Revista de prensa

El mar de los muertos, Rodrigo para Rato y el cuatripartidismo

Italia pide ayuda para contener la avalancha de cadáveres. Rato y los relatos del tiro entre las piernas del PP. Encuesta en El Periódico. Dos galgos y dos podencos en la última curva. Cuatro partidos y un pañuelo.

13 min
Pablo Planas
Lunes, 20.04.2015 10:00

El Mediterráneo es la tumba de centenares de miles de personas, desde el Estrecho de Gibraltar a Sicilia. El recuento de víctimas es una estimación, un cálculo supuesto entre la derivada de los que zarpan a Europa y la integral de los que llegan a las inhóspitas costas italianas o españolas, donde refieren cómo se arroja por la borda a los muertos, a los débiles o a los infieles. Luego, y en el mejor de los casos, el paraíso es empujar un carro de la compra con chatarra.

En La Razón, el Mediterráneo es un "Mar Muerto". En El País, Pablo Ordaz traza la última tragedia: "El naufragio de un viejo y destartalado pesquero ocupado por 700 africanos, que volcó frente a las costas de Libia de noche y de cuyo pasaje tan solo pudieron ser rescatados 28 supervivientes y 24 cadáveres, provocó ayer el horror en Europa. Italia movilizó 12 embarcaciones, tres helicópteros y un avión para localizar a los desaparecidos. “Les volvemos a pedir que no nos dejen solos”, proclamó el primer ministro italiano, Matteo Renzi, en una comparecencia extraordinaria. Renzi insistió en la soledad con la que su país afronta la creciente llegada de inmigrantes por mar a sus costas desde el norte de África. El jefe del Gobierno italiano reclamó una cumbre de la UE para tratar el asunto. La tragedia eleva la presión para que actúen las autoridades europeas, cuyos ministros de Exteriores se reúnen hoy en Luxemburgo. Hace falta un número grande y redondo, ¿400, 500, 600…?, imposible de soslayar entre las noticias de corrupción y los goles de la jornada, para que las autoridades no tengan más remedio que sentirse aludidas y, ahora sí, de verdad, anuncien un plan conjunto, coordinado, capaz o casi de frenar la muerte de personas —inmigrantes solo son durante un periodo de su vida y porque no tienen más remedio— en el Mediterráneo. (...) Un millar de muertos en los últimos días, 3.200 entre hombres, mujeres y niños durante el pasado año; cientos de ataúdes —muchos de ellos blancos— colocados en un hangar del aeropuerto de Lampedusa en octubre de 2013. A la espera de que las viejas promesas se conviertan en realidad, los cementerios del sur de Italia siguen llenándose de tumbas sin nombre".

Como aquí, la Unión Europea es una ficción en la que Italia y España son el patio trasero por donde la coordinación entre estados hace aguas. Y si Italia es eso, Grecia, el rincón del hurón, un territorio que desafía la lógica continental del eje París-Berlín. A los inmigrantes todo eso les da igual. Pamplinas de pálidos. Entre morir de hambre o morir ahogados, renuncian a la melancolía y pasan a la acción.

Si el café es amargo, el azúcar es letal. Al pasar de página pueden acabar mojando un anuncio o utilizando la tableta para cortar el pan.

Lo de Rodrigo Rato pinta mal para el PP. En el Abc, Ignacio Camacho habla de los alfileres con punta en la cabeza: "EL PP es el partido que más ha legislado contra la corrupción y al mismo tiempo el que la opinión pública percibe como más corrupto. Tiene que ver en ello desde luego la posición cenital y contaminante que Bárcenas ocupaba en la estructura de la organización y el modo más que deficiente, pésimo, con que Rajoy y Cospedal manejaron la tormenta del tesorero; pero también influye en esta reputación negativa una torpeza endémica para construir mensajes políticos eficaces. Ese aspecto de la relación con los ciudadanos que superficialmente se suele denominar comunicación aunque se trata tan sólo de otra vertiente de la política".

