Mas en EEUU: predicando a los conversos

Crónica de una de las asistentes a la intervención del presidente de la Generalidad, Artur Mas, en la Universidad de Columbia (Nueva York). "Nos contó un relato increíble de un pueblo milenario, pero se dejó muchas cosas; la más flagrante es que se olvidó de más de la mitad de los catalanes, los que no somos nacionalistas".

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Artur Mas, en la Universidad de Columbia (Nueva York)
Anna Nadal
Lunes, 13.04.2015 21:33

El president Mas ha pasado por Nueva York. Unas amigas que me han visto en la tele me piden que les cuente cómo estuvo la charla que dio en la Universidad de Columbia. En dos frases: nos contó un relato increíble de un pueblo milenario. Pero en su relato se dejó muchas cosas; la más flagrante es que se olvidó de más de la mitad de los catalanes, los que no somos nacionalistas.

Sigo preguntándome si se creía lo que estaba contando o si sabía que estaba mintiendo.

Yo había ido al acto para repartir unos folletos sobre el posicionamiento de Sociedad Civil Catalana en relación al 'proceso' de secesión y a las próximas elecciones 'plebiscitarias', por aquello de animar el debate. Sólo repartí 40, la mayoría a prensa catalana, no encontré otra, y a los que se sentaban a mi lado, que amablemente cambiaron de sitio. En mi reparto me comí algunos sapos, entre otros, una maleducada que me pidió los papeles para rasgarlos en mi cara. A los catalanes nos falta diálogo, está claro.

Para poneros en el ambiente, la sala estaba llena de catalanes, catalanoparlantes y nacionalistas, y cuanto más sentimental y populista se ponía el president más aplausos recibía. La conferencia está colgada en la red, así que me centraré en la moderación del acto y en las preguntas, todas muy educadas y casi todas críticas con el 'proceso' o con la política lingüística de la Generalidad.

Críticas a a la inmersión lingüística obligatoria

El moderador, José Moya, profesor de historia en Columbia, empieza discutiendo el acierto de la metáfora de David y Goliat, utilizada tanto por el president como por Sala i Martín, encargado de presentar el acto. Si bien para ellos el débil es el pueblo catalán y el monstruo, la Constitución y el Gobierno españoles, el moderador sugiere que también podría decirse que ellos, la élite política nacionalista, son Goliat contra otros catalanes, menos nacionalistas y menos poderosos que sus elites. Les advierte que no es lo mismo el nacionalismo de los ricos que el de los oprimidos.

También se pregunta qué pasará si consiguen la independencia, puesto que sin ella y con unos porcentajes del 37% de identificación catalanoparlante y 47% castellanohablante, el catalán es la única lengua vehicular en la escuela primaria y secundaria. Y compara el caso de Cataluña con el de Quebec, para recordar que ni los quebequenses se han atrevido a tanto: Quebec tiene escuelas segregadas para anglófonos y francófonos, y el sistema obligatorio está concebido solo para los inmigrantes no anglófonos.

Mas echa balones fuera sobre la corrupción

De entrada, en el turno de preguntas, le cuestiono su credibilidad y la del 'proceso': si la independencia ha de llevar a Cataluña a más democracia, más eficiencia y menos corrupción, por qué desde que gobiernan Mas y los suyos no han sido capaces de demostrar estos altos principios con hechos; por qué no han aprobado una ley electoral, por qué bloquean las comisiones sobre corrupción y por qué están llevando a cabo un 'proceso' ilegal y poco democrático.

Pregunto al president si en ello algo tendrá que ver su cercanía política y personal con sonados casos de corrupción en Cataluña, y si la independencia es su única salida. Mas, en una respuesta muy aplaudida, no se da por aludido, y contesta que la corrupción es un problema español que, si acaso, ha dañado el proceso de la independencia. Estamos de acuerdo. ¡Cuán española es CiU!

Una escuela plurilingüe, la mejor opción para sus hijos

Un extremeño que ha asistido a la conferencia toma la palabra para preguntar por qué el president, a la hora de escolarizar a sus propios hijos, no ha optado por esa escuela monolingüe que con tanto ardor defiende. Mas se limita a decir que él ha tenido muchas opciones y que siempre ha escogido las que consideraba mejores para su familia en cada momento.

El president no lo dice abiertamente, desde luego, pero en el aire queda flotando este mensaje: los que no son tan ricos como él, que apoquinen con la defensa de la lengua minoritaria, que para eso está el gobierno y no para defender sus derechos.

El plan secesionista, una cuestión de dinero

Un andaluz, favorable a la celebración de un referéndum en Cataluña, pregunta por qué quieren separarse si su relato de Cataluña en España era tan maravilloso. Y es que el president nos había estado explicando que, en la España post franquista, Cataluña se había convertido en una sociedad productiva, creativa, innovadora, comparable a Silicon Valley, y que Barcelona estaba entre las mejores capitales europeas.

El mismo espectador le recuerda los riesgos y costes de una separación y lo poco que ha advertido de ello a la sociedad catalana. Asimismo, le pide que explique por qué razón Cataluña se convertiría en Dinamarca y no en Grecia o Portugal, y Mas responde que nos vamos por dinero, por el expolio fiscal. El público se muestra muy satisfecho.

Mas apela a las manifestaciones para defender la ruptura de la ley

Otras preguntas se centran en las dudas sobre el encaje en la Unión Europea de un Estado originado en un proceso de secesión unilateral y sobre el miedo de los Estados miembros a validar una opción que puede dar alas a otros grupos nacionalistas. Mas dice apreciar el posicionamiento neutral de Europa al sostener que esta es una cuestión interna de España. Volvemos a coincidir, president, y ya van dos: este es un problema interno de todos los españoles. Respecto a un posible 'contagio', considera que el caso de Cataluña no es comparable al de otros Estados europeos, porque la catalana es una sociedad mucho más movilizada, porque la gente ha salido a llenar las calles, y da unas cifras que le salen gratis, visto que nadie las cuestiona aunque los periódicos catalanes dieron en su día datos muy inferiores a los que ahora menciona.

En el encuentro posterior con la comunidad catalana se comenta lo bien organizados que están los nacionalistas en Nueva York y el enorme trabajo pedagógico y diplomático que hacen. Corean "Visca el Barça", "Catalunya lliure”, "In-de-pen-dèn-cia" y cantan 'Els Segadors'. Mas culmina el canto del himno con un golpe en la mesa, a saber si por lo del 'cop de falç' o por la unilateralidad de su proceso. Le piden que diga unas palabras, pero se excusa: él ya ha hablado mucho y está muy cansado. Parece que, hasta a él, tanto fervor le supera.

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