"Mas ya no lleva el timón. Navega como Ulises entre Escila y Caribdis: atado al palo de mesana. No puede escuchar las sirenas de la realidad, porque si lo hiciera, tendría que abandonar la nave"

Antoni Puigverd, escritor y poeta, en un artículo publicado este miércoles en La Vanguardia:

"[...] La famosa 'desconexión' catalana fue el ejemplo más vanguardista de política virtual. Tan pronto Mas se puso al frente de la corriente gigantesca que se había manifestado en el 2012, una parte de la sociedad catalana empezó a vivir como si ya estuviera separada de España. Esto ha permitido experimentar euforias inéditas. Ahora aquellas euforias tienden a metamorfosearse en desengaño y mal humor. Regresa el català empre­nyat al reencontrarse en el mismo punto del que huía. Las dificultades de la desconexión real son hercúleas y la musculatura del soberanismo quizás menos heroica de lo que se afirmaba. [...] ¿Qué pasará si los tres partidos plebiscitaristas (CDC, ERC y CUP) no conforman ni la mayoría de 90 diputados que se necesitó para reformar el Estatut?

Es natural que Mas no se refiera a tal eventualidad negativa: desanimaría a los suyos. En realidad, Mas ya no lleva el timón. Navega como Ulises entre Escila y Caribdis: atado al palo de mesana. No puede escuchar las sirenas de la realidad, porque si lo hiciera, tendría que abandonar la nave. Ahora bien: ¿si 'las cosas' no 'se convierten en reales', existe alguien, en Convergència, con un plan B para la ciudadanía catalana? Según M. Dolores García, si el líder alternativo a Mas existe, calla. Mejor dicho: tiene que callar, pues sólo si es aceptado en las listas al Parlament, podrá liderar el nuevo camino del CDC. De modo que la clásica maleabilidad de CiU persiste, aunque invisible. Convergència quizás avanza sigilosamente de la secesión de Mas a la sucesión de Mas".

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