Sanidad pública, caciquismo, policía judicial y control político

Ha explotado judicial y policialmente el tema Innova, paradigma de los escándalos sanitarios y modelo sanitario que la Generalidad quería imponer en toda Cataluña. La Generalidad lo querría tapar. Pero no podrá. Afectará al 27S y debería poner sobre la mesa el control social soñado por Mas.

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Josep Prat, ex presidente del Instituto Catalán de la Salud (ICS)
Alfons Quintà
Miércoles, 29.04.2015 04:28

Probablemente, ayer Mas perdió la posibilidad de ganar las elecciones del 27S. Así sería con toda seguridad si este país no tuviera infinitos medios de comunicación controlados por la Generalidad. En todo caso, ya no es razonable negar la existencia, en particular en Reus y en las Tierras del Ebro, de un sistema de control político y social, centrado en la sanidad y aderezado con todo tipo de corrupciones.

Todo ello hay que situarlo en un marco social general, no solo sanitario, concebido por el gran ruralista y gran reaccionario Jordi Pujol. Corresponde también al que querría imponer Mas en Cataluña. Es comprensible que esa voluntad política de imposición de control social fuera importante en unas tierras, como las del Ebro, mal tratadas por la historia y de las que escribí bastante, siempre con simpatía, acompañada de tristeza.

Estructuras sanitarias y de CDC

En ellas hay una brutal superposición de estructuras sanitarias clientelares y de médicos de CDC con cargos políticos. Podría escribir de memoria una larga lista. Si alguien se toma aquellos médicos de CDC -o la propia CDC- como una vía hacia la modernidad se lo tiene que hacer mirar.

Allí, cerca del Ebro, el poder clánico es el real y efectivo. Un poder con derivaciones corruptas muy arraigadas, a menudo consideradas naturales, inmanentes. Conozco muy bien Sicilia y he escrito un montón sobre ella. Aunque conozco mejor Córcega, isla de la que he escrito más. No hay tierras idénticas, pero algunas tienen males similares. En los tres lugares, es difícil llevar a cabo políticas modernizadoras. Mas ni lo ha intentado, sino que más bien ha buscado sacar más beneficios, excitando mitos paternales seculares. Pero la realidad es que en sectores sanitarios la ilegalidad contractual puede alcanzar cuotas del ochenta por ciento. Ahora se deberá precisar judicialmente.

En aquellas tierras el entorno político real, cien por ciento de CDC y controlado por este partido, es el factor dominante. La voluntad de Mas de extender, tanto como pudiera, aquel sistema a toda Cataluña ha terminado en un desastre jurídico. Todo ha quedado patas arriba. El descabezada sanidad pública costará mucho de arreglar. Pero sería irreparable si Mas, Mas-Colell, Boi Ruiz y otras plagas bíblicas mandan algunos meses más.

Caciquismo del siglo XIX

Mas y CDC obligan a invocar el peor caciquismo -el de la Restauración, en el siglo XIX- junto al descontrol económico y administrativo con fines de corrupción económica y, en definitiva, hacen tener siempre en mente el concepto jurídico, de derecho positivo español, de "consorcio criminal".

Empecé a exponer el caso Innova, el marco sanitario y el inefable Josep Prat, en primicia total, diga lo que diga El País, en octubre de 2011. Las hemerotecas no pueden mentir.

Fue una primicia que siempre ha reconocido la CUP de Reus, organización que, después de mis artículos, tuvo el acierto de llevar el tema a los juzgados. Ahora han llegado algunos frutos jurídicos, en forma de imputaciones a dirigentes de CDC. Irán llegando muchas mas. La CUP ya ha conseguido la pluriimputación de Josep Prat, hecho maravilloso, clave y justo.

El sistema Innova y el 'sector negocios de CDC'

Fue en Reus donde nació el sistema Innova, que luego Mas, a través de Josep Prat, quiso imponer al resto de Cataluña. Lo decidió antes de ser presidente de la Generalidad y con el deseo determinante de servir a los intereses del 'sector de negocios sanitarios de CDC', grupo de multimillonarios, la mayoría gracias a CDC y a la sanidad. En varias ocasiones he dado los principales nombres.

Prat usó los servicios de la consultora multinacional PricewaterhouseCoopers para diseñar un plan muy preciso que llevaría a liquidar el Instituto Catalán de la Salud (ICS) en base de crear 22 Innova más. Debían ser 14 consorcios de atención primaria y ocho hospitalarios. Era patente el intento de privatizar todo y de beneficiar al 'sector de negocios sanitarios de CDC'. Ningún gran diario dijo nada crítico, por no decir nada en absoluto.

