas en todo el mundo padecen agorafobia y además no les importa exponer sus miserias sin pudor alguno. Hasta pagarían por colgar en la red un autorretrato del culo.

Total que el muchacho millonario está o estaba por aquí dando la chapa a los "ejecutas" de las compañías telefónicas, cuya función es la de asentir en plan "yes bwana" y engordar los palos a los clientes por si cuela. Aviso a la población: Revisen sus facturas y no se fíen ni un pelo de las compañías de suministros, sean de la luz, el gas, el agua, la gasolina o el teléfono. Los empleados no tienen la culpa, pero trabajan para tontainas que quieren enriquecerse tanto y tan rápido como Zuckerberg. Y lo tienen fácil, porque en España no existe el Ministerio de Industria sino el del Turismo, ocupado por José Manuel Soria, el sosias de Aznar sin mostacho. Soria es un campeón, diría Arenas, que cada vez que dice que baja el precio de la electricidad suben el pan y la luz.

Los periódicos lo flipan con Zuckerberg, al que, salvo ABC y La Razón, dedican las fotografías de portada como si fuera un gurú de la modernidad en cuyo cerebro residen las claves del futuro. Pero no es verdad. El futuro no es digital, sino marrón casi negro. En el Abc de Cataluña, la portada es para el Rey con el antecitado ministro de Turismo en el Mobile. Otra foto en el interior muestra al "Alto Comisionado" de la Marca España, Carlos Espinosa de los Monteros, junto al alcade de Barcelona, Xavier Trias. El pie de foto asegura: "Proyectar España a través del Congreso Mundial de Móviles. Marca España quiere aprovechar la repercusión del MWC, que ayer se inauguró en Barcelona, para potenciar la imagen de España en el exterior. Presente en el MWC y en la exposición virtual que hoy se presenta en el Port Vell de Barcelona, Marca España se marca como objetivo promocionar la innovación nacional en el que es durante estos días el mayor escaparate tecnológico del planeta, el MWC". Tela.

Como a Mas con el Rey, al todavía alcalde de Barcelona se le ve posar con disgusto y ya ha dicho que por "problemas de agenda" no asistirá a la exposición de la Marca Hispánica, en la línea de lealtad y colaboración habitual.

El "Mobile" tiene la ventaja de que ocupa el "prime time" de los medios en detrimento del proceso, de Podemos y de las cogitaciones de Rajoy para nombrar candidatos a la Comunidad y alcaldía de Madrid. Con lo que no puede el congreso es con la familia Pujol, tres de cuyos miembros comparecieron ayer en el parlamento catalán. En síntesis, Marta Pujol, la arquitecta, no sabe nada, tiene un despacho y cobra del ayuntamiento de Sant Vicenç de Montalt por costumbre, con un contrato que expiró hace más de diez años. Pere Pujol, el ingeniero agrónomo que trabaja en "Entorn", la empresa de los Sumarroca, amigos del clan, ha sido hasta el presente el más discreto y menos soberbio de los hermanos. Eso sí, tampoco aclaró gran cosa, por no decir nada. También depuso Oriol, el expolítico y más conocido de los vástagos pujolianos. Según Sostres, el menos apto de todos para la política, sobre todo en comparación con JPF, al que el columnista insiste en calificar de "psicópata". Escribe además: "Las naciones grandes son gángsteres -Kubrick lo dice- y las pequeñas, prostitutas. Jordi y Oriol confirman los dos extremos de la frase. Cataluña es exactamente lo que los Pujol han hecho de ella, y es perder el tiempo no rendirse a esta evidencia. Artur Mas trató de huir de la sentencia haciéndose independentista, pero no es más que un hámster corriendo en la rueda. Nadie escapa".

Lo mejor de la comparecencia de Oriol Pujol fue el descargo final, cuando introdujo en la trama al pequeño Nicolás, que es el que faltaba, y afirmó que todo lo que le pasa a su familia es un ataque del Estado contra el proceso soberanista. Lo de Monedero, sostuvo, es lo mismo. Las reiteradas negativas sobre la posesión de dinero en el extranjero inducen a pensar que los Pujol se han hecho andorranos, nacionalidad de un Estado propio que puede abrazar cualquiera que tenga dinero, ganas de esquiar y sea cliente de la "consultoría" esotérica de la bruja Adelina. Sólo hacerse el sueco es más fácil.

Es tópico que la mejor defensa es un buen ataque, pero lo de Oriol no fue un ataque sino una pataleta que añade oprobio a la familia, una muestra de "parlamentarismo" que no sólo puso al descubierto las vergüenzas de los diputados comisionados sino la del propio interpelado, que recurría a sus "derechos" como ciudadano tras haber renunciado, a la fuerza, a sus privilegios como político.

La patética presencia de Rull, Turull y Corominas para ver si su excolega salía manso o júnior confirma el estado de nervios, crispación, desconfianza y final de etapa de Convergència. No quedó claro si estaban allí para arroparlo o amedrentarlo. Saludos de cortesía y prueba superada. Esta vez nadie se metió con Mas, con lo que sus señorías todas (a excepción un poco de Sergio Santamaría) desperdiciaron otra ocasión para indagar y hurgar en lo que sabía y dejaba de saber Mas.

Para acabar, Sergi Doria, en el Abc, se ocupa del obituario de González Ledesma: "Cuando Francisco González Ledesma puso a su inspector Méndez a investigar un caso de trata de blancas en «Peores maneras de morir», el antihéroe de su saga negra era una errática sombra del pasado en una Barcelona con la que no se identificaba. No era la primera vez que el abogado, periodista y el escritor bautizaba una novela con la muerte. Cuando el inspecctor cumplió 25 años, en 2009, protagonizó «No hay que morir dos veces», y en 2013, «Peores maneras de morir». La razón, según su creador, es que «todos vivimos mientras alguien nos recuerda». Hasta que en 2011 un ictus segó la memoria del escritor que cifró en los recuerdos la garantía de la supervivencia".

Y continúa: "Representante -como Manuel Vázquez Montalbán o Juan Madrid-–de la novela negra que eclosionó con la democracia, González Ledesma había nacido en el popular barrio del Poble Sec, muy cerca de aquel Paralelo que fue el Broadway del proletariado. En su autobiográfica «Historia de mis calles» evoca el diminuto piso del que asomó una escritura solidaria con quienes padecen la Historia: «Tenía su pedacito de sol racionado, su cola de nube fugitiva (no cabía una nube entera en nuestra cuadrícula de cielo), sus otras galerías donde las vecinas se dedicaban al chismorreo y al espionaje internacional, sus piernas de nenas que salían a tomar el aire, sus vecinos en pijama...»".

3 de marzo, santoral: Marino de Cesárea, Asterio, Anselmo, Celedonio de Calahorra, Ticiano, Winwaleo y Catalina Drexel.