Sorpresas te da la vida

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Martes, 10.03.2015 08:25

“Sorpresas te da la vida, ¡ay dios!”, nos contaba Rubén Blade en su canción sobre Pedro Navaja, ese “matón de esquina el que a hierro mata a hierro termina”. Quién puede también terminar a hierro es la actual política. Los partidos tradicionales se empecinan en mantener activas las viejas formas de actuar, esas que repudia una buena parte de la ciudadanía. En los últimos días, hemos tenido algunos ejemplos que deberían hacer reflexionar a sus protagonistas para no acabar como Pedro Navaja.

Rull no tiene ni idea y se refugia en la emoción patriótica como sucedáneo de la política. Luego vendrán los lloros amargos endosándole el fracaso al vecino

Josep Rull, el número dos de CDC, sigue confundiendo la realidad con sus deseos. Su partido, CDC, todavía no se ha recuperado de los efectos del caso Pujol que van para largo, se encuentra inmerso en una encrucijada de alto voltaje sobre el proceso soberanista que parece un callejón sin salida, y sigue atrapada en su propia política de fuga hacia adelante. Para disimular la frustración, que ya es una realidad, promete sin ruborizarse que Cataluña “será una nación libre en el plazo de un año”. Después de oírlo se entiende mejor la frase que Valentí Puig escribe en El País sobre el proceso soberanista “ni quienes lo impulsaban sabían hacía dónde iba ni para qué”. Evidentemente, Rull no tiene ni idea y se refugia en la emoción patriótica como sucedáneo de la política. Luego vendrán los lloros amargos endosándole el fracaso al vecino.

PP, IU y PSOE. Cada día soy más partidario de dar la independencia a Madrid Comunidad. Todos viviríamos mejor, sobre todo, sin aspavientos. Rajoy designa candidatas a Aguirre y Cifuentes y en 48 horas acaban a “gorrazos” –o quizás navajazos- porque doña Esperanza Aguirre no quiere que le impongan nada. Aguirre no será Cifuentes, y mucho menos Fabra, que tendrán que tragar con el programa que les imponga Génova y con las listas que le dicte Génova. En el PSOE, no van mucho más allá. Se llenaron la boca de democracia y primarias y, a las primeras de cambio, se cargan a Tomás Gómez. Seguramente, Ángel Gabilondo es mucho mejor candidato pero las formas fueron manifiestamente mejorables. Al menos el PP reconoce al “dedo” de Rajoy. Lo de IU podría sonrojar al mismísimo Richelieu porque le han ganado por la mano en conspiraciones, purgas y expulsiones. Todo un espectáculo, sin duda.

Podemos. Los nuevos de la política reviven lo peor de la política. Nada de explicaciones sobre financiación ilegal ni sobre dudosos cobros de Venezuela, nada de aceptar entrevistas que no sean amables, nada de hablar claro sobre su programa. Los viejos vicios se instalan en este falso nuevo que ha crecido mamando de la ubre de Izquierda Unida durante años. La última, el anuncio de entrevista de Iglesias con el rey al que aplaude como posible ganador de un referéndum sobre el modelo de estado. Que a nadie le extrañe, Iglesias aplaudió a rabiar al Papa en su discurso en el europarlamento.

Los viejos vicios se instalan en este falso nuevo que ha crecido mamando de la ubre de Izquierda Unida durante años

Núria Bassols, la flamante Comisionada para la Transparencia, dice que los imputados pueden figurar en las listas hasta que se les abra juicio oral. Por qué en el juicio oral y no cuando haya sido condenado, por ejemplo. Pues vaya con la transparencia. Los partidos intentan auto-protegerse constantemente de esta lacra. Ven la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio. Ningún partido está dispuesto a hacer una clara ley de financiación y de poner una línea roja para separar lo político de lo judicial. Un imputado debe dejar la política y someterse a juicio. De entrada, debe asumir sus responsabilidades políticas y si es condenado deberá asumir las judiciales. Si es inocente, los partidos deberían tener previsto un mecanismo de readmisión. El PP tiene plagadas sus listas de imputados, y algún condenado, y el PSOE tiene a dos ex presidentes de Andalucía y unos cuantos ex consejeros. Sánchez amagó con ser duro pero se ha quedado a medias. No se ha atrevido a romper las costuras del partido. Pero lo mismo pasa en todos los partidos, así no es de extrañar que la ciudadanía este harta. Sólo Jordi Cañas, ex diputado de Ciudadanos, dejó su escaño por una imputación. Asumió su responsabilidad política, luego los juzgados se pronunciarán. Pero, de entrada Cañas ha dado una lección que más de uno debería asumir.

Encuestas. Con este atribulado panorama, las encuestas –que casi nunca aciertan pero que marcan la agenda política- siguen de protagonistas. La última que PP, Podemos, Ciudadanos y PSOE están en un pañuelo. Les separan apenas cuatro puntos en unas generales. En Andalucía, más de uno cruza los dedos por lo que pueda pasar y en Cataluña, los separatistas se diluyen como un azucarillo. La encuesta de El Periódico ha calentado los ánimos y es un elemento más para decir alto y claro que el 27-S no se celebrarán elecciones. Núria de Gispert, la presidenta del Parlament, apunta la excusa. Si Mas convoca unas plebiscitarias y los partidos no las aceptan pueden no convocarse. Aviso a navegantes

Junqueras y Bosch. Hace unos meses se las prometían muy felices y ahora andan apesadumbrados. Bosch no será alcalde de Barcelona y Junqueras corre peligro de no serlo en Sant Vicenç dels Horts. El efecto Podemos y Ciudadanos pueden dar al traste con sus expectativas personales y pone en jaque su hoja de ruta. Un mal resultado de Junqueras y Bosch dejaría a ERC tocada, sin lugar a dudas, aunque sus resultados fueran mejores que hace cuatro años. Mal le iría al nacionalismo separatista si Barcelona no tiene un alcalde nacionalista. Por si acaso, Construim –la plataforma de Duran- se ha registrado como partido.

“Sorpresas te da la política ¡ay dios! y candidatos para Pedro Navaja, unos cuantos.

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¿Quién es... Toni Bolaño?
Toni Bolaño
Miembro del Consejo Editorial de CRÓNICA GLOBAL. Ex director de Comunicación de la Presidencia de la Generalidad y del Ministerio de Industria, Energía y Turismo. Tertuliano en Cadena Ser, Antena 3 y La Sexta.