Medios serviles

Después, la Generalidad tuvo que ir modificando ese plano. Surgieron otros intentos de consorcios privatizadores, siempre con finalidad destructiva y de convertir en negocio lo que había sido una sanidad pública. Se fue viendo el plumero, aunque la mayoría de partidos no decían casi nada, y que ERC entonces lo iba apoyando, no en base a ninguna capacidad de análisis, sino por efecto mágico de muchas demagogias.

Merece especial recordatorio la imperdonable actitud de lameculos de TV3 y de todos los medios de la Generalidad, olvidando elementales principios deontológicos. Lo mismo hizo la prensa subvencionada, en especial La Vanguardia. Sin esta protección mediática descarada y dadas las acciones judiciales de la CUP en curso desde hace años, el problema hubiera tenido que entrar en una línea de resolución hace tiempo. Pero todo indica que hay tema para muchos meses. Mientras tanto, la descarada y cínica CDC intentará lo imposible. Son unos desvergonzados y agotan. Pero hay que mantener los ánimos. Todo va de vida o de muerte para miles de ciudadanos.

Ayer TV3 se superó a sí misma en cinismo. Al mediodía trató el tema de la peor manera posible. En una pieza de su noticiario hizo parecer que las peores consecuencias de lo que pasaba era la suspensión temporal de un pleno municipal en Cambrils. Hay que ser caradura.

Proceso judicial determinante

El proceso judicial será determinante, dado que CDC en este momento se atreve incluso despreciar el Parlamento autonómico. Esto da una idea de hasta qué punto CDC necesita la ayuda de su 'sector de negocios sanitarios', en un momento de necesidades preelectorales. Este sector nunca se ha escondido -a pesar de su silencio- en cuanto a que quiere el fin del sistema público. En particular, luchan por la desaparición del Derecho Administrativo. Se toman el dinero público como dinero privado y bien suyo.

Precisamente ayer aumentaron los grandes indicios de movimientos de dinero por caminos de interés judicial, en una acción legal de mera defensa social. Habrían participado algún centenar de miembros de la Guardia Civil, obrando como policía judicial, después de muchos meses de instrucción procesal, con más de 40 imputados.

La acción de ayer es paralela al fracaso del intento de CDC de crear un consorcio sanitario en Lleida y del tema, aún pendiente, consistente en la creación de otro consorcio que reúna al Hospital Clínico de Barcelona y a su muy privada BarnaClínic.

El rector Ramírez

Habrá que ver cómo acaba el tema BarnaClínic. Ayer CDC acreditó que quiere continuar imponiendo su inefable consorcio, así como extenderlo a todos los hospitales catalanes, públicos o de mera colaboración, aunque sea mínima, con la Generalidad. Mucho depende de la actitud inmediata del rector de la primera Universidad de Barcelona, Dídac Ramírez. Éste, haría bien en analizar cómo, en Tarragona, la Universidad Rovira i Virgili puede haber quedado ya manchada por la política de destrucción sanitaria de Mas. Tienes que mirar con cuidado con quien te metes en la cama.

Por su parte, el portavoz del Govern, el insuperable cómico Francesc Homs, intentó hacer querer pasar la acción de la policía judicial por un problema local de Reus, cuando lo que está juego es todo el sistema sanitario que quiere imponer Mas.

El Colegio de Médicos, y de CDC

Lo que ha pasado no puede ser considerado una sorpresa. Lo sorprendente es que no hubiera una intervención judicial generalizada antes. Puede ser un muy buen síndrome: pensar más en el proceso judicial y la comprensible condena que no hacerlo sólo en términos policiales. También sorprende que ningún dirigente de CDC ni siquiera hable de dimitir.

Como si nada, ayer mismo, mientras los hechos estaban en curso, el Colegio Oficial de Médicos, con su presidente de derecho al frente, Jaume Padrós, dirigente y ex diputado de CDC, montó una conferencia de prensa para apoyar los médicos de la privada y privatista BarnaClínic, situada en el interior del Hospital Clínico. Los beneficios que BarnaClínic recibe del dinero público del Clínico son inmensos y pendientes de ser sabidos con un mínimo detalle.

Milagros del dinero y de la estelada

El citado Colegio profesional, cien por ciento dominado por CDC y, ay, también con un 'sector de negocios' monumental, nunca ha dicho nada de los recortes de personal, de dinero y de los sueldos de los médicos y del personal sanitario, que han afectado a la sanidad.

En síntesis, con la resistencia numantina de Mas, ansioso por tener dinero para, cree él, poder ganar las elecciones, hace que el tema que expuse hace más de tres años y medio (octubre de 2011) deba seguir siendo de actualidad un puñado de meses más, o de años.

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