Sigue Camacho: "Por ello representa una ingenuidad suponer siquiera que el escándalo de Rato lo puede minimizar el Gobierno con una reacción de firmeza sobreactuada. Aunque el ex vicepresidente de Aznar se ha enriquecido por fuera de la política y su presunto fraude no afecta a los dineros públicos, fue Rajoy quien lo sentó en el sillón de Bankia y en todo caso la relevancia de su perfil está vinculada de forma indeleble al partido y a su causa. El Gabinete marianista ha hecho lo que debía –investigarlo a fondo y enviarlo al fiscal– e incluso lo que no debía –esa aparatosa detención con aureola de linchamiento mediático–, pero carece de habilidad para afrontar las demoledoras consecuencias del asunto en un momento de hipersusceptibilidad social. Entre el marco mental de que «el PP es implacable contra la corrupción» y el de que «en el PP todos están corruptos» no es difícil imaginar cuál va a calar más hondo en el estado de crispación ciudadana".

En El Mundo, Federico Jiménez Losantos viste los hechos con nombres propios: "La clave de todo este caso es de dónde provino la filtración que forzó el apresuramiento, indeseado por los jueces e indeseable para los fiscales, de la detención del símbolo de la prosperidad de la era Aznar. Porque nadie en la investigación creía maduro el caso para montar un espectáculo así. ¿Quién filtró y forzó? No pudieron ser los jueces, en concreto Andréu, ya que se recurrió al juez de guardia y se le sometió a la presión de la fiscalía de Madrid. No fue la Fiscalía Anticorrupción: Salinas creía que no había pruebas suficientes contra Rato y tuvo la fiscal general que hacerse cargo del lío desatado por la fiscalía de Madrid. Y no había acuerdo en la fiscalía de Madrid: un fiscal no quería detenerlo y otro quería quitarle el pasaporte y meterlo en el calabozo que antes de la orden de detención ya había reservado alguien. ¿Quién? Naturalmente, Hacienda, que de los 710 expedientes de la amnistía fiscal sólo remitió a la fiscalía uno, el de Rato. Y como iba lento, lo forzó, acogotó fotográficamente y linchó políticamente a su colega de Gobierno con Aznar. ¿Habría dado ese paso Montoro sin el plácet de Soraya? No ¿Sin el de Rajoy? Menos. Y tras tanta irregularidad e improvisación, ¿recibirá Rato el SMS "Rodrigo, resiste; mañana te indulto"? La verdad: yo no diría que no".

En crudo y sin aliño, el picadillo de don Rodrigo, mister Rato, es que tenía negocios de publicidad, intermediación en anuncios de eléctricas en radios, que se defiende en el Abc acusando a Hacienda de confundir renta y patrimonio y que el asunto empieza a adquirir las características de un disparo, pero no en el pie sino en la entrepierna. Hay Rodrigo para Rato por hacerse trampas al solitario y aflorar lo desaflorado en la declaración de la renta.

En El Periódico refrescan el día con una encuesta de Gesop sobre las hipótesis de las próximas elecciones generales. José Rico filtra los datos demoscópicos: "Aún no se le ha efectuado la extremaunción al bipartidismo y aún no es el tripartidismo más que un embrión demoscópico. Pero, sin tiempo para digerir tantos cambios, las encuestas comienzan a plantar en el sistema político español la semilla del cuatripartidismo. (...) Lo que no ha cambiado es la victoria del PP, aunque sí se ha hecho más exigua. Mariano Rajoy ganaría las elecciones con el 23,5% de los votos, 2,6 puntos menos que en diciembre, y lograría de 102 a 107 escaños (hoy tiene 186), su peor registro en este sondeo. El trabajo de campo tuvo lugar del 8 al 13 de abril, justo después de que el presidente llamase a la unidad del PP tras el fuego cruzado que siguió al descalabro andaluz. Desde diciembre, los populares cederían otra decena de diputados porque Rivera les arrebataría uno de cada cinco votantes. Desde los comicios del 2011, Rajoy ha perdido 20,6 puntos. Y cabe reseñar que el sondeo es anterior al huracán Rodrigo Rato".

