Mas intensifica su ofensiva para internacionalizar su plan secesionista de cara al 27S

El Gobierno autonómico quiere convencer a la comunidad internacional de que el 27S serán unas elecciones en clave plebiscitaria. Su argumento es que no les ha quedado otra opción ante la negativa de Rajoy para autorizar un referéndum secesionista.

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El presidente de la Generalidad, Artur Mas
Redacción
Lunes, 20.04.2015 12:07

El Gobierno autonómico de Artur Mas ha iniciado su ofensiva para intentar convencer a la comunidad internacional de que las elecciones autonómicas del 27 de septiembre serán concebidas cono un referéndum de secesión.

Según informa El País, el presidente de la Generalidad se justificará ante los socios europeos con el argumento de que se ha visto obligado a llevar a cabo unos comicios en clave plebiscitaria debido a la negativa del Estado para autorizar un referéndum secesionista.

Cabe recordar que el Ejecutivo de Mas ya remitió a principios de mes a las embajadas de la UE un informe del Consejo Asesor para la Transición Nacional que informaba que los comicios el 27 de septiembre eran la única salida legal ante las constantes negativas de Mariano Rajoy a celebrar un referéndum.

Asimismo, la semana pasada desde CRÓNICA GLOBAL se informó de la intención de Mas de informar a los representantes diplomáticos y a las entidades situadas en el extranjero del preacuerdo de hoja de ruta en el que fijaban la independencia en un un plazo máximo de 18 meses.

El plan de Mas no convence ni dentro ni fuera

Con ese despliegue diplomático, el Ejecutivo autonómico pretende no solo conferir un carácter plebiscitario a los comicios del 27S, sino convencer a nivel internacional de que así serán. Una postura que, de momento, solo viene apoyada por ERC y la CUP. Las demás fuerzas parlamentarias niegan que el 27S puede tener otra lectura más allá de lla ordinaria.

El mismo rotativo informa que fuentes del Gobierno autonómico sostienen que hasta ahora los contactos con los representantes extranjeros han sido de carácter informal y que su reacción mayoritaria ha sido receptiva, pero incómoda: nadie quiere posicionarse en un asunto que afecta a uno de sus socios. Además, ninguno de los países socios quiere que pudiera sentar algún precedente dentro de sus territorios.

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