se concentra en el sector de servicios

El emprendimiento en España se estabiliza aunque pierde calidad

El aumento del emprendimiento motivado por la necesidad se refleja en la creación de negocios poco competitivos y con escasa innovación y proyección de crecimiento.

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Foto de grupo tomada durante la presentación del informe
Redacción
Jueves, 16.04.2015 10:40

El Centro Internacional Santander Emprendimiento (CISE), la Asociación RED GEM España, la Fundación Rafael del Pino y Banco Santander, a través de Santander Universidades, han presentado esta mañana el Informe Global Entrepreneurship Monitor (GEM) España 2014. El informe, elaborado con datos obtenidos a partir de más de 25 mil encuestas a la población y a expertos realizadas por 15 equipos de investigadores de todo el país, recoge las principales características de la dinámica emprendedora en España.

Además de proporcionar datos estadísticos del pasado año acerca de toda la actividad vinculada al ecosistema emprendedor español, el Informe GEM 2014 incorpora un monográfico sobre el Emprendimiento Social y otro que aborda la relación entre Educación y Emprendimiento en nuestro país.

El evento contó con una mesa redonda compuesta por expertos en emprendimiento y educación provenientes de diversos ámbitos como el empresarial, social y universitario. Junto a Rosa Batista, profesora titular de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y autora principal del monográfico, participaron en el debate el director general de Comunicación y Relaciones Institucionales de Vocento, Manuel Campillo, la directora de Innovación de la Fundación Trilema y colaboradora de la Fundación Princesa de Girona, Beatriz Álvarez y el coordinador de Emprendimiento de la Universidad Rey Juan Carlos, Francisco Blanco.

Todos ellos con experiencia directa en programas educativos vinculados al emprendimiento, analizaron el valor de la formación en esta materia, la capacitación de los formadores, el grado de involucración de las empresas y el papel que juega la administración pública.

La Tasa de Actividad Emprendedora española se estabiliza

Después de haber experimentado una leve caída en el año anterior, la Tasa de Actividad Emprendedora (TEA) en España creció en 2014 de 5,2 a 5,4%. Esta tasa mide las iniciativas emprendedoras con menos de tres años y medio de vida en el mercado, sobre la población de 18-64 años. El ligero crecimiento de la TEA española está motivado principalmente por el incremento de emprendedores nacientes o personas involucradas en la puesta en marcha de negocios que recién comienzan a rodar.

Cabe destacar que desde 2011 los niveles de actividad emprendedora han oscilado entre el 5,1% y 5,8%, lo que implica cierta estabilidad en la capacidad para emprender de los españoles pese a las adversas condiciones del entorno. No obstante, estos porcentajes son inferiores a los niveles de actividad emprendedora total observados antes del comienzo de la crisis económica, entre 2006 y 2008, cuando el índice TEA llegó a superar el 7%. Los valores actuales hacen permanecer a España por debajo de la media europea y de la media de los países impulsados por la innovación -a los que pertenece-, pero por encima de otros como Italia, Alemania, Francia y Bélgica. En referencia a nuestro PIB, la tasa debería crecer hasta el 10%, el doble de los valores actuales.

Una particularidad de la composición de la actividad emprendedora total en los últimos años es que desde 2010 el peso relativo de los emprendedores con proyectos nacientes (menos de 3 meses) ha sido superior al peso que tienen los emprendedores que han conseguido convertir ese negocio nuevo en estable, lo que supone un ligero descenso en el conjunto de la actividad emprendedora.

Menor capacidad innovadora

GEM concibe el "intraemprendimiento" como aquella actividad emprendedora que llevan a cabo los empleados emprendedores (EEA, Entrepreneurial Employee Activity) en el interior de organizaciones existentes cuando participan activamente y liderando el desarrollo de nuevos productos/servicios, o la creación de nuevas empresas bajo el paraguas de su empleador (spin-offs/spin-outs).

En los últimos tres años el 1,8% de la población adulta ha participado activamente en la generación y puesta en marcha de iniciativas emprendedoras dentro de las empresas para las que trabajan. Sin embargo, esta cifra representa una caída del 33,3% en relación a 2011, cuando el porcentaje de empleados emprendedores era de 2,7%. Esto refleja una pérdida de la capacidad innovadora de las empresas.

Calidad de las nuevas empresas españolas

Si se tienen en cuenta las razones por las que las personas han decidido iniciar un proyecto de negocio, más del 65% de la TEA de 2014 corresponde a emprendedores por oportunidad, mientras que casi el 30% a emprendedores por necesidad. Los efectos de la crisis económica se han hecho notar en la motivación para emprender, ya que desde 2009 la cifra de quienes iniciaron un negocio por necesidad ha aumentado continuamente hasta casi duplicarse, situando este índice en España 12 puntos por encima de la media de los países impulsados por la innovación. Por el contrario, el emprendimiento surgido a partir de oportunidades ha ido descendiendo desde el 2009 -cuando alcanzaba el 80% de la TEA- llegando a perder 15 puntos porcentuales.

Los resultados del informe reflejan estos niveles de emprendimiento por necesidad en el aumento de empresas creadas por personas desempleadas o con serias dificultades para incorporarse al mercado laboral: en numerosas ocasiones, estas empresas no son lo suficientemente competitivas como para prolongar su actividad más allá de los primeros cinco años críticos de existencia.

El perfil de los nuevos negocios creados en España corresponde al de una empresa de pequeño tamaño (1-3 empleados) que presta servicios principalmente a consumidores locales y carece de una aspiración firme para crecer. Siete de cada diez nuevas empresas se concentran en el sector de servicios, cinco de cada diez nuevos negocios pertenecen a auto-empleados (que no emplean a más personas), seis de cada diez no tienen ninguna orientación innovadora, y siete de cada diez manifiestan no tener vocación internacional durante sus primeros 3-4 años de existencia. Todas ellas no son características que impulsan la competitividad en nuestro país. 

Informe completo, aquí.