Continúa Rico: "La lucha por la medalla de plata se ha vuelto más reñida. Podemos dio el sorpasso al PSOE en el sondeo de diciembre y se plantó por encima de los 100 escaños, pisándole los talones al PP. Pero tras subir como la espuma, Pablo Iglesias parece haber tocado techo y es víctima también del efecto Rivera. Ahora conseguiría el 20,1% de los votos (5,5 puntos menos que en diciembre) y entre 78 y 82 diputados (una veintena menos). Esta tendencia explicaría la indisimulada decepción con la que el partido lila digirió los 15 parlamentarios en Andalucía. Pese a resentirse, Iglesias retiene por los pelos el segundo lugar, pero rebaja bastante su ventaja respecto del PSOE. Pedro Sánchez lograría el 19,1% de los votos, a un punto de Podemos y a 4,4 puntos del PP. Los socialistas han perdido siete décimas desde diciembre y 8,6 puntos desde las elecciones del 2011. El GESOP les atribuye entre 75 y 78 escaños (hoy tienen 110), consecuencia de que dos de cada 10 votantes emigrarían a Podemos y el 13%, a Ciudadanos. Hace cuatro meses, Rivera no tenía garantizado el grupo en el Congreso al sacar de 3 a 5 escaños en este sondeo. Pero ha escalado a velocidad de vértigo, nutriéndose de las tres fuerzas que tiene por delante con la misma calculada ambigüedad izquierda-derecha que utiliza Iglesias, pero una imagen menos rupturista. Así absorbe a la mitad de los votantes de UPD, dos de cada 10 electores del PP y el 13% del PSOE. El resultado de estos movimientos: el 17,7% de los votos y de 55 a 59 escaños".

Es la vida en un pañuelo, dos galgos y dos podencos en la recta de meta, por no hablar de que en intención directa de voto gana Podemos y que Albert Rivera es el líder político más valorado y el único que aprueba. Como cantaban Radio Futura, el futuro ya está aquí. Auserón con flequillazo...

La Cosa Nostra. Todo tranquilo en el nido del cuco. En El País, José Luis Pardo firma la cuarta página con un análisis sobre los relatos nacionalistas en el que escribe de Hitler y acaba en nuestros lares: "El discurso nacionalista es, no por casualidad, un ejemplo privilegiado de esta estrategia narrativa. En España hemos visto, por ejemplo, cómo el nacionalismo catalán ha construido en unos pocos años una narración en la cual Cataluña aparece como víctima de una historia de expolio y avasallamiento que ha durado siglos. Si esta historieta hubiera sido impuesta mediante la violencia a todos los súbditos por un dictador despiadado en un país remoto, nos parecería verosímil que muchos de ellos hubiesen acabado creyéndosela. Sin embargo, ha ocurrido en un país democrático, políticamente pluralista, miembro del Consejo de Seguridad de la ONU, y no obstante un buen número de catalanes letrados se ha enganchado a esta fábula con manifiesto entusiasmo. Y si escuchamos con atención la historia del terrorismo de ETA que narra el nacionalismo vasco, tenemos bastantes posibilidades de que los asesinos se conviertan en patriotas (o sea, abertzales), ciertamente equivocados, pero patriotas al fin, que habrían sido, no menos que los asesinados, víctimas de un conflicto político no resuelto con el Estado español. Y si quienes no son nacionalistas se niegan a aceptar ese relato, es decir, si rechazan desempeñar el papel de verdugos que falsifican la historia para justificar el saqueo, sencillamente tendrán que admitir que no viven en el mismo país (español, vasco o catalán), puesto que su relato es incompatible con el del nacionalismo".

En La Razón, el análisis corre a cargo de Toni Bolaño, que escribe una pieza titulada "Partido a partido" en la que describe los mecanismos de supervivencia del político tradicional y las batallas por los espacios electorales. Alude a la desbandada del soberanismo socialista y a los traspasos entre partidos, con Podemos y Ciudadanos como principales receptores de las fugas.

En La Vanguardia se deshacen en elogios de Francis Fukuyama, el Nostradamus del fin de la historia. En La Mirilla lanzan un guiño al lectorado independentista: "Sostiene (Fukuyama) en una entrevista en la revista Diàlegs, del Institut d’Estudis Humanístics Miquel Coll i Alentorn, que la independencia de Catalunya no representa “ningún problema para Europa” si se hace de mutuo acuerdo ya que las reivindicaciones de Catalunya –como las de Escocia o Quebec– no suponen “ningún riesgo para el sistema político subyacente ni afectan en nada fundamental a la manera que tenemos de entender lo que significa una sociedad moderna”. ¿Moderna? La más moderna, oiga, con castellers, sardanas y recitales de las chunguitas, Forcadell, Casals y Colau.

20 de abril, santoral del Abc: "Santos Sara de Antioquía, Anastasio de Antioquía, Crisóforo, Endón, Marcelino.

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